SALAZAR, Amanda - Campanero de noche

Campanero de noche

Forzó la puerta de la iglesia como un ladrón, pero no buscaba botín alguno. Un joven despertó a los vecinos de Cruz del Humilladero con un repique de campanas a las dos de la madrugada

El fácil acceso al campanario animó al joven.
El fácil acceso al campanario animó al joven.

Estaba profundamente dormida, pero un sonido extraño hizo despertarse a Isabel Aguilar en la madrugada de ayer. Eran las campanas de la parroquia de la Asunción, en la plaza de Cruz del Humilladero. Se levantó de la cama sobresaltada. Eran las 02.15 de la mañana. «Me extrañó mucho que sonasen las campanas a esa hora, así que me asomé a la ventana, que está justo enfrente de la iglesia», explica. Como no vio nada, volvió a la cama. Pero a los pocos segundos volvió el repiqueteo y pensó que algo raro había pasado.

«Lo primero que se me pasó por la cabeza es que estaban robando la iglesia», asegura. No sería la primera vez, vecinos de la barriada de Cruz del Humilladero señalan que la parroquia ha sufrido ya diversos asaltos para llevarse el dinero del cepillo. Pero esta vez se trataba de algo distinto. Isabel y su marido se asomaron de nuevo a la ventana. Su suegra, que vive en el piso de arriba, también se había despertado. En la negrura de la noche lograron atisbar una silueta en el campanario. Parecía un hombre joven.

A los pocos minutos llegó la Policía Local, que había recibido las llamadas de dos vecinos. La primera, avisaba de un «individuo sospechoso con capucha que estaba haciendo sonar las campanas de la iglesia». En la segunda, un vecino aseguraba que el joven había forzado la puerta para entrar. La policía comprobó que, además, había atrancado la puerta por dentro.

Por su propio pie
Ante la imposibilidad de subir a buscarlo, intentaron convencerle de que bajara por su propio pie. «El muchacho dijo que le iba a dar dos vueltas más a la campana y que ya bajaba», recuerda Isabel. Así lo hizo, le dio tres vueltas más a la campana y bajó por el techado de la iglesia. Al interceptar al individuo, la policía comprobó que era muy joven, de alrededor de 18 años. Fuentes policiales no descartan que el joven, convertido en improvisado campanero, pueda tener sus facultades mentales mermadas, así que en lugar de llevarle a la comisaría se lo entregaron a su madre. No obstante, la policía redactó un parte del suceso.

A la mañana siguiente, pocos vecinos se habían enterado de lo que había pasado. Sí que se supieron del ajetreo los trabajadores del turno nocturno de la gasolinera situada en la plaza. «Esta mañana, el compañero que hizo turno de madrugada me contó lo que había pasado», aseguró uno de los empleados.

Pedro Grescas pensaba que eran cosas de su mujer cuando por la mañana le dijo que había oído el repique de las campanas de la iglesia. «Yo no me he despertado, pero se ve que mi esposa tiene un oído más fino que el mío y a ella sí le ha desvelado».

Los trabajadores de un mesón situado en la plaza de Cruz del Humilladero cuentan que ha sido el tema de conversación durante el desayuno. «Muchos no han escuchado nada, pero quienes lo han oído aseguran que el chaval fue insistente», señala un vecino de la barriada.

«El problema es que como las ventanas del campanario están abiertas, puede entrar cualquiera que salte por el tejado, y eso que las campanas suenan desde hace años con un sistema electrónico», continúa. Demasiado tentador para los aspirantes a campaneros nocturnos.

SALAZAR, Amanda
Diario Sur (27-03-2008)
  • MÁLAGA: Campanas, campaneros y toques
  • Ruido y denuncias: Bibliografía

     

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