ROVIRA, Alfonso - ¿Por quién doblan las campanas?

¿Por quién doblan las campanas?

El viejo campanario de Santa Catalina es uno de los monumentos más antiguos de la ciudad de Alzira

El campanario de Santa Catalina

El domingo anterior comentábamos la desaparición de la iglesia del Sufragio, cuyos restos o ruinas «perecieron» en 1967. Años anteriores pasaron a la historia la casa de los pobres pegada a la muralla, en la parte derecha del edificio en cuestión y la contigua «Escola del Ratolí», que más tarde fue el grupo escolar Julio Tena, en la actualidad delegación de Hacienda.

Cada día que paso por el lado del antiguo y viejo campanario de Santa Catalina, recayente a la plaza del Sufragio, me viene a la memoria los años de mi niñez, cuando por las mañanas vestido de cota roja y sobrepelliz de monaguillo de la referida iglesia, principiando los años cuarenta, ascendía por las escaleras de la vieja torre para «revolterar» las campanas con otros compañeros acólitos, como podría ser Luis Espí Albert, hoy párroco de San Rafael de Ontinyent. Nos desprendíamos del sobrepelliz o roquete, para no ser enganchados por el remate de las campanas y entonces comenzábamos a hacerlas sonar.

Se desconoce la época en que fue construido este campanario que es de los monumentos más antiguos, una de las pocas reliquias que nos quedan en Alzira de nuestro pasado. Es una torre cuadrada, de unos cinco metros de banda por treinta y cinco, poco más o menos de altura total. Su fábrica es de piedra en casi su totalidad y se encuentra adosada por dos de sus lados a la iglesia de Santa Catalina de Alzira.

Si nos acercamos a ella, contemplaremos y veremos que su nacimiento está a flor de tierra, si bien hay escondido más de metro y medio de profundidad en su base. Tiene la torre un poco de inclinación hacia la derecha, en perspectiva a la plaza del Sufragio alcireña, siguiendo así hasta llegar a la mitad de altura, donde a sus cuatro caras sobresale una espadaña. ContinÚa verticalmente hasta llegar a término de su construcción donde su fábrica sigue hacia arriba con ladrillo de barro cocido - «ratjola» -, hasta llegar a una altura que en sus cuatro costados están instaladas las campanas, de gran volumen y de peso extraordinario.

Sobre esta fase, solo por uno de sus lados, el que da a la plaza del Sufragio, remata su altitud con una pared que asemeja a una capilla o retablo, donde nos muestra en la parte de arriba una gruesa bola de piedra trabajada, que en señal de triunfo, sostiene una cruz de pequeñas dimensiones.

Avisos de catástrofes

Las campanas de esta torre, en tiempos pasados, con sus toques y repiques, avisaban a los habitantes de esta ciudad de grandes temporales que se avecinaban y de las posibles riadas que estos acarreaban; del estado de la guerra en las revoluciones producidas, tanto en el interior del país como al exterior, y de todo lo que pudiera afectar a la tranquilidad de la vida ciudadana. También avisaban de las fiestas, como eran, verbi gratia, de la coronación de los reyes, sus casamientos, el nacimiento de los infantes; de los advenimientos locales, como epidemias, incendios u otras incidencias.

Como se puede deducir, el campanero era todo un personaje para transmitir estos mensajes de los que dan la impresión de que las campanas hablaban, y no digamos de los alcireños, que tenía que interpretarlos a la letra. Las dos campanas existentes hoy en la torre, a la que hacía casi cincuenta años que no subía - lo hice hace unos días para fotografiarlas -, son una grande y otra más pequeña, con distinto sonido. La grande, que da a la plaza del Sufragio, cuenta con unas inscripciones gravadas en la misma que dicen: «San Bernardo Mártir. Alcira 1939. Año de la Victoria»

En otro lateral un águila imperial y al otro JHS. Fue fundida, segÚn dice, por CTR-Roses Hermanos de Silla. La otra, un poco más pequeña, «Santa María y Gracia». En uno de los laterales un águila imperial y en la otra una palma representando el martirio.

Ambas, contienen adosas al remate o contrapeso de madera, un aplaca con una inscripción: «Taller de carrocerías Manuel Giner Cucó. Teléfono 9. Puebla Larga».

Hay una tercera campana en uno de los corredores laterales de la iglesia, que no recuerdo bien si estaba instalada en el hueco de la torre que da al ayuntamiento, que por otra parte fue bañada por la «pantanada» de octubre de 1982 y riada del año 1987, en la que hemos podido leer gravado «Santa Catalina, V. y MR. Siendo Párroco arcipreste D. Antonio Sanchis. Alzira 1955» Hay una placa que recuerda quien la construyó. «Fundición Salvador R. ManclÚs Calle Industria, 27 Valencia» Distintos toques

De esta torre campanario pendían hasta el suelo por el hueco de la escalera dos cuerdas para hacerlas sonar en la llamada a misa: también en los entierros desde que salía el clero de la parroquia hasta regresar a la misma.

Al finalizar estos toques a difuntos se daban dos sones, con la campana mayor, era mujer y si tres hombre. Para la misa mayor eran volteadas las dos campanas, comenzando siempre por la pequeña.

Está recordada plaza del Sufragio, donde transcurrieron muchos días de nuestra niñez, por servirnos la misma de patio de recreo a los que asistíamos a clase en la Escuela del «ratolí», era también lugar - yo no lo conocí - donde cada miércoles se formaba el mercado de cerámica y alfarería, procedente gran parte de estos productos de las alfarerías y «rejolars» que habían a la otra parte del río, en la partida del Alborgí.

Alfonso ROVIRA
"Levante - El Mercantil Valenciano" (Edició de La Ribera) (25/04/1993)
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