"Las campanas tienen su sexo y su voz"

Francesc Llop, Campanero

La Contra | página nº80
La Contra | página nº80

Tengo 55 años. Nací y vivo en Valencia. Toco campanas: soy campanero de la catedral de Valencia, y antropólogo. Estoy casado y tengo dos hijos veinteañeros. ¿Política? El campanero está allá arriba… y la política está allá abajo. Soy católico. Preparo un informe sobre las campanas de las catedrales españolas

- ¿Cuántas campanas suenan en España?

- Unas 150.000. Entre las 94 catedrales españolas suman 1.077 campanas. Acabo de inventariarlas, por eso lo sé.

- ¿Siente predilección por alguna?

- La Maria Caterina, campana mayor de la catedral de Valencia. Es la que yo toco...

- ¿Suena bien?

- Sus 2.000 kilos de peso emiten una voz grave, en fa. ¡La Maria Caterina es la Madre, la Señora!

- Lo dice como si fuese humana.

- Las campanas tienen sexo e identidad: tenemos la Bàrbara, la Úrsula, el Vicent, la Violant... Cada una con su voz.

- ¿Y qué dicen?

- Yo he llegado a llorar tocando la Caterina. Emociona. Al tocar una campana, me arrobo, entro en armonía con ella.

- Tan de cerca, serán muchos decibelios...

- Sí, unos 120.

- ¿No le vibran las carnes?

- Sí. La oigo con los intestinos tanto como con los oídos.

- ¿Y no se quedará usted sordo?

- ¿Eh?

- ¿Unas campanadas pueden romper una tormenta?

- De la catedral de Baza cuelga la campana Tentenublo. Queda claro, ¿no?

- ¿Sí? ¿Es un fenómeno con fundamento físico?

- Espiritual: cada campana estaba bendecida para proteger a su comunidad, y el campanero la tocaba con plena fe en sus poderes. Se trataba de enviar la tormenta al pueblo de al lado...

- ¿En qué año nació Caterina?

- En 1550. En los siglos XV y XVI se fundieron en España las mejores campanas de nuestra historia.

- ¿De qué están hechas?

- De bronce, aleación de cobre (80%) y estaño (20%). ¡Y siguen sonando bien!

- ¿Qué campana es la más antigua de España?

- Hay en León una del año 1086, pero no se toca. La Wamba, campana de la catedral de Oviedo, sí suena desde el año 1219.

- Eso son... ¡788 años!

- ¡Ah, es una voz terrible...! Oyes esa campana ¡y oyes lo mismo que han oído durante ocho siglos nuestros antepasados! Las campanas son la única voz viva del pasado que hoy podemos escuchar.

- Sonidos del pasado. ¡Sugerente!

- Sonidos que cohesionaron la identidad de cada pueblo. Cada comunidad tenía sus toques, sus códigos. Eras de un sitio porque te reconocías en un sonido: el sonido de la campana de tu pueblo. Pertenecías a un paisaje, a una cocina, hábitos, idioma… y campana. Tu campana era la buena. La del vecino, la mala.

- ¿Había muchos toques distintos?

- Una catedral puede manejar 250 toques distintos. Y había toques singulares, para las necesidades propias de cada comunidad.

- ¿Un incendio, por ejemplo?

- Claro. Los toques alertaban del fuego e informaban de si era grande o pequeño, y señalaban en qué barrio o calle ardía.

- Enuméreme más toques.

- Para convocar al somatén, para anunciar la venta de pescado, para abrir un campo al pastoreo e indicar su ubicación...

- O para comunicar un fallecimiento, ¿no?

- Según el toque, se sabía si el muerto era niño o adulto, joven o viejo, soltero o casado, clérigo o laico, en qué calle vivía, su cofradía ...

- ¡Una esquela sonora!

- La mayoría de los toques acompañaba acontecimientos civiles o religiosos: procesiones, trabajos, actos festivos, cierre de murallas... En Valencia, cada anochecer aún tocamos el cierre de muralla.

- ¿Para qué, si ya no cierran murallas?

- Para conservar un elemento del paisaje sonoro, de nuestra identidad comunitaria. Ha sonado durante 700 años... Crea comunidad. ¡Es un patrimonio cultural! Debemos preservarlo igual que a un monumento.

- ¿A qué distancia llega una campanada?

- A tres o cuatro kilómetros. De noche y con niebla, a siete kilómetros.

- ¿La gente no se queja del ruido?

- ¿Ruido? ¡Ruido es lo que hacen los motores, coches, motos...!

- Bien, bien...

- La expresión "estar en la luna de Valencia" viene de ahí: quedarse fuera de la muralla, al raso, por despiste, por no haber estado atento a la campana.

- La campana era como el telediario, ¿eh?

- Comunicaba, expresaba e integraba. Ahora, ¡bah!, lo que le pase al vecino nos trae sin cuidado... Formó paisaje sonoro. La pena es que durante el siglo XX se electrificó y automatizó cada campanario: esa uniformidad mecánica mató matices y expresiones...

- Pero usted sigue ahí, dándole.

- Y hemos logrado deselectrificar campanarios. Dignificarlos. Hoy retorna el gusto por tocar campanas...

- ¿Es peligroso?

- Una vez se me enganchó el anillo en la Caterina y casi me lanza afuera. Suerte que el anillo se rompió... Una campana así es una masa en movimiento de 3.000 kilos que pasa rozándote la cabeza a dos centímetros... Hay que estar muy concentrado. Te la juegas.

- Pero usted seguirá con su campana.

- Yo soy de la Maria Caterina.

Cagadas de paloma

Llop era un antropólogo que estudiaba la función del sonido en colectivos humanos. Un sonido, el de las campanas, le poseyó. Y se hizo campanero. Es hoy el máximo experto en campanas y campanarios de España, y ultima un informe encargado por el Ministerio de Cultura para saber cuántas campanas tenemos y su estado. "Algunas están cubiertas de cagadas de paloma, con dos metros de mierda debajo, ¡qué asco!", se indigna. Al hablarme de cómo toca su Maria Caterina, se extasía. Me regala unas grabaciones de campanas y me invita a entrar en www.campaners.com

AMELA, Víctor-M.
La Vanguardia (03-10-2007)
  • VALÈNCIA: campanes, campaners i tocs
  • Campanas (historia general y tópicos): bibliografía general

     

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