Web Oficial del V Centenario de la llegada a Utrera de la Virgen de Consolación - El sonido de nuestra historia: Las Campanas de Utrera

El sonido de nuestra historia: Las Campanas de Utrera

Las campanas de Utrera son una de las facetas más curiosas e interesantes de cuantas componen nuestro patrimonio cultural e histórico. Desde hace más de quinientos años. los campaneros utreranos fueron maestros en hacer sonar los nobles bronces de la ciudad conforme a lo prescrito por la liturgia católica, creando a su vez un particular idioma con el que la Iglesia se comunicaba con los habitantes del pueblo. Un lenguaje que conformaba una de las parcelas más sentimentales y queridas de los utreranos, que polemizaban acerca de qué campanas sonaban mejor: las de Santa María o Santiago. Los mismos hermanos Alvarez Quintero no fueron ajenos a estas disputas cuando eran niños, reflejándolo así en una de sus obras: Ya por entonces empezaron las pasiones artísticas a turbar nuestras almas. Discutíase en la escuela con vehemencia y calor" que solían terminar en coscorrones, si las campanas de Santa María sonaban mejor o peor que las de Santiago. La cosa no era grano de anís y aún perdura y apasiona este tema de discusión, germen y estímulo a la vez del gusto y sentimiento artístico y musical de Utrera. Había dos bandos: "mochuelos" de Santiago v "lechuzas" de Santa María. Nosotros, aunque "mochuelos" de pila. éramos "lechuzas" en la disputa campanil. Otro testimonio de esta identificación popular con sus campanas la tenemos en la letra que la gran cantaora Bernarda de Utrera suele interpretar por bulerías: Pasé por Santa María / las campanas de la torre / lloraban a la par mía.

Pero sin duda lo que más fama ha dado al pequeño mundo de las campanas de Utrera ha sido la valentía y habilidad de los campaneros al saltarlas y ponerlas en balanza en los repiques de las grandes festividades. Algo netamente utrerano que aún hoy en día se mantiene -seguramente en exclusiva- tradición que ha sido transmitida de generación en generación. Los Agroba, Los illajerna, Juan Colchero, sus hijos, su nieto Manuel Ramírez Colchero y su mujer Rosa La Campanera, y sus biznietos Joaquín y José Ramírez Vera -los populares Quícalos- y otros viejos campaneros cuyos nombres no ha recogido la historia.

Igualmente, las dos torres de las parroquias utreranas más antiguas, la de Santa María de la Mesa y la de Santiago el Mayor, cuentan con una notable colección de bronces (diez en Santa María y nueve en Santiago) cuyos tañidos, perfectamente conjuntados en ambos casos, componen la más antigua sinfonía de esta campiña.
Campanas fundidas por maestros tales como Cristóbal Fernández (1493), Manuel Luis Rodríguez (1751. 1802 y 1803), Giovanni Migonne, italiano (1774), Zacarías Dietrich, alemán, fundidor de S.M. el Rey (1785). Francisco Japón y Compañía (1835), Elías Marco y Ragel (1893) y E. Linares Pérez (1903).

En ambas parroquias hay una campana mayor, una segunda, dos pares de esquilones, una esquila, una campana del reloj y otras más pequeñas para diversos fines. Todas con su nombre y en algunos casos, con la imagen grabada de la advocación religiosa a la que están dedicadas, además de salmos y otras leyendas piadosas; Campanas a las que el pueblo bautizó con un sobrenombre por las que son conocidas.


Santa María tiene a Santa María de la Mesa (La Gorda, la campana mayor de esta torre y de toda Utrera, fundida en 1831). Santa Bárbara (La Segunda, 1741). San Juan Bautista y San José (ambas de 1785). Santo Domingo (1903). San Rafael (1893). Jesús María y José (La Esquila, 1771). Santa Catalina (1815). Ntra. Sra. de la Asunción (La Campana del Reloj, 1774) y San Estratón (El Morterete, 1700) que está situada en una pequeña espadaña sobre la sacristía.

Santiago cuenta con Santiago El Mayor (La Gorda, 1803), San José (La Segunda. 1835). Ntra. Sra. del Socorro (La Campana de Plata, 1803). San Pablo y San Antonio (Las Risueñas, 1835 y 1751). San Fernando (La Campana del Reloj, 1493). Santo Cristo de Santiago (1835). Ave María (La Esquila, 1639) y Ntra. Sra. de la Alegría (La Nuera, 1877).

Toques y Repiques

Hemos seleccionado un repertorio de toques que sirvan como muestra, y que juzgamos los mas representativos del variado conjunto de toques litúrgicos y civiles.

Tipos de Toques y Repiques:

Ángelus
Era un toque diario que se ejecutaba a las doce de la mañana y recordaba a los fieles la oración a la Airgen por la Anunciación del Hijo de Dios.
Plegaria
También diario. Sonaba a las tres de la tarde menos los domingos. en los que servía como tercer
último toque de llamada a la Misa Mayor.
Oración
Sonaba cada día inmediatamente antes del ocaso. invitando al rezo de la tarde.
Ánimas
Se tocaba igualmente a diario, tras el de Oración. cuando ya había oscurecido y recordando a los difuntos.
Sermón
Se tocaba alrededor de quince minutos después del toque de Oración en las vísperas de las festividades importantes, avisando a los fieles de las funciones con sermón que habría en la parroquia el día siguiente.
Rebato
Este toque no era religioso. Servía para avisar al vecindario en caso de incendio. Como quiera que Utrera estaba dividida en cuatro distritos, según el número de porradas con que se rematara el toque, indicaba el distrito en el que se hubiera producido el fuego y así se usaba como señal para aquellos vecinos que, por su oficio, estaban obligados a presentarse en el lugar del siniestro y ayudar a sofocarlo.
Repique de segunda clase o llano
Se ejecutaba las vísperas y los domingos terceros de cada mes para avisar de la función y procesión claustral de la Hermandad Sacramental, y en festividades tales como el día de la Exaltación de la Santa Cruz.
Repique grande
Es el que se ejecuta en las vísperas y antes de las funciones de las grandes festividades así como con motivo de grandes conmemoraciones religiosas. Está compuesto de diversos toques o llamadas. Así en el repique de Primera Clase solo se voltean campanas, sin dar "campanas de golpe". Igualmente, están las Nonas, que servía para avisar a los campaneros para que fueran a la torre y los Capellanes, que indicaba a éstos que debían ir al Coro.
Posteriormente, en el Repique Grande en sí -que son los que tanta fama han dado a Utrera- se voltean cuatro campanas siguiendo el ritmo que van marcando con sus toques de badajo "al golpe", otras tres de la misma torre. Este volteo de los bronces se repite por tres veces cada quince minutos y para ello es precisa la pericia de campaneros hábiles y experimentados, pues es donde se realizan los "saltos" y las "balanzas".
Toque de queda
Con él se clausura el concierto. Es un toque que sonaba en la antigüedad cada día y avisaba del cierre de las puertas de la muralla de la villa.
Otros toques
Aunque no se han incluido, dado su carácter funerario, si queremos hacer mención del amplísimo repertorio de toques de difuntos que se ejecutaban en la antigüedad, cada uno con sus características propias: de Primera Clase, de Segunda, de Tercera, de Angel, de Párroco, de Pontífice... así como otros toques muy curiosos, de los que sólo ha quedado un recuerdo confuso como es el caso del "Toque de la Granazón del Trigo" que se tocaba en Santa María al alba de la víspera del día de San Marcos, con las campanas San Juan y San José "campaneándolas", es decir, balaceando los bronces sin que llegaran a dar la vuelta.

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