MERINO, Carmen - Heavy sobre campana

Heavy sobre campana

«Es el cura párroco, con su convicción cristiana, el que debe poner la otra mejilla»


Ha llegado la madrugadora Navidad al comercio mundial. Pero San Sebastián de La Gomera se ha adelantado a El Corte Inglés y ya hace una temporada que la capital gomera entona un peculiar villancico. El párroco de la Iglesia del municipio ha tenido la ocurrencia de hacer sonar cada hora las campanas, repique que ha calentado a un vecino próximo al templo. El vecino en cuestión, el más molesto por la campanuda innovación del cura pero tal no el único, ha optado por responderle poniendo música heavy a todo volumen a la vista de que no atiende a otro tipo de quejas menos ruidosas.

Adiós al entrañable campana sobre campana y sobre campana… la que tocara. En San Sebastián se ha impuesto el heavy sobre campana y mucho me temo que los alrededores de la Iglesia del municipio se han convertido en todo lo contrario de un lugar de paz. Se diría que es un sitio irrespirable a expensas de modificar el órgano sensorial para sustituirlo por el oído.

Si además se toma en cuenta que el vecino que pelea por su tranquilidad auditiva ha colocado una pancarta a sólo veinte metros de la Iglesia de la Asunción con la leyenda «Campanas para joder al prójimo. ¡¡Abusadores!!» cabe inferir que estamos ante un conflicto tercer estado-clero que impide a San Sebastián imbuirse del espíritu de paz, armonía, fiesta y consumo propio de la Navidad. ¿Y la nobleza política? Pues ahí anda, enredando con la aplicación o no de la Ley del Ruido en el municipio habida cuenta de la inexistencia de ordenanzas reguladoras.

Cabe imaginarse lo que está dando de sí el conflicto entre los vecinos de la capital gomera, algunos de los cuales ya ha protestado por los perjuicios que tan impresentable situación está ocasionando en el sector del turismo y el comercio que vive de él. ¿Una pequeña isla verde, montañosa y muy tranquila perdida en el Atlántico?, se dirá el guiri sumido en el fuego cruzado del tañer de campanas y el heavy a toda mecha.

La cosa, que se prolonga ya hace cinco meses, es grave. Y mientras la autoridad decide qué hacer, si callar al clero con el argumento de la separación Iglesia-Estado y comprar un reloj a cada vecino del municipio para que no dependan del campanario o escarmentar al pueblo llano con los niveles de emisión y admisión de ruido, se impone una llamada a la convivencia.

Es el cura párroco, con su convicción cristiana, el que debe poner la otra mejilla y dar el primer paso hacia la concordia. Tal vez hasta podría convencer al vecino heavy de que el de las campanas también es un sonido de metal pesado. O intentar demostrarle que sus movimientos imitan casi a la perfección la sacudida de cabeza propia de los aficionados al género.

PD: Gracias, denostada pero socorrida amiga Wilkipedia.
MERINO, Carmen
Gomera Verde (14-11-2007)
  • SAN SEBASTIÁN DE LA GOMERA: Campanas, campaneros y toques
  • Ruido y denuncias: Bibliografía

     

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