NÚÑEZ, Cristina - Cómo doblan las campanas

Cómo doblan las campanas

Sólo en la parte antigua se mantiene, y de forma mecánica, el repicar de estos instrumentos marcando las horas o llamando a misa

Campanas de la iglesia de la concatedral de Santa María. / M.NÚÑEZ
Campanas de la iglesia de la concatedral de Santa María. / M.NÚÑEZ

En Cáceres las campanas se oyen poco en la mayor parte de la ciudad. Las iglesias nuevas se mantienen en silencio y casi ninguna de ellas hace uso ni posee uno de los símbolos clave de la cristiandad. Los párrocos de las iglesias de Nuestra Señora de Guadalupe, en Atahualpa, del Beato Marcelo Spínola, en El Vivero, o de la Sagrada Familia, en Pierre de Coubertin, apuntan que en sus respectivas parroquias aún no tienen instaladas campanas. En algunas de las nuevas, como en la de San Juan Macías, en la calle Ana Mariscal, se ha encargado una cruz grande y simbólica que se pondrá a un lado de la iglesia. Además, se instalará un carillón electrónico para ser tocado en momentos puntuales. Parece que en tiempos en los que el sms llega a cualquier rincón no es necesario utilizar percusiones ancestrales para llamar a los fieles a su rito. Tino Escribano, el párroco de la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, teoriza sobre el sentido actual de las campanas. Hay un debate sobre los símbolos eclesiástico y la necesidad o no de hacerse más visibles a través de signos externos.

Campanarios

¿Quién fue el último campanero de la ciudad? Difícil encontrar a algún representante de este extinto oficio. Según Juan Carlos Moreno, un relojero industrial cacereño, casi todos los relojes de la ciudad están mecanizados, y la mayoría no tiene una antigüedad de más de 30 años, con la excepción de las iglesias de San Juan Bautista y la de San Mateo, que son las que poseen los relojes más antiguos. Moreno se encarga, anualmente, de poner a punto estos mecanismos. Él sube año tras año a esos mágicos entornos que son los campanarios de Cáceres. Y para él debe formar parte de su rutina, pero adentrarse en esas torres tiene una considerable dosis de misterio y todo el encanto de las vistas privilegiadas que uno contempla en cuanto corona esas torres en las que se ubican los pesados instrumentos, varios centenares de kilos de aleación, entre 300 y 500. En un día soleado de julio la ciudad ofrece su mejor cara desde las varias decenas de metros sobre los que se elevan desde el suelo.

En algunas campanas, como las de San Juan, es visible la suciedad y el paso del tiempo
En algunas campanas, como las de San Juan, es visible la suciedad y el paso del tiempo

Una ruta por los campanarios activos de la Parte Antigua -los que tienen culto-: San Juan, Santa María, Santiago y San Mateo ofrece la visión completa de los distintos ángulos de la ciudad antigua. Casitas con tejados amontonados desde Santiago, el curioso balcón esquinado del Palacio de Godoy, la calle Camberos alargada y hermosa, por donde pasea un chico joven con perro. Desde San Mateo, en una visión vertiginosa aparecen las Veletas, la plaza. Desde Santa María uno descubre ventanas y ventanitas con vida dentro y en San Juan adivinamos el cielo azul profundo de la tarde, de capa caída. Solo un sobresalto: el toque inclemente e inesperado del martillo contra el metal, que pone el corazón en un puño. Son, por lo general, y excepto el campanario de Santa María, accesible para el público que pague el euro de la entrada, lugares inhóspitos e invadidos por las palomas, muros con escaleras de caracol que culminan en atalayas a medio camino entre la tierra y el cielo. El símbolo de la espiritualidad y el rezo. Antonio trabaja como sacristán en la iglesia de San Juan Bautista, y durante un tiempo estuvo en la de Santiago Apostol.

El reloj de esta iglesia está electrificado desde hace cuarenta años, desde los sesenta. Según explica Antonio el sistema mecánico -se llama OPUS 10 Dodet- permite dejar programado el reloj para los toques de las horas y los de las misas. El método es tan sofisticado que las campanas, a través de martillos que las golpean, pueden llegar a imitar el falso badeo y el volteo. La campana más antigua que puede encontrarse en esta torre procede del año 1.751, y la mayor parte de las de la parte antigua son del siglo XIX, aunque pocos párrocos o sacristanes disponen de la información precisa que hable de los avatares o historia de cada una de ellas. La prueba irrefutable está en la panza de cada una de estas piezas, en donde figura la fecha de su forja. En muchos casos ni se ve, debido a la capa de polvo y restos orgánicos que se acumula en su superficie. Las de Santa María están casi relucientes. En una se ve la inscripción de 1909 y en otra se lee que fue refundida en 1991, hace apenas dieciséis años. Dice Claudio, el vendedor de las entradas de la concatedral, que una de las campanas de Santa María se cayó hace años y que él conserva un trozo.

Desde los campanarios, como éste de Santiago, se pueden contemplar las mejores vistas
Desde los campanarios, como éste de Santiago, se pueden contemplar las mejores vistas

A la vez

A pesar de su juventud, 32 años, Antonio ha agudizado su oído y es capaz de distinguir cada uno de los repiques. Suenan casi simultáneamente porque están conectados con un sistema común. Fuera del recinto monumental, las torre de la Plaza de Italia, y del Ayuntamiento también dan las horas. En este último caso las notas de 'El Redoble' se dejan oir en las horas centrales del día.

Por convivencia y urbanidad las campanas solamente tocan durante un lapso de tiempo diario, por lo general nunca antes de las ocho de la mañana. Después, las iglesias con culto combinan el toque a misa con las horas. Las hay más o menos insistentes. La de Santiago Apostol, con un curioso conjunto de campanas de pequeño tamaño ubicadas en una ventana de la torre repite por dos veces consecutivas, con un pequeño silencio de cerca de un minuto, las horas punta.

El pequeño campanario del convento de las hermanas Jerónimas
El pequeño campanario del convento de las hermanas Jerónimas

Conventos

Los conventos de Cáceres -San Pablo, las Jerónimas y las Claras- tienen también sus propias campanas mecanizadas.

Las hermanas Jerónimas cuentan a través del torno que preserva su clausura en su convento hay una campana que tocan durante su protocolo religioso y nunca a horas intempestivas para evitar molestar a los vecinos de la zona, igual que las monjas de Santa Clara.

La campana de San Mateo, sobre el núcleo monumental
La campana de San Mateo, sobre el núcleo monumental

El repique que desquicia

«Al principio lo ví como algo romántico, pero ya no las soporto». Esto lo dice una vecina del barrio de Santiago, que asegura que es excesiva la frecuencia con la que tocan las campanas de esta iglesia. «A las ocho de la mañana ya están tocando, y los domingos por la mañana tocan a misa». Difícil conciliar el sueño entre el revoleo metálico de las campanas al viento. No es la única vecina de la zona que se muestra incómoda con este sonido un poco del pasado. Es uno de los «contras» de habitar en la parte más auténtica y tradicional de la ciudad: no se necesita despertador.

Aparato para controlar las campanas de San Juan
Aparato para controlar las campanas de San Juan

Parte antigua

En la Parte Antigua de Cáceres los campanarios de las iglesias con culto marcan las horas y llaman a misa. San Juan Bautista, San Mateo, Santa María y Santiago mantienen campanas antiguas con sistemas modernos de electrificación que revisa anualmente Juan Carlos Moreno, de la empresa Sistecron.
NÚÑEZ, Cristina
Hoy digital (10-09-2007)
  • CÁCERES: Campanas, campaneros y toques
  • Campanas (epigrafía, descripción): Bibliografía
  • Ruido y denuncias: Bibliografía
  • Toques manuales de campanas: Bibliografía

     

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