CARTAGENA, Rebeca - El Pilar acomete una restauración como para echar las campanas al vuelo

El Pilar acomete una restauración como para echar las campanas al vuelo

El arreglo y recolocación de estos instrumentos permitirá recuperar los toques tradicionales aragoneses.

La más pequeña de las campanas litúrgicas del Pilar se llama Santa Ana, mide 52 centímetros de diámetro y pesa unos 80 kilos. Data de 1884 y se hacía repicar, por ejemplo, cuando había que bendecir los campos. - HERALDO
La más pequeña de las campanas litúrgicas del Pilar se llama Santa Ana, mide 52 centímetros de diámetro y pesa unos 80 kilos. Data de 1884 y se hacía repicar, por ejemplo, cuando había que bendecir los campos. - HERALDO

Los más observadores habrán visto ya que a la torre alta del Pilar (la de la izquierda al mirar de frente la fachada de la plaza) le han salido campanas en algunas de las ventanas superiores. El día 11 de junio estarán colocadas ocho (una en cada vano) y aún habrá otra más, la llamada Pilara, colocada dentro, en el centro de la torre. Las nueve estaban ya allí, pero en los años 60 se instalaron en el interior de la torre, al estilo alemán. Y ahora no se sacan por capricho, sino porque las ventanas eran su sitio original.

Este cambio de posición forma parte del proyecto de restauración del conjunto de campanas del templo del Pilar, que incluye otras seis más, situadas en la torre nueva (a la derecha en la fachada). Las de la torre alta son las litúrgicas y las de la torre nueva son las que ponen sonido a los cuartos y las horas del reloj.

Cada campana tiene su propia historia y permite determinado tipo de toques. Su restauración actual no solo ha servido para limpiarlas, sino también para dejarlas de modo que puedan volver a tocarse como era tradición en Aragón, algo que no se ha podido hacer durante décadas.

"En los años 60, la tendecia era agruparlas y mecanizarlas. Por eso las descolgaron de donde estaban y las metieron dentro de la torre. Era algo que entonces parecía muy moderno. Pero aquí en Aragón, las campanas tradicionalmente se bandeaban, daban la vuelta entera, y al colocarlas de aquel modo y quitarles los contrapesos, eso se impedía, igual que los repiques, que se hacían moviendo cuerdas atadas a los badajos", explica el arquitecto Teodoro Ríos, que acaba de cumplir tres décadas al servicio del mantenimiento de la basílica.

Aquel nuevo estilo de tocar, más estático, era el propio de los países centroeuropeos y resultaba más limitado que el aragonés. Por ello, al acometer la restauración de las campanas, se ha planteado "también ponerlas en su sitio antiguo para poder recuperar toques tardicionales. Estaría muy bien que, como se ha hecho en Valencia, hubiera un grupo de gente que se ocupara de tocar las campanas", comenta Ríos. Porque al mecanizar todo en los 60, dejó de haber campanero en el Pilar. El último fue Simeón Millán.

Retomar los antiguos toques es posible porque quedaron registrados en el archivo del Pilar, indicando además cuáles correspondían a cada ocasión. De momento, algunos se podrán reproducir de forma mecánica, ya que las campanas van a tener además un nuevo sistema con motores y martillos que funcionarán programados a través de un ordenador situado en la sacristía.

Bruñidas in situ

Ante las dificultades para sacarlas de las torres, las campanas han sido limpiadas y restauradas en el interior de estas por las empresas Relojes Pallás y Pérez de Mezquía. Lo primero ha sido retirar la porquería que habían ido acumulando, con una especie de "ducha" que, en vez de agua, utiliza un polvo muy fino de vidrio que deja el bronce de nuevo bruñido, sin deteriorar la abundante decoración que las adorna. Además, ayuda a que la campana recupere su sonido primigenio.

"Estaban muy sucias, por la polución que generaban las antiguas calefacciones de carbón. El propio Pilar tenía este tipo de calefacción y una de sus chimeneas salía por el interior de la la torre nueva, con lo que sus campanas estaban muy negras, ahumadas", relata el aquitecto. Las de la otra torre no estaban tan manchadas, porque además unas telas metálicas en las ventanas las ponían a salvo de otra porquería: la que dejan las palomas.

Para evitar que los excrementos de estas aves vuelva a ensuciarlas, no solo se han colocado sistemas repelentes eléctricos y con pinchos, sino que también se ha recurrido a una empresa especializada en la eliminación de plagas, que hizo un estudio y señaló qué espacios había que eliminar para que las palomas no tuviesen dónde nidificar y asentarse.

Barniz y madera de Sumatra

Tras el limpiado, se procedió a dar a las campanas un repaso "con un barniz muy leve, elástico para que no se cuartee, y que no modifica el sonido de la campana", detalla Teodoro Ríos, quien agrega que, con el tiempo, el barniz se pierde pero "la propia oxidación de la campana la protege".

También ha sido preciso ponerles nuevos contrapesos, que faciliten el volteo completo de la campana. Ahora se ha usado para fabricarlos madera de teca, traída de la isla de Sumatra. "Tiene dos virtudes: como es muy pesada, se pueden hacer contrapesos más pequeños porque hace falta menos cantidad de madera, y además casi no envejece ni se pudre porque tiene tiene un poro muy pequeño y es una madera muy grasienta", dice Ríos. Aunque, sí precisa de algunos tratamientos, por ejemplo contra xilófagos (parásitos que comen madera).

Para sujetar la torre y asegurarse de que resistiría las fuerzas derivadas del toque de las campanas colocadas en las ventanas, se han puesto cables de acero cruzados que aguantan 75 toneladas en cada lateral. "La torre tenía daños muy grandes. Se ha consolidado el chapitel con un anillo de hormigón y abajo se han puesto cables de acero inoxidable cruzados y tensados para cerrar las grietas", detalla Teodoro Ríos. Para que la colocación de los cables fuera perfecta, se contó con la ayuda de un técnico de minas, que determinó los orificios pertinentes utilizando un láser.

Del "campanico" a "los Sitios"

Teodoro Ríos no puede ocultar su predilección por la campana "de los Sitios", que es una de las del reloj. Es una pieza de 1715, fabricada por Andrés de Asín. "Es una hermosura de campana, que antes de venir al Pilar estuvo en la Torre Nueva que se destruyó. Está refundida de otra campana de 1510 y por eso en ella se lee "Frenazco como el Ave Fénix", escrito en latín. Está llena de símbolos, entre ellos el escudo de Zaragoza, San Valero y Santa Bárbara", relata Ríos.

A otras, el cariño popular les ha dado apodo, caso del "campanico", que en realidad se llama María del Pilar Jacoba (aunque también le digan "la Santiaga"...) y era la más pequeña hasta 1804.

CARTAGENA, Rebeca
El Heraldo de Aragón (28-05-2008)
  • ZARAGOZA: Campanas, campaneros y toques
  • RELOJERÍA PÉREZ DE MEZQUÍA (ZARAGOZA): Intervenciones
  • RELOJERÍA PÉREZ DE MEZQUÍA (ZARAGOZA): Inventario de relojes
  • RELOJES PALLÁS (ZARAGOZA): Intervenciones
  • RELOJES PALLÁS (ZARAGOZA): Inventario de relojes
  • Restauración de campanas: Bibliografía

     

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