MÁXIMO GARCÍA, Enrique - Turris Ebúrnea

Turris Ebúrnea

El autor del artículo, con un grupo de profesores, en el campanario de Santa Justa, de Orihuela
El autor del artículo, con un grupo de profesores, en el campanario de Santa Justa, de Orihuela

"La campana, voz de las gentes y de la Humanidad entera, desde las profundidades de un valle de lágrimas y exilio, eleva hasta el trono del Eterno tanto el gemido del dolor y el grito de la angustia como los anhelos de esperanza y amor" (De los sermones del Cardenal GIROD, s XIX)

Una de las más simbólicas letanías con que el rosario evoca la figura de María es la que hace referencia a la inexpugnable y blanca Torre de Marfil, tanto en su sentido defensivo y fuerte como en el de línea ascendente que conecta el cielo con la tierra. Desde siempre, la práctica totalidad de las civilizaciones antiguas ha necesitado atravesar el aire con este tipo de construcciones, buscando la seguridad -imprescindible para los pueblos asentados en llanuras inundables-, así como la más irrefutable demostración del poder y el deseo de perdurabilidad que éste conlleva. Ya fuesen pirámides, zigurat, alminares o campanarios, en todos palpita el intento de alcanzar el punto de más allá, sea en lo vertical como en lo horizontal, abarcables y, por ello, dominables sensorialmente, bien con la vista o bien con el oído.

En nuestra región se yergue, en irregular estad o conservativo, un notabilísimo conjunto de torres, fruto muchas de ellas de la creatividad de singulares arquitectos. Tal es el caso de la Catedral, San Patricio de Lorca, Santiago de Jumilla y Totana o el Salvador de Caravaca. Muchas de ellas, además, albergan un semiolvidado y valiosísimo grupo de bronces, rico en manufactura, historia y calidad sonora. Sin embargo, la circunstancia añadida de su difícil accesibilidad, así corno la práctica desaparición del oficio de campanero, tañedor y conservador a la par, ha llevado, tanto a contenido como a continente, a una situación de grave y ruinoso abandono. Tal es el caso del campanario de San Esteban, en el que una auténtica rampa de excrementos de paloma esconde (o al menos escondía no hace mucho) la exigua escalera que asciende hasta tres campanas, una rajada y otra de extraordinario valor, fundida en 1724 por Francisco del Solar, y cuya leyenda de dedicatoria, su voz simbólica, repite una y otra vez "SANTI FRANCISCE BORGIA LVDOVICES STANISLAE ET OMNES MARIA IOSEPH/ ORATE PRO NOBIS UT UNAM CAVEAS CUNCTAS CAVE TEMPORIS HORAS".

Por desgracia, el modélico trabajo de restauración y documentación que se está llevando a cabo en el Salvador de Caravaca, bajo asesoramiento del Gremio de Campaneros de Valencia, viene a ser una rara avis en este campo, sin que se atisbe una clara voluntad de secundarlo en otros puntos de la Comunidad. Es más, la proliferación de electrificaciones en los toques, en muchos casos sin ningÚn rigor ni el más mínimo sentido estético -y que en algÚn caso han supuesto una brutal excusa para sustituciones de antiguos yugos de madera por otros de impresentable fundición e incluso desaparición de campanas históricas. La modernización de determinados relojes ciudadanos no ha servido para otra cosa que para prescindir de muchas instalaciones mecánicas que dentro de breve plazo serán consideradas parte del patrimonio arqueológico industrial.

Amplia es la lista de agravios que esperan solución. Algo se ha empezado a mover, pero urge que las administraciones religiosa y civil se tomen en serio y de forma historicista y científica esta deteriorada parcela. No podemos permitir que se pierda el interesantísimo grupo, fundido segÚn un estricto programa hagiológico en 1815 para la Catedral, o sean alteradas las dos campanas de ciudad en San Patricio -ss. XV y XVII-, las espléndidas marquesales de la parroquial de Mazarrón, las de santa María en Cartagena -ss. XVI al XVIII-, la singularísisma del templete de Los Peligros, en Murcia, o que se disgregue la fascinante colección privada del señor Casanova de Párraga en Almendricos. Tempus fugit.

Enrique MÁXIMO GARCÍA
"ECO" (01/04/1998)
  • CARAVACA DE LA CRUZ: Campanas, campaneros y toques
  • CARTAGENA: Campanas, campaneros y toques
  • JUMILLA: Campanas, campaneros y toques
  • LORCA: Campanas, campaneros y toques
  • MAZARRÓN: Campanas, campaneros y toques
  • MURCIA: Campanas, campaneros y toques
  • ORIHUELA: Campanas, campaneros y toques
  • TOTANA: Campanas, campaneros y toques
  • Campanas (historia general y tópicos): Bibliografía

     

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