RACIONERO MENASALVAS, Emilio - Las campanas

Las campanas

Le turba a uno el silencio impuesto a las de la iglesia de La Concepción, en La Laguna. Quizás sea que me siento atraído por lo bucólico y, en razón de ello, me resulte incomprensible que haya alguien a quien no le guste el tañido de aquellas campanas.

He tenido la suerte de disfrutar del tañido de las campanas de diversos templos en distintas ciudades de España y algunas de Europa. Era algo reconfortante, ya fuese para llamar al culto; para captar la atención del ciudadano a otras causas; o para, simplemente, dar las horas. Las últimas campanas que disfruté, por proximidad, fueron las de la catedral de Gerona. Y digo por proximidad porque viví algún tiempo en el barrio que fue de la judería de aquella ciudad, muy cerca de la catedral. Aquel campanario daba las enteras, los cuartos y las medias durante las veinticuatro horas y no nos afectaba al sueño ni a mí ni a mi familia. Supongo que tal circunstancia ha de deberse, además de al gusto por lo bucólico, a que las buenas campanas están construidas con buenas aleaciones, de manera que su sonido se propague en frecuencias que no impliquen malestar auditivo. Sea como fuere, conciliaba el sueño con los tañidos y al despertar esperaba los mismos otra vez.

Los poetas han loado una y otra vez a las campanas como integradoras de la vida ciudadana. A su tañido se congregaban los ciudadanos para las diversas causas que pudieran darse: a misa, a funeral, a alarma, a festejos, etc. También los poetas han cantado a las de la iglesia lagunera de La Concepción. Y ha sido la queja de algún vecino, o de algunos, la que les impone el silencio. También en algún otro sitio de la Península.

Uno quisiera creer que ese o esos vecinos que se quejan no sean más viejos que el campanario. Pues, siendo así, vendría a resultar que fueron ellos quienes se instalaron cerca de las campanas y no estas cerca de ellos. Y si tal escogieron, no parece lógico recabar después el silencio de aquellas.

Quejas de tal tenor se me parecen con las efectuadas contra algunos aeropuertos o, aquí mismo, contra la presencia de la Refinería. En este último caso no ha sido la Refinería quien ha avanzado hacia la ciudad; la Refinería está donde estaba y ha sido la ciudad, con sus ciudadanos, quien ha avanzado sobre aquella. En cuanto a los aeropuertos también digo que, por ejemplo, al aterrizar sobre el de Madrid-Barajas hace poco tiempo pude observar cómo se estaban construyendo, relativamente cerca de la cabecera de pista, bloques de viviendas que, a buen seguro, ya están adquiridas y que, a lo peor, serán los propietarios de las mismas quienes demanden que no operen los aviones. Y es que somos así.

He de manifestar un sí a que las campanas de La Concepción acompañen durante las veinticuatro horas la vida y el sueño de los laguneros.

RACIONERO MENASALVAS, Emilio
El Día (15-12-2007)
  • SAN CRISTÓBAL DE LA LAGUNA: Campanas, campaneros y toques
  • Ruido y denuncias: Bibliografía

     

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