LLOP i BAYO, Francesc - La torre de San Nicolás de Zaragoza

CAMPANAS EN ARAGÓN (2)

La torre de San Nicolás de Zaragoza

La pequeña torre cuadrada de San Nicolás, ubicada en la plazuela de su mismo nombre, alberga cuatro campanas de distinta época y sonoridad. La torre corresponde a una de las doce parroquias tradicionales de Zaragoza y fue incendiada cuando la guerra del Francés. También fue tomada, durante la República, por un grupo de obreros revolucionarios, que entraron por los tejados, y que repelieron los disparos de los Guardias de Asalto, hasta que se rindieron. Uno de esos balazos taladró la campana mayor, y es visible desde la misma plaza, ya que deja ver la claridad del cielo.
A principios de siglo desapareció la parroquia, y el templo, que era gótico, fue renovado y utilizado como principal lugar de culto por las vecinas Monjas del Santo Sepulcro, que están en estos lugares desde el tiempo de las Cruzadas.
En esta torre y en su plazuela organizamos tres conciertos de campanas, en las fiestas del Pilar de 1983, 1984 y 1985. Estos encuentros fueron muy emotivos, ya que suponían un contacto directo entre los campaneros y un público, cómodamente instalado en sillas, en una plaza cerrada al tráfico. Los mismos campaneros explicaban sus toques y atraían, con sus palabras y sus melodías, los aplausos de los numerosos asistentes, que tenían también programas de mano con la relación y explicación de los toques. Participaron los campaneros Herminio DELGADO, de Ibdes , Joaquín PINTANEL de Cariñena, José María MURILLO de Binéfar y Porfirio CASTILLO, de Uncastillo.
Todos tuvieron que adaptarse a un conjunto tradicional de campanas, terriblemente mutilado por una mala intervención de la antigua empresa Manclús de València.
En la sala de las campanas, sensiblemente cuadrada, hay cuatro, dos mayores y dos pequeñas, ubicadas una frente a la otra. Entre las dos campanas mayores y sus correspondientes ventanales más amplios, hay un par de vigas de madera, solución tradicional para transmitir los esfuerzos de las campanas volteadas a toda la torre, sin que se resienta. Las dos campanas pequeñas se ubican una frente a la otra, en dos ventanales más estrechos.
La menor, "Manuela Nicolassa Matias", de buen sonido, se fundió en 1739. La otra, casi igual, es gótica, y la suciedad que la cubre está causada por las humedades del cercano Ebro, dificulta mucho su transcripción, que dice textualmente "ihs + fili dauii miserere nouis deo gracias"; algo así como "Jesús, Hijo de David, ten misericordia de nosotros. Demos gracias a Dios". Por el tipo de letra y la forma de la campana, se puede datar entre 1450 y 1550.
Estas campanas tienen unos 50 cm de diámetro, pero la gótica posee un sonido ronco, que procede del fondo de los siglos. Las otras dos campanas, también enfrentadas, miden unos 80 cm de diámetro. La menor fue refundida por la empresa valenciana en 1961, copiando mal una antigua inscripción, que pudo ostentar una campana anterior gótica. También dice llamarse "MARIA DE LA COLUMNA. SUENO EN HONOR DE LA SANTISIMA TRINIDAD". Curiosamente las letras no están en relieve (es decir que se hicieron con la propia campana) sino que están grabadas, incisas, prueba que se hicieron con posterioridad a la fundición. la mayor es llamada "MARIA BARBARA DE S. NICOLÁS DE VARI" y se fundió en 1773 "SIENDO LUMINERO DON MIGUEL DE LEZCANO". Es la única que conserva su instalación tradicional,
es decir un yugo de madera que aísla mejor la campana, que transmite más sus vibraciones, y que permite que oscile con mayor ritmo y viveza. El badajo, también antiguo, es típico aragonés, y está hecho para que la campana suene sola, sin otras interferencias acústicas: una bola de hierro forjado, de menor dureza que el bronce, instalada con un mango de madera, para que un metal y el otro sólo entren en contacto en el momento de la percusión.
Esta campana ilustra la manera tradicional de tocar, que en Aragón se llama "bandear", es decir voltear la campana al estilo aragonés urbano (ya que en los pueblos, menos especializados, bandean la campana empujando donde pueden). Hay una barra de hierro, perpendicular al eje de giro, de la que pende una larga cuerda (15 0 20 metros). Al tirar la campana oscila, cada vez más alto, hasta que empieza a dar la vuelta completa. Entonces se enrolla la cuerda desde el brazo hasta la parte superior del yugo. Cuando para, se tira fuerte, y de la velocidad la campana desenrolla y vuelve a enrollar la cuerda. De ese modo gira en un sentido o en otro, y con una velocidad variable, con lo que se consigue cambios continuos, y controlados, de sonoridad. Cuando se tira de la cuerda hay que dar grandes saltos, ya que vienen casi tres metros a cada vuelta. Para que este bandeo sea posible, debajo de cada campana hay un rodillo de madera, sobre el que se apoya la cuerda.
Seguramente, cuando la instalación estaba completa, sólo bandeaba esta campana, movida por un ayudante, mientras que otro campanero, el principal, tocaría la otra campana grande con el pie y las dos pequeñas con las manos: ésta es la manera típicamente aragonesa de tocar, y requiere una gran coordinación entre los intérpretes, para producir resultados rítmicos combinados, armónicos y variables (ya que todo campanero tradicional trata de producir variaciones en torno a un tema, tratando de divertir sin dejar de comunicar).
A veces bandearían las dos pequeñas, o incluso las dos grandes alternadas (giran de manera que una de las dos está sonando mientras que la otra completa su vuelta), pero no es concebible que tocasen las cuatro a la vez "a bando", ya que ésta no es manera aragonesa de tocar. Y también habría numerosos repiques, de dos a cuatro campanas, muy diferenciados, para transmitir diversos mensajes, de los que hablaremos en otra ocasión.
La instalación está mutilada porque la empresa Manclús no sólo refundió una campana antigua (al fin y al cabo siempre se ha hecho así) sino que destruyó los yugos de madera de las dos menores (uno sería gótico!) y de la refundida. Pero a la barbarie de la destrucción hay que añadir la ignorancia de la actuación: como los yugos de hierro son más largos que los antiguos de madera, vaciaron las vigas centrales para que girasen las campanas pequeñas, y rebajaron el extremo correspondiente a la campana mayor nueva, reduciéndolo a su tercera parte. De este modo los maderos que transmitían los esfuerzos del toque a todo el conjunto se han convertido ahora en una parte debilitada, peligrosa y mutilada, por la ignorancia de unas empresas a las que debemos controlar para conservar nuestro menguado patrimonio.

Francesc LLOP i BAYO
"Gaiteros" (1995)
  • ZARAGOZA: Campanas, campaneros y toques
  • MANCLÚS, SALVADOR (VALÈNCIA): Inventario de campanas
  • MANCLÚS, SALVADOR (VALÈNCIA): Intervenciones
  • MANCLÚS, SALVADOR (VALÈNCIA): Inventario de relojes
  • Destrucciones de campanarios y campanas: Bibliografía
  • Francesc LLOP i BAYO: bibliografia

     

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