LLOP i BAYO, Francesc - Los toques y las campanas de la arciprestal de Santiago de Villena: estado actual y propuestas para su restauración

Los toques y las campanas de la arciprestal de Santiago de Villena: estado actual y propuestas para su restauración

Villena tiene varios tesoros, algunos de ellos ocultos, que es preciso desvelar, para que sean compartidos, y para que lleguen a formar parte de eso que llamamos “patrimonio cultural”. Las campanas de Santiago y sus toques constituyen uno de esas riquezas que tenemos que contribuir a salvar entre todos.

En este artículo estudiaremos las campanas y los toques, así como el reloj, y propondremos algunas notas para su posible restauración.

1. La torre y las campanas

La torre de Santiago tiene varias campanas colgando de sus ventanales, así como una pequeña, pero de gran trascendencia para Villena: la campanica de la Virgen, que sólo suena mientras que Nuestra Señora viene a su ciudad para pasar las fiestas en su honor.

Las campanas de Villena tienen una serie de características singulares, que las diferencian del resto de campanas no sólo de la Comunidad Valenciana, sino de la histórica Castilla y del resto de las comunidades españolas.

Todas las campanas son exclusivamente fijas, y se tañen mediante un sofisticado sistema de cuerdas, desde el pie mismo de la torre, aunque es probable que alguna de las campanas llegara a oscilar (nunca a voltear completamente) en tiempos remotos. En consecuencia los toques son pausados, de gran solemnidad, ya que la gran distancia de las cuerdas y la propia inercia del sistema impide los repiques rápidos de cada badajos. Sin embargo, las manos y los pies del campanero consiguen combinar los sonidos de todas, creando toques de gran complejidad y que forman tanto parte del monumento como las propias campanas o la manera en que están éstas dispuestas en la torre.

Las campanas tienen otros aspectos que son poco usuales: ninguna tiene indicado el nombre de su autor (característica similar sólo la hemos hallado en las campanas de la Catedral de Córdoba), y por otro lado suelen tener la cruz que usualmente adorna y protege las campanas colocada hacia adentro, lo que suele ser extraño, ya que la cruz exterior protege al campanario, a la iglesia y a toda la comunidad. Una de las campanas orientada hacia la plaza tiene su cruz colocada hacia el interior, y otra cruz, marcada con pintura roja, en la parte exterior. Igualmente, el trasdós de ambos arcos se encuentra decorado con la misma pintura almagre.

Antes de describir las campanas recordaremos que la torre de Santiago comienza con una escalera helicoidal, de posible planta gótica, pero que a los pocos escalones se convierte en una cómoda rampa de ascenso hasta la propia sala de campanas. Las cuerdas, que al principio están dispuestas en uno de los laterales de la escalera circular, se extienden luego por el hueco cuadrilongo de la torre al que rodean las rampas.

Describiremos las campanas de menor a mayor, indicando sus principales características. Consideramos la campanica de la Virgen como la número (0), es decir que no forma parte regular del conjunto.

1.1. La campanica de la Virgen (0)

La campanica de la Virgen tiene de diámetro 27 cm, de altura mide 24 y tiene un grueso en su punto de percusión 3,5; su peso aproximado debe ser de 10 kilos. Su inscripción es muy breve, y no indica el año de fabricación, aunque por el tipo de letra puede estar hecha en el primer tercio del siglo XVIII. El texto dice " IHS * MARIA * " , es decir “Jesús María”, y las letras miden 1,8 cm de altura.). En su parte media ostenta una pequeña Cruz de 12 X 7. Es la única campana que no cuelga de un yugo de madera, sino de una pequeña escuadra de hierro, a la que está mal fijada y se mueve. El pequeño tamaño de la campana, y en consecuencia las dimensiones mínimas de su badajo, hacen que éste quede pegado a la campana, por el propio peso de la cuerda, lo que impide prácticamente su toque desde abajo. En consecuencia tiene un pedazo de cable eléctrico para poder tocar junto a la campana.

1.2. La campana de Santiago pequeña (1)

Denominamos así a esta campana (Santiago pequeña) porque hay otra, como veremos, dedicada al mismo titular de la iglesia. Su diámetro es de 64 cm y su altura de 54 cm, mientras que su punto de percusión mide 6 cm. Su peso aproximado es de 151 kg, y creemos que se hizo en 1700. La inscripción es la siguiente: " ¤ SAN ¤ TIAGO ¤ HORA ¤ PRO ¤ NO ¤ BIS ¤ ANODEI700I " . La altura de las letras es de 2 cm, y creamos que su texto debe traducirse de la siguiente manera: “Santiago ora pro nobis Ano Dei 1700”, es decir “Santiago ruega por nosotros. Año de Dios de 1700”. En su parte media exterior tiene una inmaculada de Inmaculada de 12 x 10, y en la parte interior una Cruz de 37 x 15 cm.

1.3. La campana Santa Bárbara (2)

Esta campana tiene 87 cm de diámetro y 75 de altura, mientras que el punto de percusión es de 9 cm; su peso aproximado debe ser de 381 kg y fue construida en 1727. Su inscripción dice lo siguiente: " IHS ¤ MARIA ¤ IOSEPH ¤ S ¤ BARBARA ¤ ¤ ORA ¤ ¤ PRONOBIS ¤ ¤ ¤ ". En la parte media, que da a la calle, hay una Cruz de 42 x 34 cm, mientras que en la cara interior hay una imagen rodeada de estrellas, de 6 X 7 cm, y la siguiente inscripción: "XPS VINCIT XPS REGNAT XPS IMPERAT XPS A FVLGVRE ET TEMPESTATE NOS DEFENDAT" En esta campana las N están invertidas, y toda ella va asociada a la protección de Villena contra las tormentas. Por una parte está dedicada a Santa Bárbara, que se asocia normalmente a los rayos, las explosiones, la pólvora. Por otro lado, lo dice su inscripción: “JESÚS MARÍA JOSÉ SANTA BÁRBARA RUEGA POR NOSOTROS. CRISTO VENCE CRISTO REINA CRISTO IMPERA CRISTO NOS DEFIENDA DE LOS RAYOS Y DE LAS TEMPESTADES”

1.4. La campana Virtudes (3)

Tiene 95 cm de boca, 86 de altura, 9 en el punto de percusión, y su peso aproximado debe ser de 496 kilos. Hecha en 1650 tiene la siguiente inscripción: " ¤ DOMINA ¤ VIRTUTUM ¤ ORAPRONOBIS ¤ ANNO ¤ 1650 ¤ ". En su parte media exterior tiene una cruz pintada en rojo, de 51 x 35 cm, mientras que en la parte interior tiene su propia cruz, relieve original de la campana, de 44 x 21. Esta campana tiene el cabezal de madera decorado.

1.5. La campana de Santiago grande (4)

Esta segunda campana dedicada al titular de la parroquia tiene un diámetro de 121 cm, una altura de vaso de 102 y mide en su punto de percusión 13 cm. Su peso aproximado debe ser de 1025 kilos y está hecha, como la mayor, en 1572; sin duda son del mismo artífice, del que ignoramos de momento su nombre y procedencia, aunque es de cultura castellana, como veremos luego. Su inscripción dice: "+ IHS MA SANCTE ¤ IACOBE ¤ ORAPRONOVIS ¤ AFVLGVRE ¤ ETEM ¤ PESTATE ¤ LIBERA ¤ NOS ¤ DM ¤ A ¤ N ¤ D ¤ L ¤ XXII ". Es decir “JESÚS MARÍA SANTIAGO RUEGA POR NOSOTROS DE LOS RAYOS Y DE LAS TEMPESTADES LÍBRANOS SEÑOR. AÑO 1572”. En su parte media exterior tiene un pequeño Ecce Homo. En la pare media interior tiene una cruz de 34 x 19 cm y a sus pies una imagen de tradición gótica, posiblemente una Virgen, de 6 x 5 cm.

1.6. La campana María, la gorda (5)

Esta campana, es de forma romana (es decir achatada, y característica; de la antigua Castilla: se encuentra en este reino, y en el País Vaso y Navarra, pero no conocemos ninguna en Aragón, un par de ellas de la postguerra en Catalunya, y sólo otras dos en la Comunidad Valenciana, en Chelva y en El Forcall, y utilizadas exclusivamente para campanas del reloj. La María es, a nuestro conocimiento, la segunda campana de los valencianos por su tamaño, superada únicamente por el Micalet, la campana de las horas de la Catedral de València, que tiene 2,34 de diámetro, y seguida a distancia por el Tàfol, la campana de las horas del Campanar de Castelló, que sólo mide 155 o la María de Xàtiva, que tiene 153, y que sería la mayor campana de volteo de la Comunidad Valenciana si no estuviese rota. La gorda de Villena tiene 162 cm de diámetro, 125 de altura y 16 de grosor en el punto de percusión. Su peso teórico, si fuese una campana de forma normal, como las otras de la torre, sería de 2461 kilos, pero como las romanas son algo más ligeras, su masa debe ser de unos 2.000 kilos

Hecha en 1572, como la campana anterior, tiene la siguiente inscripción: "+ IHS ¤ MA ¤ CONCCEPIO TVA DEI GENITRIX VIRGO ¤ GAVDIVM ¤ ANVNCIAVIT VNIVERSO MVNDO ¤ ¤ ¤ ¤ ¤ ¤ ¤ SAN ¤ CTA : DEI GENITRIX ORA PRONOVIS ¤ A ¤ M ¤ D ¤ LXXII SIENDO FABRIQVERO EL S FRANCISCO CTAPAR". Todas tienen 1 cm de altura, siendo de dudosa lectura el apellido final por defecto de fundición. En la parte media exterior tiene un Ecce Homo gótico, y en la parte interior una cruz de 41 x 28. A sus pies hay una Virgen gótica de 6 x 4 cm, rodeada de estrellas. Su inscripción puede ser interpretada de este modo: “ + JESÚS MARÍA TU CONCEPCIÓN, OH VIRGEN MADRE DE DIOS, TRAJO EL GOZO A TODO EL MUNDO. SANTA MADRE DE DIOS RUEGA POR NOSOTROS AÑO 1572. SIENDO FABRIQUERO EL SEÑOR FRANCISCO GASPAR”. El cargo de Fabriquero, generalmente anual, era propio de las grandes iglesias, y se trataba del administrador económico, es decir el que se encargaba de las “Obras de la Fábrica”, es decir del mantenimiento del edificio.

1.7. Las matracas

En la parte posterior de la torre hay dos ventanales más: uno ocupado por la escalera que asciende a la planta superior. En el otro hay unas matracas muy interesantes, porque de algún modo son de factura industrial; formadas por cuatro aspas dobles de madera, recubiertas de chapa metálica para que no se estropeen a la intemperie, y dispuestas de modo que haya un pequeño espacio entre ambas tablas para que haga de caja de resonancia. Los martillos, de los que faltan muchos, son de hierro y percuten sobre chapas del mismo metal. Las matracas tienen un ingenioso mecanismo de cadena, que permite tocarlas moviendo una pequeña manivela colocada en el suelo de la ventana. Conocemos la fecha de fabricación, “AÑO 19oo”, pero no el autor.

2. Los toques

Ante la ausencia de documentos escritos (los archivos de Santiago debieron desaparecer quemados en la última guerra civil) sólo queda el recurso a la memoria, para reconstruir los toques tradicionales, que marcaban el ritmo de Villena. Entrevistamos a Felipe MOLLÁ CAMÚS, el sacristán de Santiago por primera vez el 19 de octubre de 1995, en la sacristía, por la tarde. El campanero, ahora, y el sacristán son la misma persona, lo que limita el número de toques a lo largo de los actos rituales (es sabido que no es posible estar en misa y repicando). Sin embargo había un campanero, antiguamente, que se dedicaba sólo a tocar las campanas, sin atender a otras tareas en la iglesia.

El campanero se encargaba de tocar, como ahora, las campanas, desde bajo, y era el único que se preocupaba de la torre, es decir se encargaba de los toques y del mantenimiento de las instalaciones. Sin embargo, una vez aquel campanero terminó, el mismo sacristán se encargó de ambas tareas. Y sigue tocando, a pesar de su edad, sin nadie que le vaya a sustituir: Y ya, se terminó el campanero aquel, ya era un hombre ya de edad, terminó, y nadie ya, ha, ha, ha querido enseñarse ni ná!

El campanero antiguo, un hombre mayor, tocaba él solo y mantenía las campanas:

Solo, solo. Un hombre ya de edad, ya, sólo venía y tocaba él, repicaba y todo y yo no me preocupaba... Nada, nada. Antiguamente, sí ellos... Cuando yo vine aquí había un hombre, ya de edad, ya... pos que te venía, tocaba las de entierro, tocaba... Yo vine... el cuarenta y nueve! Por tanto, eh... estoy cincuenta años aquí!

El sacristán no tiene que subir a la torre para tocar:

Como no se rompa una cuerda, no... subo arriba para nada!

Tras cincuenta años de trabajo, cabe plantearse cual será el futuro de esos toques, que sólo el sacristán sabe tocar. Y la respuesta no puede ser más descorazonadora:

Después de mí? ¡Nadie! Nadie, aquí no... Nadie se enseña!

Naturalmente, para grabar los toques es preciso avisar a la gente, para que entiendan la razón de interpretar toques fuera de contexto:

Claro! Hay que avisar a la gente! No, porque dirían: "Está, vuelto loco, el sacristán" [Se ríe]

2.1. Los toques diarios

En la actualidad los toques se limitan a la llamada a misa por la mañana y por la tarde:

A lo largo del día, pues un día normal, nada! A las ocho y media de la mañana, la misa! A las ocho el primer toque, a las ocho y cuarto el segundo y a las ocho y media el tercero! Eso se repite por la tarde lo mismo! A las siete y media el primer toque a misa, a las ocho menos cuarto y a las ocho la misa, el último. Y ya está! Ya no hay más toques!

Sin embargo, en la sociedad tradicional había otros toques que marcaban las partes del día:

Antiguamente había toque de Ángelus, y toque a... por la mañana al alba... A mediodía, también. Y por la noche, también. Y por la noche, ahora a las nueve, en el verano, tocaban "Ánimas", que decían. Ah? Y a, por el invierno, a las ocho. Ahora solamente misa...

2.2. Los toques festivos

Las fiestas se marcan con el repique, que es el toque combinado de las cinco campanas, tocando la mayor con el pie, y las otras cuatro con las manos combinando unas y otras:

Si hay festividad alguna, repique... Siempre el mismo.

Cuando viene la Virgen, en septiembre, el toque es el mismo:

No, igual! Como son las mismas campanas, las mismas cuerdas, se toca igual. Un repique de... de festivo, pues, se toca igual.

Sin embargo hay una pequeña diferencia sonora, que marca el regreso anual de la Señora:

Lo que pasa es que, cuando viene la Virgen, hay una campanica, que dicen "la campanica de la Virgen", que se toca antes de los repiques, en fiestas, no? Se toca antes, de los repiques. Se hacen a mediodía tres repiques, no? Por la mañana tres repiques, por la noche tres repiques. Y cada repique, cuando para el repique, se toca la campanica sola. Antes, durante los tres repiques esos, no? Un repique. Para el repique y toca la campanica. Otro repique. Para de el repique y toca la campanica. Tres veces... y tres veces la campanita. Eso, la fiesta cuando viene la Virgen.

El repique, por tanto, es siempre el mismo, y se repite por tres veces las vísperas y los propios días de fiesta, con la única diferencia del repique solitario de la “campanica de la Virgen” cuando Ésta está en Villena:

El repique, empiezan el día tres, de setiembre. Hasta el día nueve, de setiembre, que es el día que se vean la Virgen, ya, por la mañana, ya paran los repiques. Todos los días tres veces... por la mañana, a mediodía y por... la noche! La... antes de la misa. O sea al salir la misa, la misa sale a las ocho, entonces se hace repique... Tres veces. Y por la mañana lo mismo. Una misa de fiestas, igual. Tres toques...

El mismo repique se toca la víspera de las fiestas anuales: Navidad, Pascua...

Se anuncia, pues la misa, antes de empezar la misa, pues se hace un repique, pero ya no, aquí como en fiestas, en los tres días y todo, sino que la misa sale a las ocho, pues a las ocho se hace un repique y ya está!

2.3. Los toques de difuntos

En la sociedad tradicional de nuestro entorno cultural no había - o no se conocían apenas - toques para las distintas fases del ciclo vital: no tenían toques para los bautizos, las comuniones, ni siquiera para las bodas. Sin embargo los difuntos se marcaban a través de las campanas, marcando no sólo la edad (adultos o niños), el sexo (hombre o mujer) o incluso la categoría social. Estos toques se repetían a lo largo de todo el tiempo en que el difunto permanecía expuesto. Ahora sólo se toca antes del entierro, indicando el sexo del difunto:

Toque de muerto, pos se toca, el entierro era a las seis, o a las cinco, a las cuatro y media se hace un toque a muerto. Ya está! Se hace... Si es hombre, se hacen tres repiques. Y si es mujer... Dos. Ya está. Antiguamente había clases. Había, si era de general, o era de cabildo o era tal, se tocaba más campanas, no? Ahora se tocan las mismas campanas. Pa todo el mundo igual. Se toca, les, la gorda, la tocamos el día de ánimas. No? Que hacen el repique de, de muerto, y lo, entonces entra la gorda. Pero solamente el día de ánimas. Solamente. Durante el año... Nada. Como no sea un repique, si es repique... festivo, entonces entra la gorda.

2.4. Otros toques: tormenta, procesión, fuego

Nuestro sacristán procede de Biar, donde tuvo la misma profesión. En aquella cercana población tocaba “a tormenta”, es decir para proteger la comunidad de los rayos, la piedra y otros efectos devastadores de las tempestades; estos toques no se interpretaban en Villena:

¡Tormenta, no! Antiguamente, tocaban tormentas, pero aquí yo no he tocao a tormenta. Y en el pueblo que yo estaba, porque yo estaba antes, en Biar, ahí en Biar si se tocaba a tormenta, cuando había una nube o algo, pues... Si, ahí, yo, en Biar, tocaban. Cuando venía una tormenta, y a lo mejor a media noche a veces me llamaba el vigilante, me venía... "Que hay la tormenta, que hay..." Tenía, que levantarme, ir y, tocar a la, a la tormenta! Pero aquí no!

Para la procesión se toca el repique, tanto para la llamada como para indicar que la ceremonia está ocurriendo. Esta dedicación a las campanas impide que el sacristán puede asistir al desfile ritual:

¿La procesión? Igual! Los tres toques... Igual! Durante la procesión, sí! Se hace algún repique, durante... el, el recorrido de la procesión, si de cuando en cuando pues se hace un repique... No, yo no voy a la procesión! Yo me quedo... Y van pues los moneguillos, van para la procesión. Y yo me quedo aquí porque tiene que quedarse alguien en la iglesia! Y durante ese recorrido, pues hago un repique, o dos, o tres, según el trayecto de la... procesión.

El toque de fuego, ya desaparecido, se hacía con la campana mayor:

Antes tocaba a fuego, a media noche! Ahora que, venía el, el vigilante, "Que toque a fuego" Era la misma, la gorda! Siempre la gorda. A fuego y a... tocábamos eso, la gorda. Ahora no eso, pero antes se estaba a toda hora a...

3. Las campanas de Santiago como instrumento musical

Es sabido que las instalaciones tradicionales, sobre todo en lo referente a campanas, estaban cuidadosamente pensadas por varios motivos: en primer lugar porque se trata de objetos pesados y por tanto difíciles de mover con una tecnología menos desarrollada que la nuestra. En segundo lugar, teniendo en cuenta el aspecto estético, no desdeñable cuando se trata de dar una imagen digna de la torre, y en consecuencia no sólo de la parroquia sino de la ciudad. Y, sobre todo, buscando el aspecto sonoro del instrumento.

También es sabido que los sonidos tienen un comportamiento diferente según su frecuencia: las notas agudas, las de las campanas menores, por decirlo de algún modo, se expanden en línea recta, mientras que las notas graves, las de las campanas mayores, se extienden en todas las direcciones. Desde un punto de vista práctico esto supone que las campanas menores tienen que “verse”, mientras que las mayores pueden estar en un segundo plano, ya que su sonido llega igual en todas las direcciones.

Viendo las campanas, desde la plaza, parece que la disposición estaba pensada en este sentido: las dos medianas delante, y la menor en el lado izquierdo, pero en la parte recayente a la plaza, mientras que las dos mayores detrás, para servir de contrapunto, de trasfondo sonoro.

Sin embargo, si subimos a la torre, y nos ponemos frente a las campanas tenemos, de izquierda a derecha, y denominándolas de mayor a menor, como hicimos antes, la 5, la 3, la 2, la 1 y la 4 (y en el centro la 0, es decir la campanica de la Virgen). Pero las cuerdas están combinadas, mediante un ingenioso sistema de poleas, de manera que se extienden como si fuesen las teclas de un piano; de más grave a más agudo, o sea, y visto frente a las cuerdas no sólo en su entrada al pozo central, sino tal y como se presentan ante el campanero, muchos metros más abajo, 5-4-3-2-1. Se trata por tanto de una evolución de las campanas, disponiéndolas en la torre, y en los mecanismos para tocarlas como un gran piano, como un pequeño carillón (en este caso no de cuatro campanas, origen de la palabra, sino de cinco, con un gran bajo) que puede desarrollarse hasta convertirse en uno de los dos instrumentos musicales tradicionales de Villena, como veremos luego.

4. El reloj

En la torre existe un reloj mecánico, bastante reciente, y de remontaje eléctrico. Este reloj, o sus antecesores, tocaba con las dos campanas extremas del conjunto: la menor, la (1) para los cuartos, y la (5), la gorda, para las horas. Aún existen los martillos que atestiguan dicha utilización.

Estas dos campanas, tan distintas y sonoras, fueron sustituidas por un aberrante sistema electromecánico que se atreve a tocar melodías, mediante la vibración de pequeñas laminillas metálicas, convenientemente amplificadas.

La agresión contra el patrimonio de Villena es al menos triple: por un lado se sustituyen altavoces. por campanas. Por otro se introducen melodías (cosa totalmente ajena a nuestra tradición, porque el mismo instrumento de campanas, que es un embrión de carillón, sigue permaneciendo dentro del mundo de las combinaciones rítmicas, sin “pasarse” a las melodías, cosa bastante difícil con campanas tan diferenciadas). Y finalmente se introducen canciones muy poco relacionadas con Villena, y menos aún con su música tradicional. No hay justificación ninguna para que unos altavoces mal instalados suenen en la torre de Santiago “la Verbena de la Paloma”, sólo porque sea música de Chapí, hijo de Villena, cuando hay unas campanas que han tocado las horas y los cuartos desde hace siglos, y estos timbres de bronce siguen estando presentes en la torre.

Si además consideramos que se trata de un monumento (declarado Monumento Histórico Artístico Nacional - “Gaceta de Madrid” 03/06/1931), y que no hay ninguna autorización, ni siquiera proyecto, para manchar la belleza del sonido de sus campanas con el ruido de los altavoces, habrá que actuar inmediatamente en dos direcciones, como justificaremos luego: desmontando inmediatamente el artefacto (que por otra parte está mal colocado y no cumple ninguna de las normas de las instalaciones de baja tensión), reponiendo el toque real (y no grabado) de las campanas para horas y cuartos, y sustituyendo su sonido nefasto por un carillón instalado en la Casa de la Cultura.

5. Propuestas de restauración

Nos atreveremos a proponer algunas posibles actuaciones para restaurar las campanas, los toques, la torre, el reloj e incluso las melodías que ahora se transmiten por los altavoces. Se trata de sacar todo el posible “jugo” patrimonial de un conjunto que está demasiado degradado, y que corre peligro de desaparecer, cuando forma parte indiscutible y central del acerbo cultural de Villena.

5.1. La torre

La torre parece estar en buen estado de conservación, desde un punto de vista arquitectónico. Hay que destacar la belleza y originalidad del chapitel, compuesto por una pirámide de ladrillos cocidos y esmaltados de múltiples colores, y que de lejos producen un efecto abigarrado y brillante.

No obstante la parte interior de este chapitel, como la zona del reloj, e incluso la misma sala de campanas, se encuentran llenos de escombros, de suciedad y de excrementos de palomas y otras aves. Posiblemente estos restos sólo produzcan daños a la fábrica del edificio, que por otro lado se encuentra cubierto de una capa de suciedad y polvo, que ensombrece su aspecto. En cualquier caso, si se procediera a limpiar la piedra, deben conservarse las marcas de pintura roja que hemos descrito anteriormente.

5.2. Las campanas

Las campanas se encuentran en buen estado de conservación, aunque muy sucias, sobre todo, como es usual, por la parte de la sala. Los yugos de madera, que en este caso sólo tienen un valor sustentante, y no trabajan en movimiento, parecen estar en buen estado, aunque necesitan ser limpiados y protegidos mediante pinturas adecuadas, así como los herrajes. La campanica de la Virgen es la que peor está, sin estar en peligro, ya que los tornillos que la fijan están medio sueltos. No obstante es preciso recordar que la instalación actual (es decir, yugos de madera fijos, badajos y cuerdas para tañerlos) forman tanta parte del monumento como las propias campanas, y que no deben ser modificados los unos sin empobrecer el valor histórico, acústico y sentimental de las otras.

5.3. Los toques

Los toques actuales son de una gran sencillez, como cabe esperar de una tradición a punto de extinguirse. No obstante los toques diarios desaparecidos (como los de Ángelus tres veces al día) eran de una gran belleza, y es una pena que ya no se interpreten.

El repique, sin embargo, es el centro de atención, y justifica toda la instalación de cuerdas y maderas. Dicho de otro modo: la torre, las campanas, las cuerdas, los yugos de madera y los badajos, y la colocación de todos ellos, están diseñados para que el repique suene de manera excepcional, y sobre todo en la plaza. No obstante ese repique parece encontrarse en un estado de gran debilidad, posiblemente porque nuestro intérprete ya es mayor y no tiene la fuerza necesaria para tañer todas las cuerdas con el mismo ímpetu.

Creemos que hay que mantener por un lado los toques tradicionales (Ángelus y ánimas cada día, así como los difuntos), aparte de los toques digamos “prácticos” (como la llamada diaria a misa). Pero es preciso desarrollar el repique en dos direcciones, que podrían ampliar el instrumento y dotarlo de un mayor interés: por un lado parece que el instrumento requiere la presencia de dos intérpretes: uno para los bajos (las dos campanas mayores) y otro para los ritmos cambiantes de las pequeñas. También podría ser uno sólo que tocase, como ahora, la gorda con el pie y las pequeñas con las manos, pero debería ser alguien con mucha fuerza, aparte de un sentido de ritmo difícil de mantener con tantas campanas, teniendo en cuenta la complicada postura en la que se encuentra. Porque esta torre tiene una ventaja para el campanero: no hay que cansarse subiendo escaleras, pero el toque es muy fatigoso, por el gran tamaño de las campanas y la gran distancia que hay entre ellas y el extremo de las cuerdas.

El instrumento se puede ampliar en otra interesante dirección: se trata de la composición musical. Podría establecerse, cada año, una especie de concurso de repiques, a través del conservatorio, que premiase uno de ellos y que se estrenase en el momento de comenzar las fiestas. El repique premiado sería el “motivo musical del año” y se tocaría no sólo durante los días de setiembre, sino que se interpretaría en las otras ocasiones del calendario de ese año, calendario que es preciso establecer para que sea conocido y pro decirlo de algún modo esperado.

5.4. Posible mecanización

Como hemos dicho, no sólo las campanas sino su instalación forma parte del monumento, y son la condición que produce los toques no sólo actuales, sino desde los cuatro o cinco últimos siglos. Por tanto no sólo es desaconsejable una mala mecanización al uso (cambiando los yugos de madera por otros de hierro, y haciendo voltear las campanas), sino que ésta introduciría unos modos de tocar extraños a Villena (lo que es un atentado cultural) y pondría en peligro la existencia misma de unas campanas tan antiguas (lo que es aún peor, cultural y monumentalmente hablando.

Por tanto parece inaceptable el cambio de yugos, así como la instalación de martillos mecánicos adosados a las campanas o colocados interiormente. Si que nos parece válido, sin embargo, la colocación de un sistema automático “auxiliar”, es decir que ayude al campanero, y que interprete por él algunos toques repetitivos diarios, como los de oración o de ánimas: se trataría de instalar algo parecido a un sistema de aire comprimido (como el que hay puesto en las dos campanas mayores de la Catedral de València), que tiran de unas cadenas y de los propios badajos actuales. El sistema tiene la ventaja de conservar íntegra la instalación actual, para los posibles toques manuales, pero también interpreta esos otros automáticos que ahora no pueden tocarse por diversos motivos, como es la imposibilidad del sacristán de estar en dos sitios a la vez, o de tener que acudir a la iglesia a horas en las que el templo se encuentra cerrado al público.

Esta mecanización estaría controlada por un ordenador, que también se encargaría de gestionar el funcionamiento del reloj mecánico, de las esferas y de los toques horarios, con la condición de mantener todas las instalaciones en su forma actual.

5.5. Un carillón en la Casa de Cultura

Hemos indicado la aberración que supone la instalación de unas malas laminillas metálicas en Santiago para interpretar melodías difíciles de programar y sin ninguna relación con el monumento ni siquiera con la tradición de Villena. Sin embargo, en la misma plaza se encuentra la Casa de la Cultura, que es también el Conservatorio de Música. Éste sería el emplazamiento ideal para un carillón, de pequeñas dimensiones. Recordemos que un carillón es un instrumento musical formado por 25 campanas o más, perfectamente afinadas, de forma que cada una tiene sus armónicos bien armonizados con respeto a ella misma y hacia las otras. Se habla de 25 porque supone, al menos, dos octavas, con sus sostenidos, aunque lo ideal sea al menos 45 campanas (lo que supone cuatro octavas, excepto un par de sostenidos graves iniciales poco utilizados). Para que se considere carillón ha de tener otra característica principal: aunque tenga un mecanismo para tocar automáticamente, debe disponer de un teclado manual, dispuesto según ciertas normas, para convertirse en un instrumento de concierto. Esto supondría para Villena la posibilidad de convertir la plaza de Santiago en un lugar privilegiado para la música: por un lado las históricas campanas de la arciprestal, como instrumento de percusión tradicional; por otro lado un carillón, afinado musicalmente, como instrumento para la interpretación de melodías. Ciertamente un mecanismo de este calibre no es barato: estamos hablando de una docena o dos de millones. Pero la existencia de tantas campanas puede servir para conseguir los generosos donantes: a quien no le gustaría, por 300 o 400.000 pta que su nombre figurase escrito en una campana que puede durar, como las de Santiago, cuatro siglos y seguir sonando?

Con este carillón, que sería el primero de la Comunidad Valenciana, se enriquecería la actividad musical del Conservatorio, se enriquecería la calidad de vida del centro histórico de Villena... y se sustituiría una maldita máquina de hacer ruido, incorrectamente instalada en la monumental torre de Santiago, y que jamás debió existir.

6. Las campanas de Santiago, un tesoro descubierto

Creemos haber mostrado las características de unas campanas que han permanecido desapercibidas para casi todos en lo alto de uno de los monumentos que caracterizan el paisaje urbano e histórico de Villena. También quisiéramos haber aportado ideas para la conservación e incluso evolución de un instrumento musical que está en peligro de desaparecer para siempre, si se mecaniza de mala manera.

Esperamos, el año próximo, acabar nuestro trabajo con las campanas de Santa María que, estamos seguros, nos depararán tan agradables sorpresas como éstas.

Queremos agradecer la inestimable colaboración de la arciprestal de Santiago, especialmente del sacristán y campanero, Felipe MOLLÁ CAMÚS, sin cuya ayuda este trabajo sólo se limitaría a la descripción de unas monumentales campanas existentes. También hemos de agradecer las facilidades proporcionadas por el Ayuntamiento, y especialmente por el Museo Arqueológico, que supusieron la base material necesaria para llevar a cabo esta tarea, creemos que novedosa.

Como dice unos de los cuadrantes solares de la propia iglesia de Santiago “DIES HOMINIS BREVIS SVNT”. El tiempo se nos escapa de las manos, y esperamos haberlo aprovechado.

Dr. Francesc LLOP i BAYO
Generalitat Valenciana (1996)
  • VILLENA: Campanas, campaneros y toques
  • MOLLÁ CAMÚS, FELIPE (VILLENA) : Toques y otras actividades
  • Campanas (epigrafía, descripción): Bibliografía
  • Carillones: Bibliografía
  • Francesc LLOP i BAYO: bibliografia

     

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