COLOMÉ, Sílvia - "Espero no ser la única carillonista de Catalunya por mucho más tiempo"

Anna Maria Reverté, carillonista

"Espero no ser la única carillonista de Catalunya por mucho más tiempo"

Empieza el XIV Festival Internacional de Carillón de Barcelona

El carillón del Palau de la Generalitat y su carillonista, Anna Maria Reverté, forman parte de un club muy reducido y desconocido de instrumentos e instrumentistas. Precisamente, para divulgar su sonido y su labor, este sábado empieza el XIV Festival Internacional de Carillón de Barcelona, con intérpretes procedentes de diferentes países europeos. Durante este fin de semana y el que viene, a las nueve de la noche, las calles del barrio Gòtic se llenaran de música celestial, procedente de las 49 campanas que forman el carillón catalán. Para quien lo prefiera, los conciertos se pueden seguir desde el Pati dels Tarongers de la Generalitat.

-No es habitual escoger el carillón como instrumento de estudio…
-Debió ser el destino o el azar. Como hija de músico, todos los instrumentos me gustaban, los hubiera aprendido todos. De hecho, hice la carrera de piano y algo de flauta.

-¿Y cómo acabó tocando el carillón?
-De pequeña vivía muy cerca de la Generalitat, y lo escuchaba cada día. Como vecina del barrio, sentía cariño por este sonido, pero casi no sabía nada de él. Mi abuelo me decía que lo tocaba una señora, pero nada más, hasta que en 1984 salió en el Noticiero Universal una foto del carillón. Su carillonista, Maria Dolors Coll, invitaba, a quien le interesara, a enseñarle el instrumento. Sólo contesté yo.

-¿Cómo fue su primer encuentro con el carillón?
-Me quedé maravillada. Con sólo tocar una tecla salía una nota que sonaba por todo el barrio. El carillón es como sumergirse en una piscina de sonido de bronce. Decidí aprenderlo. Maria Dolors Coll me enseñó toda la base del instrumento y me llevó a conocer las escuelas holandesas. Me introdujo de tal manera que al final acabé dedicándome.

-Y acabó siendo su relevo como instrumentista del carillón del Palau de la Generalitat…
-Para ella, enseñarme formaba parte de su trabajo y de perpetuarlo. Ella hizo el trabajo más duro, introduciendo aquí este instrumento, y yo he continuado su camino. Llegamos a trabajar juntas durante muchos años.

-¿Cuál es el trabajo diario de la carillonista del Palau?
-Hay mucho trabajo, aparte de hacer audiciones cada día. Hay los ensayos; la tarea de hacer arreglos de partituras para carillón; alimentar el archivo, que cuenta con más de 3.000 partituras; el mantenimiento del instrumento; hacer visitas para dar a conocer el carillón; y funciones de protocolo.

-¿De qué tipo?
-Cuando viene alguna visita, como esta semana el presidente de Estonia, toco el himno de su país. Antes, tengo que adaptarlo para carillón. He tocado ya unos 50 himnos. Es curioso, porque cuando llega alguien de fuera, lo que menos se espera es que sea recibido con su himno tocado por un carillón…

-¿Y cómo reaccionan?
-De momento bien, pero a mí me hace un poco de angustia. Durante medio minuto o un minuto tiene que reconocer su propio himno, y como el sonido del carillón no es habitual, puede despistar. Pero, por ahora, todos lo han reconocido.

-¿Piensa hacer como su antecesora y enseñar el carillón a quién se lo proponga?
-Hay mucha gente que ya me ha pedido estudiar el instrumento. Pero a mí lo que me gustaría es crear en Barcelona una escuela de carillón, para poder formar a todos los que lo pidan. El problema es que si se forma a músicos y no hay carillones para tocar, es como un pez que se muerde la cola. En Catalunya sólo hay el del Palau.

-¿Por qué sólo hay uno?
-No lo sé. Si en 1920 un holandés introdujo el carillón en Estados Unidos, y ahora hay allí casi 300 instrumentos, ¿por qué no aquí? Creo que es por desconocimiento.

-¿En qué países se conoce bien el carillón?
-Sobre todo en los Países Bajos. En Bélgica hay 100 carillones y en Holanda unos 200. También hay bastantes en Francia, Dinamarca, Alemania e Inglaterra. Incluso los hay en Japón, Nueva Zelanda, Australia y conozco uno en Suráfrica. Ahora incluso hay carillones móviles, los puedes tocar en cualquier plaza mayor de cualquier localidad. También resultan útiles para que los estudiantes practiquen.

-Por cierto, si se hace la escuela que propone, ¿cómo podrán practicar los alumnos el instrumento?
-Una solución sería poner el carillón en un parque, como hacen otras ciudades, o en la montaña de Montjuïc, para poder practicar sin molestar. El instrumento se lo merece. Espero poder proponer formalmente mi idea en breve.

-De momento, lo más inmediato es el Festival Internacional de Carillón de Barcelona. ¿Cómo se presenta?
-En el primer concierto, este sábado, el carillonista noruego Vegar Sandholt dedicará parte de su programa a Edgard Grieg, coincidiendo con el Año Grieg. El domingo, la polonesa Malgosia Fiebig interpretará piezas de Chopin. El otro sábado, el belga Geert D"Hollander, uno de los mejores concertistas, hará una improvisación sobre canciones infantiles catalanas.

-Y usted cierra el Festival.
-Sí. He preparado un programa muy variado, como la pieza Gaudi"s Chimneys escrita para carillón por el compositor John Courter.

-¿Es conciente que el año que viene cumplirá 20 años como carillonista del Palau?
-Sí, es verdad. Mi objetivo es continuar con mi trabajo, haciendo conciertos y convertir el proyecto de la escuela en realidad. Para mí es un honor ser carillonista, pero espero no ser la única de Catalunya por mucho más tiempo.

COLOMÉ, Sílvia
La Vanguardia (13-07-2007)
  • BARCELONA: Campanas, campaneros y toques
  • REVERTÉ, ANNA MARIA (BARCELONA): Toques y otras actividades
  • Carillones: Bibliografía

     

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