FEIJOO, Benito Jerónimo - Disertación sobre la Campana de Velilla

Disertación sobre la Campana de Velilla

1. Siendo, en la línea de Tradiciones Populares, la de las prodigiosas pulsaciones de la Campana de Velilla una de las más famosas del mundo, habiéndose derivado su noticia de España a las Naciones Extranjeras, como consta de muchos libros estampados en ellas, nos parece lisonjearemos la curiosidad pública, proponiendo en este lugar (que es el propio de tal materia) las pruebas que hay a favor de la verdad de dicha Tradición, y ejerciendo nuestra Crítica sobre ellas. A la Excelentísima Señora Condesa de Atarés, igualmente Grande por sus prendas personales que por su ilustrísimo nacimiento, hemos debido todos los testimonios que se alegarán por la verdad de aquella Tradición, juntamente con la insinuación de su deseo de que los sacásemos a la pública luz. Copiaremos a la letra el Manuscrito que su Excelencia se dignó de remitirnos, omitiendo sólo las cuatro primeras hojas, que contienen algunas noticias de las antigüedades de Velilla, Villa sita en el Reino de Aragón a la orilla del Ebro y distante nueve leguas de Zaragoza, Población de doscientos vecinos y porción de la Baronía de Quinto, la cual posee la nobilísima Familia de Villapando en la Casa de los Excelentísimos Condes de Atarés.

Copia del Manuscrito

2. En lo alto de la Iglesia de San Nicolás Obispo (colocada en un Monte vecino a Velilla) a la parte de Medio Día, hasta de pocos años a esta parte, en que se ha hecho Torre a la Iglesia, había tres Pilares, y en medio de ellos dos Campanas descubiertas al aire: la menor estaba a la mano izquierda; esta se toca como las demás a fuerza de brazos; y por sí sola jamás se ha tocado. La mayor estaba a la derecha, que es la que diversas veces se ha tocado milagrosamente, y sin impulso ajeno: la circunferencia de ésta es de diez palmos, de metal limpio, claro y liso: está hendida por un lado, por lo cual, cuando se toca como las demás, y por mano ajena, suena como quebrada: se ven en ella dos Crucifijos revelados [372] uno al Oriente y otro al Poniente, y a los lados de cada uno las Imágenes de la Virgen nuestra Señora, y de San Juan Evangelista: al Medio Día, y al Septentrión tiene dos Cruces, y en el circuito de toda ella este verso de la Sybila Cuméa: Christus Rex venit in pace, & Deus homo factus est. El est, con la última s del factus, por no coger en su redondez, están en las cuatro partes de la Campana: la S que falta del factus al Poniente: la E al Medio Día: la segunda S al Oriente, y la T al Septentrión. Las letras de este letrero son antiquísimas, y hay pocos que las puedan leer y declarar.

3. Son muchos los Autores Naturales, y Extranjeros, que hablan de esta Campana. Vairus, de Fascino, refiere en Lengua Latina, que en los Reinos de España, en un Pueblo llamado Velilla de la Diócesis de Zaragoza, hay una Campana que llaman del Milagro, que muchas veces se ha tocado por sí sola, pronosticando algunas cosas adversas a la Cristiandad, meses antes de suceder, de lo que leyó testimonios por Escribanos Públicos, y con mucho número de testigos, además de la fe que de ello daban en sus letras los Virreyes de aquel Reino. Hasta aquí Vayro, a quien siguen no pocos Autores. Antonio Daurocio tom. 2 Exemplorum, cap. 4 tit. 25 exempl. 7. Pedro Gregorio de Republica, libr. cap. 3 núm. 25. Fabio Paulino, lib. 4 Hebdomadum, cap. 7, Pap. Milij 215. Camilo Borelo de Praestantia Legis Catholicae, cap. 78, núm. 21. Martín Delrío, lib. 4 de Magia, cap. 3 quaest. 2. Pedro Mateo Historiographus Henrici IV in Chron. pág. 54. Blas Ortiz in Itinerario Adrian. Bleda in Defensione Fidei, cap. 13, fol. 89, & 531. D. Sebastián de Covarrubias in Tesauro Linguae Castellan. lit. C, verb. Campana. Torreblanca de Magia, lib. 1, cap. 21, núm. 48, y otros aun con mayor distinción y claridad; y entre ellos el Arzobispo de Tarragona Don Antonio Agustín, que refiere algunos tiempos, en que se tocó, en sus Diálogos de Medallas, Dialog. 6. Valle de Moura in Tractatu de Incantatinoe, sect. 1, cap. 1, núm. 27. Damiano Fonseca, in Tractatu de Expulsione Moriscorum, Italice conscripto. Salazar de Mendoza en las Dignidades de Castilla, lib. 4, c. 3, fol. 118. Angelo Roca, Obispo de Tagasta, Ciudad en Africa, célebre por haber nacido en ella San Agustín, Doctor de la Iglesia, in Tractatu de Campanis, cap. 7, fol. 62, y 63. Éste dijo mucho más que otros Extranjeros, el cual libro está en la preciosa Biblioteca, llena de libros de todas Facultades, que fue de Don Lorenzo Ramírez [373] de Prado, del Consejo de su Majestad, y Oídor en el de su Real Hacienda. El Padre Fr. Marcos de Guadalajara y Xavier, Observante Carmelita, en su Historia Pontifical, part. 4, lib. 10, cap. 5, fol. 577. Y en el libro de la Expulsión, part. 2, cap. 1. Y el Doctor Don Martín Carrillo, Abad de Monte Aragón, lib. 5, de sus Anales, año de 1435, fol. 354, que afirma haberla visto tocarse en el año 1568, y después el Doctor Blasco de Lanuza, Canónigo Penitenciario de la Seo de Zaragoza, que es el más moderno, en sus Historias de Aragón, lib. 3, cap. 16, fol. 293. No obstante tanta autoridad de Autores, Monumentos, Testimonios, y Testigos como abajo se dirán, procedió contra el crédito del milagroso tañido de esta Campana el Padre Juan Mariana, como se dijo arriba; y con igual sinrazón Gerónimo Zurita, no queriendo asentir a lo que se refiere; y aún dice, que aunque la hubiera visto tañerse por sí a solas, lo tendría por ilusión, dándole el crédito que dio Estrabón cuando oyó el sonido, que al salir del Sol, con el resplandor de sus rayos hacia la Estatua de Memnon en la Ciudad de Tebas, en el Templo de Sérapis: y no tiene razón Zurita, pues debe rendirse a testimonios tan autorizados, y reconocer la diferencia de una Campana que visiblemente se ven los movimientos de la lengua con que se tañe, a una Estatua, cuyo sonido sólo se pudo oír, sin verse ni examinarse la causa de él, que acaso pudo ser oculta y artificiosa, con otras muchas diferencias que hay entre la Campana, y la Estatua de Memnon.

4. Por los sucesos que después se han seguido a los tañidos milagrosos de esta Campana, se está en la persuasión de que siempre sus toques han sido pronósticos y avisos de cosas notables. Muchos quieren esforzar, pero en vano, y con razones de ningún peso, que estos toques espontáneos no sean milagrosos, sino naturales: unos dicen, que lo pueden ser por influjo de los Astros, debajo de cuya conjunción, observada en orden a aquel fin, la fabricó y fundió algún perito Astrónomo, lo que es dificultoso e imposible de probar; mayormente, que no pueden influir los Astros a las cosas inanimadas, para darles virtud de pronosticar las futuras; lo cual con mucha razón impugna Valle de Moura Tractatu de Incant. opusc. 1, sect. 2, cap. 8, núm. 38, con otros muchos.

5. Otros atribuyen esta virtud a la Campana, en atención a [374] una Moneda de las treinta en que Judas vendió al Redentor, la cual, con otras Monedas antiguas de aquel Lugar, para suplir la falta de metal, se empleó en la fundición de la Campana. Así lo dice Salazar de Mendoza en las Dignidades de Castilla, lib. 3, & 4, fol. 180; pero no cita Escritor alguno, ni expone razones con que se pruebe, sin las cuales, y sin la autoridad de más Autores, no se puede fundar tal especie; ni se hace creíble que Moneda tan digna de aprecio y veneración, se hiciese tan poco estimable, que a falta de metal se emplease en la fundición de una Campana; y más ignorándose su origen, el tiempo de su fundición, y por quién se hizo: con que esta especie carece de fundamento.

6. Algunos dicen, que esto sucede en fuerza del verso Latino de la Sibyla, que está en ella grabado; y que se puede decir, que, como ensalmo, tenga virtud admirable de pronosticar las cosas futuras, como la tuvo la misma Sibyla; pero no es razón suficiente; porque, si bien tuvo don para profetizar, fue mientras vivió; y gracia personal no comunicable a sus palabras, ni el que las puso pudo darles esta virtud.

7. Puede dudarse, si esta Campana se toca por arte del demonio, haciendo éste mover la lengua; o si algunos Hechiceros con su ayuda lo han podido practicar en las coasiones que se ha tañido por sí sola; pues consta de Historias y de personas graves, que el demonio ha hecho mover muchas veces los cuerpos inanimados de una parte a otra, y lo propio pudo haber ejecutado con la lengua de la Campana; pero no habiendo otro fundamento para este discurso, que la posibilidad y capacidad en la ciencia del demonio, parece temeridad atribuirla tan portentosos y admirables tañidos, y más estando dicha Campana consagrada y bendita, habiendo en ella dos Crucifijos, dos Imágenes de María Santísima, dos del Apóstol y Evangelista San Juan, y dos Cruces; y juntamente tocándose en forma de Cruz, de cuya señal huyen los demonios, y habiendo en la circunferencia de la Campana palabras santas y divinas; y si, como dice Angelo Rocha, cap. 6, fol. 54, y cap. 21, fol. 138, con las palabras Verbum caro factum est se ahuyentan los demonios, en esta Campana de Velilla se leen las mismas palabras, pues son lo propio las de Deus homo factus est, que están en ella grabadas; todo persuade, que el demonio no se atrevería a obrar en ella efectos tan admirables, siendo una [375] Campana con tantas circunstancias venerable y devota, hallándose tan defendida y armada contra su poder, cuando él, por lo general es enemigo de toda Campana; de tal manera, que en las juntas que tiene con sus Magos y Hechiceros, si oye Campanas, huye con todos los suyos, y los llama Perros ladradores, como lo refiere Binsfeldio; las cuales también tienen virtud de ahuyentar los nublados, según la opinión de muchos Autores que sobre esto han escrito.

8. Algunos quieren, puede haberse tocado esta Campana por razón del viento, movidos de que ordinariamente cuando se toca, le hace muy grande, con torbellinos y tiempo borrascoso; pero está fuera también razón para que se tocase asimismo la Campana que está a su mano izquierda, que es menor, y un Cimbalillo, que está muy cerca, y tal cosa no se ha experimentado; siendo esto más fácil que el que se toque esta Campana del Milagro, por ser más pesada, y estar fija en los ejes, de tal suerte que no se puede bandear; y si ésta pudiera ser razón poderosa, sucedería lo mismo a toda Campana puesta en alto y descubierta; y vemos, que por lo regular no sucede: además, que cuando se tocó en el año 1601, sus más furiosos tañidos, y mayores movimientos fueron en los días del Corpus, y Vigilia de San Pedro, en los cuales hubo tan grande calma, que no se movían las hojas de los árboles; y aun con todo, para asegurarse Don Dionisio de Guarás, que la vio y oyó tañerse, cubrió el Torreón con algunas capas por aquella parte donde podía entrar algún viento, a vista de muchas personas de distinción; y poniendo al lado de la Campana una vela encendida, se mantenía sin apagarse, al mismo tiempo que la Campana proseguía en sus toques y tañidos.

9. Francisco de Segura, en la Relación que hizo en verso año de 1601, dice, que hizo labrar esta Campana San Paulino, Obispo de Nola, del cual afirman algunos Autores fue el que inventó las Campanas, y las introdujo; si bien otros dicen, que fue el Papa Sabiniano, de lo cual tratan Onofre Panvino, in Epitome, agens de Pontifice Sabiniano: Polidoro Virgilio, lib. 6, cap. 12: Angelo Rocha de Campanis, cap. 1; Camillo Borel, de Praestan. Relig. Cathol. cap. 78, núm. 17: Juan Antón de Nigi in suo Repertorio super Capitulis Regni, cap. 185.

10. Escríbese de algunas, que se tañen avisando las muertes de [376] algunos Religiosos; pero por cosas tan notables, y que han de suceder en la Monarquía de España, no se sabe de otra Campana, que de la de Velilla. En Alemania hay una, que siempre que ha de morir alguna Religiosa, se toca ella misma: está en el Monasterio Bodkense, que edificó San Meinulfo: refiérelo Gobelino in vita Meinulfi, in mense Octobri. Otra en Zamora en un Convento de la misma Orden, que pronostica lo mismo tres días antes de la muerte de algún Religioso, lo que sucede, aun no estando enfermo al tiempo de comenzarse a tocar: lo dice Don Fray Juan López, Obispo de Monopoli, part. 3, Historia de Santo Domingo, lib. 1, cap. 37, fol. 150, y lib. 2, cap. 25, fol. 82, y el mismo en el mismo lugar refiere lo mismo de otra pequeña, que llaman de San Álvaro, por estar dentro de la Capilla de este Santo en Córdoba, en Convento de Aula Dei de su Orden. Del Japón se escribe, que hay otra, que tocándola, si hace el sonido bronco y triste, anuncia trabajo en la República.

11. Otros casos como estos de particulares y singulares Campanas refiere Angelo de Rocha; pero entre ellas ninguna tan singular como la de Velilla, cuyos tañidos atribuye Don Francisco Torreblanca, dic. tract. de Magia, lib. 1, cap. 21, núm. 48, a señal Divina, y lo acreditan los santos efectos que causan, moviendo los corazones de los que los oyen a contrición y devoción, como muchos de ellos lo han asegurado; y no deja de ser conforme, que esta Campana avise y aperciba a los Católicos y a sus Príncipes, para que se prevengan en las novedades que han de suceder, y en los daños que amenazan a la Religión, cuando el principal destino de las Campanas es el congregar a los Fieles en la Iglesia para orar a Dios, y para impetrar sus misericordias.

12. Ordinariamente, cuando quiere tañerse esta Campana, se estremece primero, y tiembla antes de tocarse, como lo acreditan diferentes Testimonios de Notarios; y algunas veces se alarga y dilata su lengua, como sucedió en los años 1527, y 1564.

13. En el año de 714, según lo que el Maestro Castroverde, Predicador insigne del Rey Don Felipe II de Aragón, y III Castilla, dijo a D. Diego de Salinas y Heraso, Oídor de la Cámara de Comptos del Reino de Navarra, el cual lo escribe en el Discurso que hizo de esta Campana, se tañó mucho en el tiempo que sucedió la pérdida de España; y aunque no hay otro Autor que [377] esto asegure, bastan las circunstancias de éste para ser recomendable esta noticia; y más que en aquellos tiempos, y en muchos otros que los siguieron, no estaban los Aragoneses para escribir estas Historias, sino que todos se empleaban, más que en el ejercicio de la Pluma, en el de las Armas, procurando recobrar a lanzadas la tierra de los Moros.

14. En el año 1435, a 4 de Agosto, día Jueves se tañó esta Campana, señalando la prisión que al otro día sucedió por los Genoveses de las personas Reales del Rey Don Alonso el V de Aragón, del Rey Don Juan de Navarra, y del Infante Don Enrique, todos tres hermanos, hijos del Rey Don Fernando el Honesto de Aragón, en la Batalla Naval que se perdió junto a la Isla de Ponza, en cuya ocasión fue también preso con los Reyes Ramiro de Funes, primogénito del Vice-Canciller Juan de Funes, Señor entonces de la Baronía de Quinto, y sus agregados, y entre ellos de Velilla; y también fue preso Francisco de Villalpando, hermano del que casó con Doña Contesina de Funes, hija del Vice Canciller, y heredera que fue suya de todos sus bienes, y de esta Baronía.

15. Al año siguiente de 1436, Vigilia de la Epifanía, estando los Reyes presos, se volvió a tocar, cuando se concertaban entre sus enemigos ciertos tratos en daño de sus personas y Reinos. Y a 30 de Octubre volvió a tocarse el día mismo que fueron puestos en libertad, de la cual resultó la adquisición del Reino de Nápoles; en que se ve, que no siempre se ha tocado señalando cosas adversas.

16. En el año 1485 se tocó esta Campana tres días enteros, cuando los Judíos se concertaron en dar la muerte al primer Inquisidor de Aragón el Maestro Pedro Darbués de Epila, Canónigo de la Seo de Zaragoza, como lo ejecutaron Jueves a 13 de Septiembre a la media noche, matándole delante del Coro de dicha Iglesia, adonde estuvo su sepulcro, en el cual se venera por Mártir, nombrándole el Justo Mastrepila, y después San Pedro Arbués; aunque algunos dijeron que se tocó un año entero, recibieron engaño; pues no fue esta Campana, sino otra de las ordinarias de aquella Iglesia, que en conmemoración suya la tocaron un año entero, y le cantaron todos los días un Salmo, como dice Zurita en sus Anales, lib. 20, cap. 65, al fin.

17. Tocóse también en el año 1492, cuando Juan de Cañamás [378] hirió en Barcelona al Rey Católico Don Fernando. Dícelo Carbonell en su Vida; y en la suya el Arzobispo Don Fernando de Aragón; y también se tocó antes de la muerte de dicho Rey Católico Don Fernando en el año de 1515.

18. En el de 1527 a 29 de Marzo se tocó esta milagrosa Campana, como consta por Auto que tiene el Marqués de Osera, testificado por Bernat del Pin, Notario Real y Vecino de Velilla; y entre otras cosas dice, que a los circunstantes, y a él les pareció que al tañerse esta Campana, se alargaba su lengua más de lo que era, unos cinco dedos; y esto sucedió cuando Carlos de Borbón, y el Ejército del Emperador Carlos V saquearon a Roma. En este año nació Don Felipe Primero Rey de Aragón, y II de Castilla.

19. En el año 1539 se tocó cuando murió la Emperatriz Doña Isabel, mujer del Emperador Carlos V; y se puede presumir, que como en este año comenzó el Heresiarca Calvino a publicar sus errores, quiso nuestro Señor avisar a la Cristiandad para que se guardase de ellos, y para prevenir remedios para atajarlos.

20. Tocose también año 1558 en las muertes del Emperador Carlos V, y en las de sus dos hermanas Doña Leonor Reina de Francia, y Doña María Reina de Hungría; y en la de la Reina de Inglaterra Doña María, Mujer del Rey Don Felipe el Primero de Aragón, y II de Castilla.

21. Año de 1564, Lunes a 2 de Noviembre, se tañó muy reciamente, yendo a la redonda la lengua, y dando muchos golpes en cruz, y haciendo un sonido triste y doloroso, según pareció a los que allí se hallaban, a los cuales se les erizaban los cabellos, oyendo que era diferente del que acostumbraba hacer cuando se tañía con la mano, y al pararse, tembló la Campana: y luego de la misma suerte se volvió a tañer en forma de cruz, dando los golpes, y dio tres o cuatro no muy recios, aunque siempre dolorosos y tristes, y volvió a andar a la redonda la lengua tan aprisa, que nadie con la mano la pudiera volver con tanta prontitud, y dio otros tres o cuatro golpes como los dichos: y volvió tercera y cuarta vez a hacer los propios movimientos, dando los golpes hacia el Oriente; y cuando se tañía, se alargaba la lengua más de lo que era, una mano, sucediendo esto en diversas horas del día, aunque la última vez se tocó más aprisa que las demás; y hacía el sonido mucho más triste, hallándose presente a estos tañidos, entre otros. Don [379] Antonio de Villalpando y Funes, Señor de la Baronía de Quinto, y de la Villa de Estopiñán, y también Señor de la de Velilla; todo lo cual consta por Auto testificado por Domingo de Bielsa, Notario Real de Quinto, el cual tiene en su Archivo el Conde de Atarés. En este año hubo Cortes en el Reino de Aragón, celebradas en la Villa de Monzón; y al principio del siguiente el Gran Turco Solimán envío su Ejército, y Armada contra la Isla de Malta, y Religión de San Juan, cuyo cerco, defensa, y sucesos fueron notables, y dignos de que esta Campana los previniera; y también pudo pronosticar la peste, que al año siguiente hubo en Aragón.

22. Año 1568 se tañó mucho; y estándose tañendo, se rompió la cuerda, con que la lengua estaba atada, por lo cual cayó abajo, y la parte de la cuerda, que quedó, hacia el mismo movimiento en círculo, y daba los golpes de la propia suerte. Viendo esto un Clérigo muy devoto, natural del mismo Lugar, llamado Mosen Martín García, que murió en las Capuchinas de Zaragoza con opinión de Santo, y fue el que, con la Madre Serafina, las trajo a España, donde fundó muchos Conventos de ellas, que entonces hacía oficio de Cura, volvió a atar la lengua de la Campana en el lugar que antes estaba, y volvió después a continuar sus tañidos. Esto lo dice Don Martín Carrillo, Abad de Monte Aragón, en su Cronología del Mundo, fol. 355 y que él se halló presente, y vio, que Domingo de Bielsa, tío suyo, hermano de su madre, Familiar del Santo Oficio, llegó estándose tañendo, su rostro a ella, para adorarla con gran reverencia, y entonces la lengua de la Campana dio tan gran golpe, que él cayó en tierra, y lo bajaron sin sentido y como muerto a su casa, y de ello le quedó una Quartana, que le duró todo un año. Estos tañidos parece pronosticaron la alteración de los Moriscos de Granada, y conciertos que hicieron, para levantarse contra España: la prisión y muerte del Príncipe Don Carlos; y la muerte de Doña Isabel de la Paz, tercera mujer del Rey Don Felipe Primero de Aragón, y de Castilla II.

23. Año de 1578 se tocó, y sucedió la infeliz jornada de Africa del Rey Don Sebastián, y su muerte, y en Flandes la de Don Juan de Austria.

24. Año de 1579 se volvió a tocar, por más que diga lo contrario el Doctor Don Juan de Quiñones Alcalde de Corte de Madrid, en el Discurso que de esta Campana hizo año de 1625, el que al folio [380] 5 dice, no consta se tañese tal año, ni hay Autor que tal diga y afirme, sino es el Abad de Monte Aragón Don Martín Carrillo: y no tuvo en esto razón, pues no todos los Autores tuvieron noticia de sus tañidos, pues muchos escribieron por relación de otros, y no cuidaron todos de saberlo; y el dicho Abad, como Autor del propio Lugar, pudo saberlo mejor, haciendo diligencias: además, que su autoridad es bastante; y que es cierto y seguro que este año se tocó, como parece por Auto testificado por Bartolomé Gonzalbo, Notario Real de Velilla: y los sucesos que señaló, fueron notables, así por las Guerras de los Portugueses, y muerte de su último Rey el Cardenal Don Enrique, como también por la unión de las dos Coronas de Castilla y Portugal.

25. Año 1580, día de San Matías Apóstol, y último de Agosto, y también a 10 de Noviembre, se tocó, señalando la muerte de la Reina Doña Ana de Austria, mujer última del Rey Don Felipe el Prudente, y madre del Rey Don Felipe II de Aragón, y III de Castilla, la cual murió a 26 de Noviembre, día Miércoles, y quince días después de este último tañido.

26. Año 1582, a 6, 8, y 9 de Marzo, se tocó, como consta por los Autos, testificados por dicho Bartolomé Gonzalbo; y luego sucedió la muerte del Príncipe de España Don Diego, y preparación que hizo Don Antonio, Pretensor del Reino de Portugal, para tomar las Islas Terceras.

27. Año 1583 se tocó, cuando continuando sus rebeldías los Estados de Flandes, hicieron venir de Francia al Duque de Alanson, hermano del Rey de Francia, y dentro de Amberes le nombraron y juraron por Duque de Brabante.

28. El año 1601, a trece de Junio, a las siete de la mañana, estando diciendo Misa en el Altar de San Nicolás de la Ermita ya referida Mosén Martín García, que fue el que en el año de 1568 ató la lengua, como queda dicho, oyó este el sonido de la Campana, y dijo al que le ayudaba a Misa, que bajase al Lugar y diese aviso de ello; y en acabando la Misa, subió de los primeros, y vio que se tañía ella misma, y estaba asida a la lengua un pedazo de cuerda de una vara de largo, que la habían puesto para poder repicar mejor, y con el movimiento de la lengua andaba dando vueltas y golpes a los circunstantes, de suerte, que no dejaba llegar a nadie cerca de ella. Visto esto por este buen Sacerdote, cogió la cuerda para tenerla y [381] con la fuerza que iba lo derribó en tierra, sucediéndole lo propio otra vez que lo intentó; por lo cual, con un puñal que le dieron, tomando ligeramente la cuerda con una mano, y teniendo el puñal a la contraria, la misma cuerda se cortó con él: tal era su velocidad; andando siempre la lengua alrededor, dio siete golpes entre Medio-Día, y Poniente, y con poca distancia, 9, 12, 15, y 30, tocando muy poco en las demás partes, si bien la iba rodeando toda; después prosiguió por el circuito, dando los más golpes a Oriente, y rodeando tañó continuamente hasta las nueve; y pasando media hora hizo la lengua su movimiento circular tañendo medio cuarto: y al as diez volvió a tañer con gran furia, haciendo el sonido como de Cajas de guerra cuando tocan al arma; dando lo más recios entre Medio-Día, y Poniente, y algunos hacia Oriente; y de esta suerte continuó tañéndose con el movimiento circular hasta las once y un cuarto; parándose dos o tres veces cosa de medio cuarto, si bien nunca dejó el circular movimiento. A medio día volvió a hacer muestras de que quería tañer, y a las cuatro de la tarde comenzó con menos fuerza que las veces pasadas, dando la lengua los golpes hacia el Septentrión por espacio de medio cuarto, y después anduvo alrededor con su ordinario movimiento hasta las ocho horas y media, que lo apresuró más, y empezó a tañerse, dando como cosa de un cuarto siempre los más recios golpes entre Medio-Día, y Oriente, y otros a Poniente, y le duró esto hasta las doce de la noche. El Jueves a 14 hizo la lengua muchos movimientos circulares, y se tañó en diferentes horas, haciendo el ruido de las Cajas de guerra, y tembló un poco la Campana. Viernes se volvió a mover para querer tañerse; mas no lo hizo hasta el Sábado, siendo sus golpes los más recios a la parte del Medio-Día, y Poniente. A 17 hizo algunos movimientos; y a 21, día del Corpus, se tañó de suerte, que quitadas las interrupciones, duraron sus toques seis horas; estremeciéndose por gran rato. El Viernes a 22 comenzó a tañerse a las ocho de la mañana, haciendo grandes temblores y movimientos; y estándose tañendo, se rompió la cuerda donde estaba atada la lengua de la Campana, la cual cayó abajo, y el pedazo de la cuerda que había quedado asida, iba por la Campana haciendo los círculos, y dando los golpes como lo acostumbraba hacer la lengua, y algunas veces volviendo la punta de la cuerda para arriba, como pidiéndola; y así bajaron luego [382] al Lugar por la suya propia, que en los últimos de Mayo se había rompido por las asas, y estaba ya aderezada, porque ésta con que estos días se había tañido, era de otra Campana, que la habían puesto para repicar las Pascuas; y el Doctor Pedro García, Rector que entonces era de Velilla, con reverencia se la restituyó, atándola en la cuerda que colgaba de arriba de la Campana, y pesaba esta lengua doce libras. Luego lo que quedó del Viernes, y Sábado, se fue estremeciendo, como que quería tañer, y se anduvo harto alrededor de la Campana la lengua nuevamente puesta; y al siguiente día, que fue el del Glorioso Precursor San Juan Bautista, a la una hora después de Medio-Día, comenzó dando con velocidad recios golpes con movimientos ordinarios: esto se continuó a 25, 26, y 28, con tiempo quieto y sosegado, y sin aire. Y a 29, día de San Pedro Apóstol, se estremeció algunas veces, y no tañó hasta el otro día 30, que fue la última vez de aquel año. Constan todos estos tañidos, así por escribirlos, y confirmarse en ellos todos los Historiadores, como también por Autos testificados por Bartolomé Gonzalbo de Velilla, Notario Real ya dicho, y de otros ocho Notarios Reales y Públicos, que junto con él los testificaron; y entre cuatro mil, y más personas, que acudieron y vieron esta maravilla, fueron muchos Rectores, Vicarios, Sacerdotes, y Religiosos, y muchos Caballeros, y Damas; y entre otros Don García de Funes y Villalpando, y su mujer Doña Vicenta Clara de Ariño, Señores de las Baronías de Quinto, Osera, y Figueruelas, y de la Villa de Estopiñán, y también del propio Lugar de Velilla; Doña Isabel de Villalpando su hija, Marquesa que fue de Navarrens, y Señora de la Villa, y Honor de Guréa, Don Gaspar Galcerán de Castro, y de Pinós, Conde de Guimera, Don Martín de Spés, y Doña Estefanía de Castro, Barones de La Laguna; y Doña Margarita su hija, Condesa que fue de Osona; Don Enrique de Castro, Canónigo de la Santa Iglesia de la Seo de Zaragoza, el cual, por curiosidad, quiso asirse de la lengua de la Campana estándose tañendo, para ver si la podía tener, y asiendo de ella, no pudo; antes le quedó, de la fuerza que hizo, por muchos días dolor en el brazo: hallaron también Doña María de Ariño, Religiosa Profesa en el Monasterio del Sepulcro de Zaragoza, tía de la Señora de Quinto Doña Beatriz de Ferreira, y su sobrina Doña Paula, con Don Francisco Coloma, Señor de Malón; [383] Don Juan de Francia, Señor de Bureta: Don N. Lanaja, Señor de Pradilla; Don Matías Marín, Caballero del Hábito de Montesa; Don Dionisio de Guarás, el cual fue el que puso la capa delante de la Campana, para que el aire no la diese, como queda dicho. La nueva de esta prodigiosa tañida admiró a Italia, y Francia, y a todo el mundo, no sabiendo adonde daría el golpe que amenazaba; y el Duque de Sesa, Embajador de España en Roma, envió el Testimonio de esto a la Santidad de Clemente VIII y la Historia de ello se imprimió en Roma, y hoy se guarda en la Biblioteca Angelicana. Monsieur de Rupopet, que continuaba el oficio de Embajador del Cristianísimo en la Corte del Católico Filipo, lo escribió a su Rey a París, y entre otras cosas le refería, que esta Campana jamás tañía, sino es cuando había de suceder algún notable suceso. La causa de haberse tañido este año se tiene por cosa indubitada fue para recordar a España, y avisarla del peligro inminente en que estaba; pues cuando se tañía, estaban tratando en Aragón los Moriscos el levantamiento general de ellos contra estos Reinos, y se probó después en diversos Autos de Fe, que oyéndola tañer de Xelsa, Lugar de quinientos vecinos, todos Moriscos, que está a media lengua de Velilla, donde tenían la Junta con ciertos Moriscos Valencianos, que venían de Constantinopla con cargo de Embajadores del Gran Turco, para concluir la prodición, se levantaron alborotados, oyendo que se tañía, diciendo: ¿Cuándo ha de callar esta baladrera? El Patriarca Arzobispo de Valencia Don Juan de Ribera afirmaba, que por esto se tañía; y el Padre Bleda en la parte citada dice, que fue para dar aviso a este estrago; y lo propio sienten todos los Historiadores de aquellos tiempos; y quien lo pronosticó fue Diego de Salinas y de Heraso, Oídor de Comptos en Navarra, discurriendo por el número de los golpes que en esta ocasión dio dicha Campana, en el Discurso impreso que de ella dio a Don Felipe II, Rey de Aragón, y III de Castilla, a 3 de Abril de 1602, y se acabó de imprimir su efecto de esta tañida, y el levantamiento y traición de los Moriscos, año 1609, y por ello fueron justamente expelidos de estos Reinos.

29. Miércoles a 27 de Agosto del año Santo de 1625, a las cinco horas después de medio día, se tañó por espacio de un cuarto, [384] como parece por Auto testificado por Pedro García, Notoria Real, habitante en Velilla, y la noche antes habían sentido los de aquel Lugar tres golpes suyos; y el Viernes a 29 a las dos de la tarde se volvió a tañer media hora, señalando los golpes a Oriente, y dando otros entre Oriente, y Septentrión; si bien de este día no se hizo Auto por falta de Notario; mas viéronlo muchas personas, todo lo cual fue prevenir para el tañimiento de adelante. Últimamente, el mismo año a 24 de Octubre se comenzó a tañer a las nueve de la mañana, andando la lengua alrededor con gran furia, y consecutivamente dio nueve golpes, y volvió a andar alrededor tan recio como una rueda de Molino, cuando más muele, haciendo el ruido sordo como de cajas de guerra, cuando tocan al arma, y dio veintitrés golpes, lo cual duró media hora, y se paró; y a las once volvió a tañerse de la suerte dicha, y dio seis golpes, y anduvo alrededor de la Campana de la lengua, y dio después quince golpes, y por espacio de un cuarto de hora anduvo alrededor con gran furia, haciendo el propio sonido de como quien tañe al arma, y al fin dio cuatro golpes, y se paró. A las dos horas de la tarde volvió a andar alrededor, y hacer el mismo ruido con gran furia, y dio con mucho rigor quince golpes, y se paró prontamente, y antes de una Ave María volvió a andar alrededor, y dio 8, 18, 5, 7, 2, 3, y 12 golpes andando siempre al fin de ellos alrededor, y se paró de allí a poco rato; y luego volvió a andar de la propia suerte, y dio nueve golpes, y casi juntos siete, y anduvo después la lengua un poco sin tocar en el ámbito de la Campana, y dio 9, 12, y 7 golpes más recios que todos; y después comenzó despacio a andar alrededor, y dio 14, 4, y 10 golpes, todos los cuales, desde los primeros a los últimos, dieron señalando a Oriente, y en una parte y propio lugar, sin diferenciar un dedo. Paróse con éstos, si bien volvió a continuar sus movimientos circulares, y se tañó muchas veces en aquella tarde y noche, hasta el amanecer; y de esto testificó muchos Autos Domingo de Torres, Notario Real, habitante en Xelsa, y de ellos hay muchos testigos, y entre otros, Don Alonso, Don Francisco, y Don Gracia de Villalpando, tíos, y hermanos del Marqués de Osera, Señor del mismo Lugar de Velilla. Los sucesos que previno esta tañida, fueron muchos; y particularmente [385] se probó, que aquel día salió de Inglaterra la Armada, que dio sobre Cádiz aquel año, y fue hecha retirar por el valor de Don Fernando Girón, Gran Cruz de San Juan; y se pueden atribuir estos tañimientos a la recuperación del Brasil, y a la liga y confederación, que los enemigos de España concertaron en daño nuestro; y a la celebración de las Cortes, que a los tres Reinos de la Corona de Aragón hizo la Majestad de Felipe III, Rey de ella; las de Cataluña en la Ciudad de Lérida; las de Valencia en la Villa de Monzón; y las de Aragón, comenzadas en la Ciudad de Balbastro, y concluidas en la de Calatayud, en las cuales los Valencianos sirvieron a su Majestad con 1.000 hombres, y los Aragoneses con 2.000 todos pagados por quince años, para socorro de las guerras que tenía; y le llamaron servicio voluntario, lo cual fue en el siguiente año 1626.

30. Miércoles a 15 de Marzo, año de 1628, se volvió a tañer a las seis de la mañana por espacio de un cuarto. No se tomó por Auto, por no hallarse allí Notario; mas lo vieron más de treinta personas, y entre ellas dos Sacerdotes, y andaba la lengua alrededor dando los golpes señalando a el Septentrión, lo cual era a tiempo que los Árabes, y Moros tenían cercada a la Mamora, fuerza importante en Africa; y por Noviembre la Flota de Nueva España se perdió, cogiéndola los Holandeses toda, con más de ocho millones en ella, sin los Navíos, que sin hallar defensa en ellos, se entregaron a los enemigos, que fue pérdida notable y lastimosa.

31. Año 1629 a 16 de Marzo, día Viernes de la segunda semana de Cuaresma, a las diez de la mañana se volvió a tocar por espacio de medio cuarto, yendo la lengua aprisa por el rededor de la Campana, haciendo el sonido acostumbrado, y dio cuatro golpes reciamente contra el aire, que era hacia Poniente, y volvió a andar alrededor, y luego dio otros dos golpes de la misma suerte, y se paró. No se hizo Auto, por no haber Notario; pero, para memoria de este tañido, el Marqués de Osera hizo, que mediante juramento, que él mismo les tomó aquel día, lo depusiesen muchos testigos, y entre otros había algunos Hidalgos, y Familiares del Santo Oficio, todo lo cual parece un papel firmado de sus manos, y luego al año siguiente se siguió una grande hambre en el Reino de Aragón, pues llegó a los últimos de 1630 a valer el cahíz de trigo a ciento veinte reales de plata. [386]

32. Año 1646, Domingo a 29 de Abril, a las dos de la mañana, se tañó esta Campana dando diez golpes, y después, por espacio de tres cuartos de hora, se volvió a tañer otras tres veces a nueve golpes: lo vio un testigo, y la oyeron dos o tres; daba los golpes casi todos hacia donde sale el Sol en tiempo de Invierno, que venía a ser hacia Fraga, y los daba muy despacio; y la noche siguiente, a la misma hora, volvió a dar otros cuatro golpes.

33. La última vez que se sabe haberse tocado esta Campana, fue el día 28 del mes de Marzo del año de 1667, por espacio de hora y media seguidamente, dando su lengua vuelta alrededor, y algunos golpes grandes, de suerte que se podía oír de más de un cuarto de legua: se hallaban presentes muchas personas, y especialmente el Padre Fr. Juan Arbizu, Religioso Francisco, Mosen Felipe López, Mosen Juan Gonzalbo, y Mosen Juan López, Beneficiados de Velilla, y vecinos de ella: Nicolás Salvador, y Juan Ferrer, juraron haberse hallado presentes; y testificó Auto de todo Miguel Balmaseda, Notario Real, habitante en Quinto, bajo el día 2 de Abril del dicho año.

34. Aunque se dice en algunas partes, que los testimonios de los tañidos de esta Campana de Velilla se hallan en los Archivos de los Marqueses de Osera, que entonces era Señores de dicha Villa, y de la Baronía de Quinto, se advierte, que habiendo ganado dicha Baronía, con otras, y sus agregados, y también entre ellas la Villa de Velilla, la familia de los Excelentísimos Condes de Atarés, se trasladaron a su Archivo todos los papeles pertenecientes a dichos Estados, y Baronías ganadas, que estaban en el Archivo de los Marqueses de Osera, y entre los testimonios de algunos tañidos de esta Campana; y así, estos se hallan ya en los Archivos del Conde de Atarés, y no en el del Marqués de Osera.

35. Todas estas noticias se han sacado de un libro que compuso el Marqués de Osera Don Juan de Funes y Villalpando, Señor entonces de la Baronía de Quinto y de Velilla, en que trata de todas las cosas más principales, pertenecientes a sus Familias, Estados, el cual dedica a su hijo Don Francisco, cuyo libro está en poder de los Condes de Atarés. [387]
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Reflexiones críticas sobre el escrito antecedente

Sobre los Autores que afirman el prodigio
§. I

1. La multitud de Autores que al principio se citan por las espontáneas pulsaciones de la Campana de Velilla, constituyen una prueba muy débil. En las más Relaciones Históricas cien Autores no son más que uno solo; esto es, los noventa y nueve no son más que ecos que repiten la voz de uno, que fue el primero que estampó la noticia. Pero especialmente las cosas prodigiosas, en siendo publicadas por cualquier Escritor, hallan a millares plumas que propagan su fama. Es notable la complacencia que tienen los hombres en referir prodigios; y también los alhaga para escribirlos la complacencia que con ello saben han de dar a los lectores.

2. Noto, que en la frente de los que se citan está puesto Vayro, Autor que juzgo extranjero, ya porque el apellido lo es, ya porque no hallo tal Autor en la Bibliotheca Hispana de Don Nicolás Antonio. Por consiguiente, aunque él diga que vio testimonios de Escribanos que aseguraban el portento, y cartas de los Virreyes de aquel Reino que lo confirmaban, acaso no hubo más que una noticia incierta de uno y otro. Esta sospecha es permitida respecto de un Autor Extranjero en la Relación de un hecho de nuestra España, entretanto que ignoramos, qué grado de fe merece su sinceridad, o su Crítica. Sospecho, que acaso será el Benedictino Vayro, que comúnmente se cita sobre Fascinación; pero aunque su libro no es el de los más raros, ni le tengo ni le necesito tener para saber que es Autor Extranjero.

3. Como en el País donde vivo hay tan pocos libros de los Autores que cita el Escrito, sólo pude ver dos; pero estos dos vienen a ser ninguno. El primero es el Padre Martín Delrío, el cual sólo cita a Vayro: el segundo Covarrubias, el cual cita a Delrío: con que Vayro, Delrío, y Covarrubias, no son más que Vayro. A los [388] Autores que alega el Escrito, podemos añadir otros tres: Beyerlinkc en el Teatro de la Vida humana, V. Campana: el Padre Abarca en el libro I de los Anales de Aragón, tratando del rey Don Alonso el Primero, cap. 4; y nuestro Navarro; Prolegom. 4 de Angelis, num. 128 & seq. Estos dos últimos no citan a otro Autor. Beyerlinck sólo cita a Vayro. Es verosímil que Vayro sea la fuente de donde bebieron casi todos; y copiada la noticia de Vayro en las Disquisiciones Mágicas del Padre Martín Delrío, libro extremamente vulgarizado, de aquí la habrán tomado infinitos.

Sobre la opinión de Zurita
§. II

4. Los créditos de este Autor en materia de Historia son tan grandes, que parece se debe una especialísima estimación a su voto en el asunto que tratamos; mayormente habiéndose declarado por la opinión negativa, a la cual sólo pudo inclinarle el amor de la verdad, pues como Aragonés, la afición a su Patria era natural le moviese a concederle el honor de poseer en la Campana fatídica tan prodigiosa y singular alhaja. A que se añade, que siendo el Autor natural de Zaragoza, distante sólo nueve leguas de Velilla, gozaba una situación oportunísima para informarse bien de la realidad del hecho.

5. Mas a la verdad, el testimonio de Zurita es tan ambiguo, que no sin alguna apariencia se podría torcer a favor del prodigio. De mi, dice, puedo afirmar, que si lo viese, como hay muchas personas de crédito que lo han visto, pensaría ser ilusión. Afirmar el testimonio de personas de crédito que lo vieron, parece equivale a afirmar el hecho; porque a personas de crédito da asenso el que los reputa tales en lo que deponen como testigos oculares; mas por otra parte este Autor manifiesta claramente su disenso.

6. Tres salidas me ocurren para evitar su contradicción. La primera, que el dar a aquellos testigos el atributo de personas de crédito, significa sólo la fama y opinión común, que tenían de tales, no el concepto particular del Autor. La segunda, que los tenía por tales en general, lo cual no quita que en cuanto a aquel singular hecho, degenerasen de su veracidad. Ya más de una vez hemos notado, [389] que hombres por lo común bastantemente veraces, se dejan tal vez vencer de la alagüeña tentación de fingir que vieron uno u otro prodigio. La tercera, que aun en la relación de este hecho particular les concede la sinceridad, pero juzgando que fueron engañados. Esto parece significa el decir, que si lo viese como ellos, pensaría ser ilusión. ¿Mas qué tendría el Autor por ilusión en la presente materia? No ilusión diabólica; es claro: porque si se supone intervención del demonio, cesa todo motivo de disentir a la realidad del hecho, siéndole tan fácil al demonio el mover la lengua de la Campana, como engañar los ojos de los circunstantes con la falsa apariencia del movimiento. Así sin duda el Autor entendió aquí por ilusión algún juego de manos, trampa, o artificio oculto, con que alguna o algunas personas, de concierto, hiciesen golpear la Campana, de modo que pareciese que la lengua por sí misma se movía; lo que no juzgamos imposible, en vista de otros muchos artificios con que se trampean objetos, en que antes de revelarse la oculta manipulación, se representa igualmente difícil y aun imposible el engaño de los ojos.

7. Lo que de aquí se puede colegir es, que la cualidad de insigne Historiador que todos justamente conceden a Zurita por su exactitud, sinceridad, y diligencia, nada autoriza su voto en la presente materia; porque supuesta por él la relación de testigos oculares fidedignos, no contradichos por otros de la misma clase, la impugnación ya no puede fundarse en noticias históricas (pues no hay otras en esta materia que las que dan los testigos;) sino en otros principios independientes de la Historia. Es, pues, para mi verosímil, que en la misma cualidad del prodigio encontró la dificultad, o estorbo para el asenso. Por eso pasamos a examinar este punto.

Sobre el carácter del prodigio
§. III

8. Todo lo portentoso, prescindiendo de las pruebas que pueden persuadirlo, tiene algunos grados de increíble, y tanto más cuanto el portento fuese mayor o más inusitado. Así, a proporción que se aleja más y más de la naturaleza y estado común de las cosas, necesita de más y más eficaces testimonios para ser creído. Punto es este sobre que no debemos detenernos ahora, por [390] haberle tratado muy de intento en el Discurso, en que sobre fundamentos solidísimos establecimos la Real Matemática de la fe humana.

9. El prodigio de la Campana de Velilla, mirado sólo por la parte de posibilidad que tiene en la actividad de sus causas, no puede decirse que sea de los mayores, pues no sólo Dios, o por sí mismo, o mediante el ministerio de un Ángel, puede dar cualesquiera movimientos a la lengua de la Campana; más también el demonio, con el concurso ordinario de la Causa Primera, puede hacerlo. Así, debajo de esta consideración, no puede hallar en la prudencia humana la menor repugnancia para ser creído.

Sobre las pruebas testimoniales
§. IV

10. Son tantas éstas y tan circunstanciadas, que muy pocos hechos se hallan tan calificados con esta especie de pruebas. Así no se puede negar, que dan una gran probabilidad al prodigio; y aun dijera certeza moral, si no se me atravesase el paso el genio mal acondicionado de la Crítica, proponiéndome algunos reparos, que expondré al juicio de los lectores.

11. Es digna de reflexionarse más la materia de la objeción que se hace en el núm. 7. Supónese en ella, que cuando se tañe la Campana de Velilla, ordinariamente hace muy grande viento, con torbellinos y tiempo borrascoso. Y en la respuesta no se niega esto, antes se confirma, pues para rebatir la fuerza de la objeción, sólo se alega un caso que es el de 1601, en que se tañó la Campana sin que hubiese viento. Puesto lo cual, todas las demás informaciones que en diversos tiempos se hicieron de los espontáneos tañidos de la Campana, quedan sin fuerza, y sólo subsiste la del año 1601, y una información sola muy expuesta está a la falencia. Cada día se ven informaciones hechas de milagros con toda la formalidad de la práctica; sin embargo de lo cual, apuradas después las cosas con más riguroso examen, de veinte se halla uno verdadero. Los amaños, que en materia de informaciones en cualquier asunto caben, son muchos.

12. Pasemos adelante. Doy que la información en cuanto a que la Campana se tañó sin impelerla, ni viento ni mano humana, sea muy verdadera: ¿no hay otro agente natural que pudiese moverla? [391] ¿Quién no ve, que pudo hacer lo mismo un terremoto? Pero no siendo los testigos preguntados sobre esta circunstancia, pudo omitirse en la información.

13. El Cardenal Bembo en el libro undécimo de la Historia de Venecia refiere, que en un terremoto que se padeció en aquella Ciudad el año de 1512, el movimiento de la tierra comunicado a las Torres, hizo tañer unas Campanas, y otras no. ¿Por qué no podría moverse por el mismo principio la Campana de Velilla? Habrá quien diga, que esto es extender los ojos a todo lo posible, y yo lo concedo. Pero repongo, que eso es lo que se debe hacer en semejantes cuestiones. Cuando se disputa, si algún efecto proviene de causa natural o sobrenatural, no se debe afirmar lo segundo, sino cuando se halla totalmente imposible lo primero.

14. Hágome cargo de que así en la relación de los toques de 1601, como en la de 1568, se añaden circunstancias, que prueba que no fue viento ni terremoto quien movió la Campana; ¿pero qué certeza tenemos de que esas circunstancias no fueron añadidas para preocupar objeciones? En las relaciones de milagros sucede frecuentemente, que los que están empeñados en persuadir la realidad de ellos, al paso que los que dudan les van dando solución para atribuir los efectos a causa natural, van añadiendo circunstancias que prueben lo contrario. Aquel Cura Mosen Martín García, que en los dos casos de 1568, y 1601 se dice, que por sí mismo hizo las pruebas experimentales de ser milagrosos los tañidos, puede ser que fuese un hombre muy virtuoso, como se nos asegura en el Escrito Apologético, o comúnmente reputado por tal. Pero como se encuentran no pocas veces Eclesiásticos de excelente reputación, que cuentan y deponen de milagros que nunca existieron, o porque su virtud no corresponde a la apariencia, o porque están en el error de que aun por reste medio es lícito promover la piedad, ¿quién nos asegura, que no era uno de estos Mosen Martín García?

15. De todas las Informaciones alegadas, sólo en una o dos hay testigos que deponen con juramento: en algunas hay fe de Notario: en otras sólo una simple narración histórica de que vieron el prodigio fulano y citano: en otras se refiere el hecho sin citar testigo alguno.

16. Parece un defecto muy considerable de todos los hechos de los últimos tiempos; esto es, posteriores al Santo Concilio de Trento, e informaciones hechas de ellos, que ninguno y ningunas se hallan [392] aprobadas por el Ordinario, contra lo que el Santo Concilio dispone Ses. 25. Decreto de Invocatione, & Veneratione, &c. que no se admitan nuevos milagros, sino con reconocimiento y aprobación del Obispo, a la cual precede Consulta de doctos Teólogos, y piadosos Varones: lo que muestra la poca confianza que la Iglesia hace de las informaciones de milagros, a quienes falta este requisito. En efecto, nada se prueba con más facilidad que un milagro. No es difícil hallar testigos, que tienen por obra de piedad declarar como cierto el que juzgan dudoso. Y nadie lo contradice; los más, porque juzgan especie de impiedad negar el asenso; y los menos por el temor de que el rudo vulgo los censure de impíos. Mas la Iglesia, que es regida por aquel Espíritu, que inspira la verdadera piedad, entra con tanta desconfianza en las informaciones de milagros, y las examina con tanta exactitud que, como advertimos en otra parte, el Padre Daubanton, en la Vida de San Francisco de Regis, que imprimió en París el año de 1716, dice, que de cerca de cien milagros que se presentaron testimoniados a la Sagrada Congregación para la Canonización de un Santo del último siglo, sólo fue aprobado por verdadero uno, y la Canonización se suspendió por entonces.

17. Se hace reparable, que en el Escrito Apologético no se refiere caso alguno de tañerse espontáneamente la Campana desde el año de 1667, hasta hoy, que es un intervalo de setenta y tres años. Donde se debe notar lo primero, que desde el año 1435, donde empiezan las reflexiones de los toques de la Campana (porque antes de este tiempo, dice el Autor del Escrito Apologético, no estaban los Aragoneses para escribir Historias) hasta el de 1667, no se halla intervalo igual de tiempo, en que no se cuenten por lo menos cinco casos, en que se tañó; y desde 1558, hasta el de 1629, en que hay el intervalo de setenta y un años, se tañó según la Relación, once veces. No faltará quien diga, que en estos últimos setenta y tres años no sonó la Campana de Velilla, porque ya no es la gente tan crédula. Nótese lo segundo, que desde que España sacudió el yugo Mahometano, no se dará intervalo igual del tiempo, en que haya padecido, ni más sangrientas guerras, ni mayores revoluciones, que en estos últimos treinta y tres años. ¿Cómo en acaecimientos de tanto bulto, y por tanto tiempo estuvo quieta la fatídica Campana, sin anunciar ninguno de ellos? Vimos en nuestros días la insigne revolución de extinguirse el dominio Austriaco en España, y pasar la [393] Corona a la Casa de Borbón. Vimos a varios Miembros de esta Península bañados en sangre por una cruelísima guerra, que tenía mucho de Civil. Vimos desmembrar de esta Corona los grandes Estados de Flandes, Milán, Nápoles, Sicilia, y Cerdeña. Y si han de entrar en cuenta las revoluciones adversas a la Iglesia (como deben entrar principalmente, pues así lo pronuncian los Apologistas de la Campana) dentro del espacio de tiempo señalado se vio la grande de ser despojada la Real Católica Familia Estuarda de la Corona de Inglaterra, a quien tocaba de justicia, para pasar a una Casa Protestante; y pocos años ha extinguida casi totalmente la Cristiandad de la China. ¿Quién creerá, que a sucesos de tan enorme magnitud, y tan propios del asunto, y destino de la Campana, estuviese ésta callada, habiendo clamoreado en una ocasión por la muerte que ejecutaron los Judíos en el celoso Inquisidor General San Pedro de Arbués (como se dice en el núm. 16): En otra, porque Juan de Cañamás hirió en Barcelona al Rey Católico (núm. 17): En otra por la invasión de la Armada Otomana al a Isla de Malta, con ser aquella invasión infeliz para los Turcos (núm. 21): En otra, por haber tentado inútilmente el Duque de Alanson hacerse dueño de Flandes (núm. 27). En otra (núm. 29) porque vino la Armada Inglesa contra Cádiz, aunque se volvió sin hacer nada?

18. Es asimismo muy reparable, que haya la Campana anunciado algunas heridas muy leves que recibió el Cuerpo de la Iglesia, y no otras gravísimas, como fueron las dos funestas revoluciones de Inglaterra en materia de Religión en los Reinados de Henrico VIII e Isabela: la Apostasía de Lutero, que tan funesta fue a la Iglesia; y la extinción de la Religión Católica en los dilatados Reinos de Suecia, y Dania.

19. Noto últimamente, que en el Escrito Apologético se afirma, que no siempre la Campana anuncia tragedias; y se proponen algunos ejemplos de anuncios de sucesos felices. En los pronósticos de adversidades ya se puede discurrir el motivo de excitar a los Pueblos a templar con oraciones y penitencias la indignación Divina; bien que para este efecto estaría más oportunamente colocada la Campana, o en la Corte de la Cristiandad, o en la de España, que en un corto Pueblo de Aragón. Pero en los anuncios de sucesos prósperos no es fácil discurrir motivo alguno. Fuera de que siendo los tañidos indiferentes para pronosticar uno u otro, al oírlos quedará [394] la gente sin movimiento alguno determinado, suspensa entre la esperanza y el temor.

20. Pero miremos ya el reverso de la medalla. ¿Carecen de solución los reparos propuestos? En ninguna manera. Al primero se puede responder, que las certificaciones que hay de circunstancias, con las cuales es incompatible que en los casos de la existencia de aquellas circunstancias la Campana se moviese por viento o terremoto, preponderan a las cavilaciones con que se procuran poner en duda.

21. Al segundo se puede responder: lo primero, que aunque sólo en una u otra información depusieron los testigos con juramento, ya esas pocas hacen bastante fuerza. Lo segundo, que la fe de Notario, que intervino en muchas, asegura los hechos a cualquiera prudencia que no sea nimiamente desconfiada; pues siéndolo, ya sale de los límites de prudencia. Si no se da asenso a las certificaciones de los Notarios Públicos, toda la fe humana va por tierra, y todo será confusión en la sociedad humana. Lo tercero, que el Archivo, donde están depositadas esas informaciones, les da a todas un gran peso de autoridad, no siendo creíble, que los Señores Marqueses de Osera recogiesen en su Archivo informaciones, de cuya verdad no estuviesen suficientemente asegurados.

22. Al tercero se responde, que el Santo Concilio de Trento, cuando manda que no se admitan milagros nuevos sin la aprobación del Obispo, sólo prohíbe la publicación de ellos en el Púlpito, porque el fin para que allí se proponen ordinariamente es la confirmación de las verdades de nuestra Santa Fe; y este destino pide, que se apure primero la verdad de ellos con cuantos medios caben en la humana diligencia. Lo mismo se puede decir para representarlos en imágenes públicas. Mas para que las informaciones de milagros merezcan un prudente y racional asenso, no es menester tanto.

23. Al cuarto, y quinto se puede decir, que quizá en los casos de acontecimientos mayores o más funestos, la Campana se tañó; pero no hubo el cuidado de certificarlo, y archivar la Certificación.

24. El último se satisface, diciendo, que la Crítica no debe extenderse a indagar los secretos de la Divina Providencia. Si el no alcanzar los motivos por qué Dios obra muchas cosas, fuese causa bastante para negar o dudar de los hechos, disentiríamos a la existencia [395] de infinitos, que absolutamente son indubitables. Non ultra sapere quam oportet sapere.

25. Así, no puede negarse, que sin obstar los reparos hechos, el cúmulo de Informaciones que se alegan a favor de las espontáneas pulsaciones de la Campana de Velilla, da una gran probabilidad a la existencia del prodigio. A que añado, que especialmente las del año 1601, y 1625, por la puntual y exacta enumeración de las muchas circunstancias individuales que en ellas se enuncian, tienen un carácter de verdad sumamente persuasivo.}

{Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764), Teatro crítico universal (1726-1740), tomo quinto (1733). Texto tomado de la edición de Madrid 1778 (por D. Blas Morán, a costa de la Real Compañía de Impresores y Libreros), tomo quinto (nueva impresión, en la cual van puestas las adiciones del Suplemento en sus lugares), páginas 350-366-395.}
FEIJOO, Benito Jerónimo
Biblioteca Feijoniana (1733)
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  • Campanas milagrosas: Bibliografía

     

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