LLOP i BAYO, Francesc - Los toques de campanas de Zaragoza (1): los toques históricos

Los toques de campanas de Zaragoza

Los toques históricos: la Consueta del siglo XVII

Las costumbres diarias y anuales de la Seo de Zaragoza quedaron reflejadas y fijadas en una “Consueta” que custodian en su archivo. (Nota 2)

Allí se relatan las ceremonias catedralicias, así como los ornamentos sagrados necesarios para el ritual de cada día y de las grandes festividades. Esta Consueta, manuscrita, debiera ser publicada para permitir conocer mejor la historia y la cultura zaragozanas. No sólo hallamos allí información sobre los ritos diarios y festivos de la Seo, sino que la Consueta, al mismo tiempo, coloca esta Catedral en el contexto donde se ubica: la ciudad de Zaragoza. Escrita por varias manos, a lo largo de tres siglos, el cuerpo principal es del s. XVII, como refleja su autor:

“25 julio... Santiago... capilla de la Señora Santa Ana (que) actualmente se está renovando oy 1 de agosto de 1672...”

Contiene en el conjunto de normas y costumbres litúrgicas numerosos datos para conocer los toques de campanas de la época: la ordenación temporal de los toques (los toques a lo largo del día y del año), la ordenación espacial (los toques de la Seo y de las otras torres zaragozanas) así como la descripción de toques y de las normas que los regulan.

Vamos a ver cómo, a través de estas normas, se configura un medio de comunicación de masas el más importante de la sociedad tradicional.

Esta Consueta es realmente interesante y muy completa: por lo general documentos similares de otras Catedrales citan solamente de pasada las obligaciones del campanero, sin añadir al menos la lista de toques, y mucho menos con qué campanas deben realizarse.

Echamos en falta las partituras, esto es la trascripción musical de los ritmos exactos, empleados en cada toque, pero la pervivencia de muchos de esos toques hasta nuestros días permitiría la reconstrucción de gran parte de los demás.

De todos modos es precio recalcar el interés de este manuscrito, tan completo, en lo referente a las campanas y a su uso.

El ciclo temporal: los toques anuales

La Consueta, en sus primeros folios, transcribe el calendario anual, es decir lo que más tarde llamarán el calendario según el cómputo civil.

A lo largo del año señala día por día las fiestas y las celebraciones que van relacionadas con una fecha fija; algunas de estas fiestas llevan indicaciones para que toquen de modo extraordinario las campanas.

Así, el 22 de enero, San Vicente Mártir,

“desde las dose se repican las campanas en la Santa Iglesia por la solemnidad” (f. 23).

así como el 28 de enero, para San Valero. El 31 de agosto, para la fiesta de Santo Dominguito de Val,

“Se repican las campanas desde el día de antes a mediodía hasta este al anochecer...”.

como también es la fiesta de los Infantes

“Tienen morteretes y fuegos en la torre de las campanas la noche de antes y al tiempo de la comunion, y ayer a visperas disparan los morteretes y oy en la Missa al alçar a Nuestro Señor (f. 142 s.)

El día 24 de diciembre

“en cantando Gloria in excelsis Deo, se repican las campanas de la torre y del Choro, y hasta entonces no pueden salir a decir Missa los Señores Capitulares ni los demas del Clero en esta Santa Iglesia, ni hasta haver tocado en ella tocar en las demas de la ciudad, assi seculares como regulares (f. 229 s).

Veremos más tarde cómo se repite esta interesante anotación: las campanas de la Seo marcan, con su sonido el momento en que las demás campanas de la ciudad comenzarán a sonar.

A lo largo del año, y con fechas fijas, se desplazaban diversas procesiones hasta la Seo; la Consueta las relata, y marca el momento en que las campanas han de repicar, para la llegada y la salida de estas manifestaciones públicas.

Una de estas procesiones, la de San Sebastián, procedía de la iglesia del Carmen, y en ella traían las reliquias del Santo, el 19 de enero. Otras procesiones procedían del Monasterio Jerónimo de Santa Engracia: el 15 de abril, con las reliquias de la Santa, el 28 de septiembre con las de San Miguel y el 3 de noviembre con las reliquias de los “inumerables martires”.

La Consueta transcribe a continuación, los ritos correspondientes al ciclo litúrgico anual, comenzando por la Cuaresma.

Para el Jueves Santo

“Dicese gloria, y al cantarla tañen las campanas en el choro y torre de la iglesia y no se buelben a tañer hasta la Missa del Sabado Santo pero se hace el toque con matracas”. (f. 292).

Para el día del Corpus,

“a las doce repican las campanas hasta la una en las dos Iglesias y todas las parroquias... vienen las Peaynas de la Iglesia de Santa Engracia y delante los gigantes... y a lo que llegan a la plaça de la Seo repican las campanas de la Santa Iglesia (f. 341 ss.).

La Consueta va indicando a lo largo de sus páginas cuando deben sonar las campanas, para las distintas ceremonias diarias: maitines, prima, tercia, misa y vísperas, así como para otras extraordinarias cuya transcripción íntegra sería harto prolija.

Por citar sólo un ejemplo, tras conocerse la elección de un arzobispo

“por la eleccion del Ilustrisimo Arzobispo, en teniendo el Cavildo carta de Su Magestad o del Ilustrisimo Arzobispo electo en que da noticia de su eleccion, se pasa claustro cantando el Te Deum por la tarde.., y el Cavildo convida a la Ciuda para que asista en el, se repican las campanas desta Santa Iglesia en esta funcion y en empeçando las de la Iglesia, continuan las demas de la Ciudad, avisadas por el Cavildo con los Nuncios de la Curia eclesiastica (f. 425).

Horas de tocar las campanas

En esta Consueta se señalan los distintos horarios a los que han de tocarlas campanas. El texto se explica por sí solo y nos valdrá para comprender los toques tal como llegaron a nuestros días. Escriben así:

“Horas de tocar las campanas

En el capitulo segundo de la dicha tercera parte de los estatutos se trata de las oras en que se toca el officio divino.

Lo que al presente se practica es tañer de mañana de ocho a nuebe todo el año, excepto en los días en que se muda la ora por raçon de la festividad, Procession o otra funcion que puede sobrevenir, y se advierte que siempre se comiença a tañer una hora antes de entrar en el choro.

Se tañe al alçar a nuestro Señor en la Missa Conventual... en dando las doce de medio dia.

A ora de visperas, desde Santa Cruz de Mayo a la de septiembre exclusiva de tres a media, desde Santa Cruz de septiembre hasta la de mayo exclusiva de dos a media. Siempre se toca a media ora antes de entrar en Visperas aunque se altere la ora.

Los sabados y demas dias que hay salve se repica puesto el sol. A las Avemarias, en todo tiempo se tañe al anochecer.

A la hora llamada de la queda se tañe desde Santa Cruz de mayo hasta la de septiembre exclusive de ocho a nueve y desde Santa Cruz de septiembre inclusive hasta la de mayo de siete a ocho...

Al sermon jamas se tañe sino predicando el Ilustrisimo Arzobispo y entonces se toca a la hora de la queda, y a la mañana antes de entrar en prima.

Cuando el Ilustrisimo Arzobispo hace ausencia desta ciudad y buelve a ella repican las campanas (f. 470/472).

La Consueta de Campanero

El manuscrito catedralicio recoge a continuación un importante documento para conocer los toques de campanas y las estrictas normas que los ordenaban. -

Podemos conocer el nombre de casi todas las campanas y su uso, aunque desconocemos la nota musical de cada una, así como los distintos ritmos empleados para los toques, especialmente para los repiques.

Esto no impide que nos hallemos ante una importante fuente para conocer los toques catedralicios zaragozanos que, con algunas simplificaciones siguieron ejecutándose hasta nuestra época.

He aquí su transcripción íntegra.

“Consueta del Campanero de la Santa Iglesia de la Seo de Çaragoza.

Hay siete campanas, que se llaman Valera, Vicenta, Lorenza, Hermenegilda, Miguela, Gabriela y por otro nombre entredicha la qual se toca siempre que ay entredicho a golpes a todas las horas por privilegio Apostolico del Pontifice. En las Visperas y Maytines de seis capas y de quatro, se tañe de una misma manera, en esta forma. Hacense tres señales del choro, en el primero se tañe la campana Maria y Miguela juntas en el segundo señal la Hermenegilda y Miguela juntas. En el tercero señal se tañia antiguamente la campana del claustro (que aora no sirve por impedirlo la fabrica de la Capilla de San Pedro de Arbues) y en la torre la campana Vicenta y se reponde con la Valera. Al requedar repican las campanas en todas las horas del dia y al alçar.

A Prima, los dias de seis capas, y de quatro, se tañe la campana Lorenza, hasta la media, y hasta las nuebe la Vicenta, y se requeda repicando. Los dias de Pas qua se comienza hasta la media, con la Vicenta, y despues hasta las nuebe con la Valera, y en los dias siguientes lo mismo, como sontos Reyes, San Vicente, San Valero, San Jorge, San Juan, San Pedro, La Transfiguracion, Santas Justa y Rufina, la Asumpcion, La Ascension, San Pedro de Arbues, La Dedicacion, el Corpus y todos Santos.

Los dias dobles ordinarios se tañe a Visperas y Maytines en el primero y segundo señal, como en los dobles mayores, en el Tercero señal se tañe la cam pana Lorenza, y se responde con la Vicenta, y al requedar se responde con la Vicenta, juntamente vandeando la campana Maria y Miguela.

En los dias semidobles, a visperas y a Maytines, se tañe en el primero señal la campana Gabriela sola, y en el segundo la Hermenegilda y en el tercero la Lorenza sola, y al requedar es como en los dobles ordinarios.

Los dias de Santos simples y de feria, se tañe de una manera a Visperas y a Maytines, es a saber que hacen dos señales al quarto con el cimbalillo del choro, y se tañe la campana Lorença sola, y al requedar se responde con la Vicenta sola.

Los dias dobles ordinarios, semidobles y ferias se tañe a prima de una manera a sauer es, la Hermenegilda hasta la media, y despues la Lorença, y al requedar no se responde sino dejarla caer.

A la queda se tañe siempre que hay Maytines a medianoche con la Lorenza. Al claustro se repica todo el año, exceptado la quaresma desde la septuagesima y adviendo, y la dominica Gaudete y la de Letane, que aunque son en quaresma y adviento, se repica.

Los dias de quaresma y aduiento, el claustro, se vandea la campana Lorenza. A la salve se repica siempre un poco antes de la oraciones.

A las oraciones se tañe siempre a medio dia, y entre dos luces a la tarde, y primero se tañe la campana Maria un poco para avisar a las Parrochias y Conventos para que tañan con la Iglesia mayor.

Todos los dias que aya procesiones generales a Prima se tañe la campana Vicenta aunque sea dia de doble ordinario o feria y algunas veces repican para llamar las Parrochias.

Ase de advertir que en los dias de quarema, y adviento, si huviere claustro de algun Santo, siempre se repica, porque el vandear la campana solo es los Domingos.

A comulgar, si es el Prelado, se repican las campanas y sino se tañe la campana Valera tres golpes al principio de priesa y, despues seis a placer, y al fin como al principio.

Nunca se repican las campanas de la Seo al Prelado, ni a otra persona quando viene de fuera, ni a otra ocasion, sino que aya mandamiento del Presidente. El dia de Santa Cruz, el que tiene cargo de los nublados tiene de decir una Missa de Santa Cruz en el Altar de San Pedro, sacando alli el braço de San Valero, y la Veracruz, asistiendo los escolares, y despues suben al cimborio todos con dos hachas, y quando hacen el primer conjuro tañen vandeando las campanas pequeñas y las grandes a golpes.

Al Alçar se hace señal del choro y dan seis golpes con la campana Valera, y despues si es dia de seis capas, o quatro, se repica y sino se vandea la campana Hermenegilda sola y no responden con otra ninguna.

A muertos de cavildo si es al Pontifice, Rey, al Ilustrisimo Arzobispo o capitulares, o personas Reales, se comienza a vandear la campana Valera, Vicenta y Lorenza, y se tañe gran rato, despues se deja caer la Valera, y la tocan a golpes.

Pagase por el entierro veinte y siete Reales, y por las honras otro tanto. A los que no son de los susonombrados no se tañe la campana Valera sino a golpes, començando con la Vicenta, pero las demas como a los otros y el precio es el mismo.

A los Difuntos ordinarios las cinco campanas menores y si es pobre las tres menores. Del derecho desto no digo algo porque el Vicario general a puesto mano, como en las Parrochias ordinarias, y el Cavildo no a salido a ello.

Al Responso ordinario se tañe la campana Valera y Vicenta a lengua y despacio y al fin apresuradamente. A los Responsos Capitulares y de Prelado, vandean, las campanas menores, y dan algunos golpes con las mayores sin vandear.

La hora de tañer a los difuntos, es mientras se tañe a Prima despues de la oracion de medio dia, y a la hora de la queda por que no impidan los officios y si fuere necesidad se tañe a la hora que menos impida excepto por los Señores Arzobispos y Capitulares que se tañe a cualquier ora que ayan espirado.

A los niños se les tañen dos campanas menores repicando.

Todo lo que se tañe fuera del modo que hay en esta Consueta a de ser por particular mandato del Presidente de la Seo.

A Laudes, si es dia de seis Capas o quatro, se da un repiquete, y si es doble ordinario, o semidoble se requeda como en los mismos Maytines, si es feria se empina la campana Lorenza, y luego responden con la Vicenta sola”. (f. 557/562).

Las probables técnicas históricas de tocar las campanas

Relacionando el texto de la “Consueta del Campanero” con los toques relatados y con aquéllos que llegaron a nuestros días, parece probable que las técnicas empleadas fueran las siguientes:

tañer
voltear, dar la vuelta entera.
tañer a lengua
dar golpes de badajo, lentos y espaciados, estando la campana parada.
tañer repicando
dar golpes de badajo de dos o más campanas; estos golpes serían rápidos y estarían coordinados entre sí, aunque desconocemos los posibles ritmos empleados.
vandear
la campana oscila sin llegar a dar la vuelta entera dando golpes alternativos, en un ritmo regular, que vendría marcado por la manera en que está colocada esa campana, su tamaño, su peso...
requedar
dejar caer; una campana, en posición invertida, es dejada que recupere su posición normal, dando golpes alternativos, cada vez más lentos y menos sonoros, hasta su total inmovilización, con la campana en su posición normal, esto es la campana en la parte de abajo y el yugo, de madera, en la parte superior, encima del eje.

En el capítulo siguiente, y guiados por el testimonio de los últimos campaneros, desarrollaremos la explicación de estas técnicas.

Hacia una explicación

Los toques de campanas emitidos por la torre de la Seo, y por las demás torres urbanas, se configuran en el siglo XVII como un importante medio de comunicación ciudadano, estrictamente reglamentado.

Lo primero que destaca es la clasificación empleada, es decir cómo las distintas clases de toques se corresponden a las diferentes categorías del tiempo y de las personas.

También resalta la reglamentación sobre espacio y prioridades de unas torres respecto a otras.

Por lo que respecta al tiempo, las campanas van marcando el tiempo ciudadano: el distinto horario de algunos toques no es más que la adaptación al ciclo de la Naturaleza, siempre repetido pero variable a lo largo de los meses.

Ahora bien, los días tienen “clase”, con respecto al ciclo litúrgico anual, el llamado “Propio del tiempo”, que comienza en Adviento (unas semanas antes de Navidad), y que “está dividido en cinco temporadas, que son: Adviento, Per annum, Cuaresma, Tiempo de Pasión, Tiempo Pascual y otra vez Per annum”. (nota 3)

Por otro lado cada día tiene su “rito”, es decir tiene una u otra categoría con respecto a la fiesta que se celebra ese día, y con respecto al ciclo anual.

Así pues se trata de transmitir cada día información sobre ese día, sobre su categoría, sobre la importancia de esa fecha con respecto a un calendario cíclico, anual, repetido.

Esta “clase” se repite a lo largo de los distintos toques diarios, que no tienen por qué coincidir con nuestras horas, sino con las horas litúrgicas, y que constituyen al mismo tiempo una referencia temporal para los habitantes de la ciudad.

Los toques pueden anunciar acontecimientos ya codificados, pero en lo que respecta al tiempo, están recordando y recalcando que los días están clasificados de manera cíclica, repetida, a lo largo del año (las clases de días, los ritos de días) y a lo largo de la jornada (las distintas horas litúrgicas).

Los toques de campanas, asimismo, sirven para presentar y recordar un modo de organizar la vida y el mundo. La sociedad que es coordinada por estos toques, se ve reflejada también en ellos, y el mundo aparece como bueno y bien ordenado.

Un ejemplo es la dependencia de unas torres con respecto a las otras: la torre de la Seo debe tocar la primera, y las demás deben seguir, como consta al hablar de las grandes fiestas de toda la ciudad como la Nochebuena y la elección de Arzobispo, que ya hemos transcrito.

También esto ocurre el Sábado Santo y el día de Pentecostés.

Así para el Sábado Santo se dice...

“al cantar... Gloria in excelsis... tañen los ministriles y el organo, se tocan las campanas de la torre y son las primeras que se tocan en esta ciudad, conforme a derecho y constituciones Synodales de este Arzobispado (f. 312).

Y el día de Pentecostés

... la gloria se canta con solemnidad y se tañen las campanas del choro y repican las de la torre como se hiço el sabado Santo, y no se pueden tañer en otra iglesia o convento conforme se advirtio (f. 330).

Esta prioridad en los toques señala una relación espacial de dependencia y una relación simbólica de inferioridad: las otras torres deben esperar y seguir a la torre de la Seo porque ésta es la más importante, y es la torre más importante porque es el medio de expresión y de comunicación de la Iglesia mayor.

La idea se repite a través de la Consueta: la Seo es la primera iglesia de la ciudad; su torre de campanas, que es su medio de comunicación, su órgano de transmisión hacia el exterior reproduce esta primacía, por eso las campanas de la Seo deben tocar las primeras y las otras tienen que seguir. Pero esta representación simbólica, esta ocupación del espacio sonoro colectivo, choca con unos intereses, entonces mal resueltos: el cabildo de la Seo y el del Pilar luchan por la primacía en la ciudad, y los toques de campanas reflejan esas luchas.

Así escriben...

“Entre el Pilar y la Seo, sobre quien tiene la preeminencia para los entierros... al Cavildo del Pilar no tocan las campanas al pasar con el entierro o honras en ninguna Parrochia, ni convento, ni colegio de la ciudad... yen Sanphelipe, en el entierro.., no le permitieron hacer el officio, cerraron la sachristia y quita ron las lapidas de los altares, y las lenguas de las campanas (f. 546).

Esta lucha, que en algunos momentos fue realmente cruenta quedaría resuelta unos pocos años más tarde por la llamada “Bula de la Unión”, del Papa Clemente X, sellada en 1675, por la que se unían ambos Cabildos.

En otro lugar se dice:

“...para el Viatico... para los señores capitulares... aunque hivite en la parrochia del Pilar.., y otras de la ciudad, se repica con algo más de pausa y solemnidad”. (f. 472).

Los toques reproducen también la estructura social del grupo que los emplea, es decir la manera que tiene ese grupo de organizarse y de clasificar a sus miembros.

Vemos que hay dos grandes grupos de toques de difuntos: para religiosos, con todas las campanas, y para seglares, con sólo algunas.

Dentro de los toques para religiosos hay una distinción, por categoría: se emplean las mismas campanas, y cuesta lo mismo (luego no es una categorización en base al dinero sino en base al rango) pero para unos se toca la campana Valera haciéndola oscilar y para los otros se toca sólo a golpes; en el primer caso el esfuerzo requerido es mayor.

Hay otra nota interesante: dentro de los difuntos de mayor categoría religiosa, entran las dos cúpulas de poder: el religioso y el civil:

PontíficeRey
Arzobispo
CapitularesPersonas reales

Los difuntos ordinarios, esto es civiles, se diferencian, sin embargo por su categoría económica, aunque hay que notar la mínima distinción social que reproducen: “difuntos ordinarios” y “pobres”.

Destaca asimismo la ausencia de distinción sexual: no hay toque distinto para hombres y para mujeres.

Los toques de difuntos en la Seo de Zaragoza reproducen, sorprendentemente, una estructura con pocas distinciones sociales y económicas, sin diferencias sexuales.

Esta reproducción de la estructura, que llegó muy simplificada hasta nuestros días, sobre todo en la Seo, choca con las complicadas clasificaciones de Catedrales, y parroquias de otras ciudades, con una veintena de estratos distintos.

Las campanas aparecen pues como el medio dominante de comunicación, el medio de expresión y de coordinación de toda una ciudad. Su música va llenando, a lo largo del día, el espacio comunitario, informando, confirmando y coordinando las actividades diarias y cíclicas del grupo. Es así como al igual que lo hace cualquier otro medio de comunicación, informan, coordinan y reproducen los valores y la organización del grupo que las emplea.

Las campanas tienen una particularidad como medio de comunicación: están al servicio de intereses eclesiales y litúrgicos. Si, en el primer aspecto marcan tiempos, señalan espacios, reproducen estructuras sociales, de acuerdo con unos valores dominantes, en su segundo aspecto acompañan actos rituales: las campanas no sólo indican el tipo de acto religioso (o civil, a menudo los límites son confusos) que va a tener lugar; los toques acompañan los momentos críticos, los momentos de paso en los ritos diarios, anuales y vitalicios: así los toques de oración marcan el inicio, la mitad o el final del día; el toque “al alçar” señala y comunica al exterior la Consagración, el momento más culminante y misterioso de la Misa diaria; otros toques anuncian la entrada o salida de las procesiones; hay señales para indicare! momento de las agonías, o la llegada a la ciudad de visitantes ilustres.

La música de las campanas, en la ciudad tradicional, teje mensajes, emite información, reproduce valores y estructuras, y acompaña momentos críticos, importantes, de la vida del grupo y del individuo.

Las campanas llenan todo el espacio sonoro ciudadano informando, reproduciendo, acompañando (nota 4). Se infiltran, llenan todo al servicio de una institución dominante, mayoritaria, que ordena la sociedad y le da sentido: la Iglesia.

Y esta omnipresencia de la Iglesia en la sociedad tradicional se detecta hasta ene! mismo paisaje urbano: la ciudad, de altura más o menos uniforme, limitada por murallas, es superada, a lo alto, por una serie de pequeñas edificaciones, las torres de las campanas. Su altura es necesaria para una mayor difusión física de su mensaje (nota 5)pero al mismo tiempo las torres más altas suponen una manera de ordenar el espacio de acuerdo con los intereses y valores simbólicos del grupo.

Esta forma de llenar el espacio ciudadano, esta manera de ocupar el espacio sonoro urbano, pervive, con grandes cambios hasta nuestros días, como veremos en el capítulo siguiente.

NOTAS

2. Pudimos consultar y transcribir esta Consueta en la primavera de 1972, gracias a la amabilidad y la paciencia de D. Mariano Alegre, sacerdote encargado del archivo catedralicio.

3. SOLANS, JOAQUIN. Prontuario litúrgico. Barcelona, 1883 f.17.

4. Espacio sonoro que hemos definido como el conjunto de sonidos, de origen natural o social, producidos por un grupo humano organizado en su hábitat cotidiano. Tal conjunto de sonidos no sólo está relacionado con su forma de vida, sino también con los valores de ese grupo, su modo de organización y el medio natural donde se encuentra.

Uno de los posibles acercamientos al espacio sonoro de un grupo, uno de los paisajes sonoros, sería justamente la aproximación a los toques de campanas de una ciudad tradicional.

5. CANELLAS LOPEZ, ANGEL. La torre campanil de San Salvador de Zaragoza. Zaragoza, 1975. Al iniciarse la construcción de la torre barroca de la Seo. 'Los capitulares deseaban una torre que subiese sobre la iglesia en modo y forma competentes, que las campanas -si quiere su colocación- estuviese o subiese sobre los tejados de la iglesia para oírse mejor el sonido” f.21.

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