LLOP i BAYO, Francesc - Catedral de Murcia - Informe sobre la torre, las campanas y los toques

Catedral de Santa María - MURCIA
Informe sobre la torre, las campanas y los toques

Dr. Francesc LLOP i BAYO
Equipo de recogida de datos
Juan Ignacio GONZALO ÁLVARO; Salvador-Artemi MOLLà i ALCAÑIZ
Fecha de la recogida de datos: 20/09/1992
Fecha del informe: 10/10/1994

El GREMI DE CAMPANERS VALENCIANS recibió el encargo del Ministerio de Cultura de España de hacer el inventario de las campanas de las Catedrales españolas. En su primera fase, el trabajo recogió las características de las campanas, de las torres y de los toques de las campanas de la Corona de Aragón. En una segunda fase se recogieron los datos de las campanas de otras veinticinco catedrales de una franja vertical de la península, que comprende la Andalucía Oriental, la Comunidad de Murcia, Castilla-La Mancha, la Comunidad de Madrid, parte de Castilla y León, el País Vasco y Navarra.

Estado de la torre

Descripción
La torre de las campanas de la Catedral de Santa María de Murcia presenta numerosísimos problemas, derivados no sólo del alto nÚmero de campanas, sólo superado por Sevilla, sino de las diversas intervenciones, que han reducido el conjunto a una masa informe de bronces, que apenas pueden tocar. En este primer informe trataremos de aproximarnos a los problemas del conjunto, y las soluciones viables que permitan recuperar la integridad, la sonoridad y el uso de estos bronces.
ALCOLEA la describe así: La torre de la catedral de Murcia es un interesante ejemplo de construcción prolongada, con oportuna conjunción de estilos distintos. Se comenzó en 1521, segÚn proyecto de un arquitecto italiano muy poco conocido llamado Francisco Florentino, que ya al año siguiente fue sustituido al frente de la obra por Jacobo Florentino, artista que había venido de Italia con Pedro Machuca y cuya actividad es conocida en Granada. A estos dos maestros debe corresponder el primer cuerpo, de planta cuadrada, donde se establece un sistema muy seguido posteriormente, con pilastras corintias pareadas en los extremos, recubiertas aquí de grutescos y con hornacinas de diversos tipos en los espacios intermedios; en el amplio panel central, una ventana germinada con rico enmarcamiento y, como remate, un friso con su cornisa, sobre la que arranca el segundo cuerpo. Este es ya obra del español Jerónimo Quijano, a partir de 1526, y en él se sigue el mismo esquema, pero adaptado a su época, con pilastras jónicas estriadas, más sobrias; en cambio, es mucho más rico el doble ventanal del centro. En 1546 se interrumpieron las obras y parece que este segundo cuerpo de J. Quijano quedó completado. Ya en el siglo XVIII, en un brillante momento para la ciudad de Murcia, se planteó la necesidad de terminar la torre, tarea en que intervinieron Juan de Gea y José López, a quienes corresponderá el sector que comprende los cuatro templos angulares o conjuratorios y el cuerpo de campanas, que pese a sus detalles barrocos concuerdan aceptablemente con los cuerpos bajos. Para el remate, con cuerpo ochavado y elevada cÚpula de corte neoclásico, se siguió una traza proporcionada por Ventura Rodríguez en 1782 y ejecutada por un arquitecto local que le dio fin en 1791.
Estado de conservación
La suciedad, los excrementos de los animales, invaden todo.
Visitas pÚblicas
La torre no tiene acceso pÚblico. No obstante hay una reja instalada, como si fuera una jaula de pájaros, para separar a los turistas de las campanas. Esta reja, y los accesorios de las campanas se encuentran en un estado de oxidación casi irreversible.

Campanas

Conjunto actual: croquis de la torre de las campanas
La torre tiene veintidós campanas, dispuestas en tres plantas. En la superior está el timbre de los cuartos. En la segunda hay cinco campanas de difícil acceso. En la sala principal hay tres por cara y otra colgada a un nivel más alto, en la misma estancia. A estas trece campanas hay que añadir otras tres, puestas en el suelo, y que ocuparon los vanos vacíos del segundo nivel. Hay dos más, muy importantes: la pequeña campana de señales, la más antigua de las que hay en uso (de 1609), y la conocida "Mora", retirada en el Museo. Las campanas presentan las siguientes características:

CampanaNombreInstalaciónAutorAño
1Timbre de los cuartosfija 1731
2Santa Maríavolteo mecánicoJUAN ALBALADEJO (MURCIA)1902
3Santo Tomás de Aquinorepique mecánicoJUAN ALBALADEJO HERRERO1902
4CampanafijaMANUEL ROSAS (ALMERÍA)1815
5Santa Bárbararepique mecánicoMANUEL ROSAS (ALMERÍA)1815
6San Antoniovolteo mecánicoEMPRESA NACIONAL BAZÁN (CARTAGENA)1969
7San Josérepique mecánicoMANUEL ROSAS (ALMERÍA)1818
8Campanavolteo mecánicoFRANCISCO MUÑOZ1794
9Bárbaravolteo mecánicoJOSÉ MUÑOZ AGUERA1762
10Virgen Maríarepique mecánicoVENERO1790
11Campanarepique manualLUIS GALTERO1609ca
12San Isidororepique mecánicoJUAN ALBALADEJO HERRERO1901
13San Victorianorepique mecánicoLUIS SENAC1941
14Águeda martillorepique mecánicoVENERO1790
15Fuensantarepique mecánicoJUAN DENCAUSSE (BARCELONA)1889
16Santa Florentinarepique mecánicoMANUEL ROSAS (ALMERÍA)1815
17Nuestra Señora de Belénvolteo mecánicoEMPRESA NACIONAL BAZÁN (CARTAGENA)1969
18San Patriciovolteo mecánicoMANUEL ROSAS (ALMERÍA)1815
19San Leandrovolteo mecánicoJUAN ALBALADEJO HERRERO1902
20Santiagorota, en el sueloMANUEL ROSAS (ALMERÍA)1815
21San Pedrorota, en el sueloMANUEL ROSAS (ALMERÍA)1815
22Santa EulaliarotaEMPRESA NACIONAL BAZÁN (CARTAGENA)1969
23La Moramuseo 1383
24San Gregoriovolteo manualLUIS GALTERO1609
Campanas históricas
Se dice a menudo que la Catedral tiene campanas del XVII y del XVIII, aparte de "la Mora" o "de los Moros"; cuya fecha de 1383 es bien conocida, pero las campanas existentes son nueve del siglo XIX, cuatro del XVIII, y seis del XX. La campana que presumimos del XVII carece de fecha y autor, aunque es similar a la de señales.
Hay por tanto tres campanas de gran valor histórico: la "Mora", ahora confinada al museo y fuera de uso, y la pequeña de señales, ubicada en las cubiertas de la catedral. Esta campanita, de 1609, pudo estar hecha por Luis GALTERO, que es el Único nombre que aparece en su falda, aunque es la primera vez que aparece dicho fundidor. La campana (11) fue hecha, sin duda, por el mismo autor.
Las dos campanas mayores son del siglo XVIII, y están firmadas por VENERO, el mismo autor de la Gorda de Granada y de la mayor de Baeza, entre otras campanas de catedrales andaluzas. La de Granada mide 222 cm de diámetro, uno menos que la de Murcia, mientras que la de Baeza es bastante menor, de 151 cm de diámetro: posiblemente su tamaño corresponda al de la cuarta campana fija de la torre, en la actualidad de sólo 130 cm de diámetro, refundida en 1969 por la E. N. BAZÁN y dispuesta para que voltee eléctricamente. Hay otras dos del siglo XVII, fundidas por los MUÑOZ, quizás padre e hijo.
Hay un importante conjunto de campanas anónimas, de regular factura, todas datadas en 1815, menos una de 1818: se trata de siete bronces, a los que hay que añadir al menos tres más, refundidos por un autor local, ALBALADEJO, que tuvo el buen gusto, poco usual, de emplear no sólo las mismas inscripciones sino también la misma epigrafía las cuatro campanas que hizo en 1901/1902 y que han llegado hasta nosotros. A estas cabe añadir las tres fundidas por la E. N. BAZÁN, en 1969. También hay dos campanas del siglo XIX: una de DENCAUSSE, bien hecha, y otra de dos fundidores poco conocidos, SENAC y ORTEGA, de poco interés.
Hay un alto nÚmero de campanas con una inscripción relacionada con la Santa Cruz: (5), (8), (10), (11), (13), (14), (16), (18), (19), (20), (21), aparte de la consabida "Mora" (23): hecho Único entre las campanas de las catedrales.
Destrucciones
A falta de otras noticias (ya que no es difícil encontrar descripciones, no siempre similares del proceso de construcción de la torre, pero es imposible otra información sobre las campanas que no sea citar de pasada "la Mora") daría la impresión que un importante grupo de campanas tuvo que ser refundido a principios del XIX, por resultas de la Guerra de la Independencia, mientras que la rotura de las campanas producida a lo largo de este siglo se debe a la deficiente mecanización, puesto que todas las quebradas en la actualidad tienen el yugo de hierro y mecanismo de volteo mediante motor continuo.
Electrificaciones
La electrificación consistió en la motorización de algunas campanas para que volteasen, para lo que fue preciso, segÚn la tecnología de los sesenta, quitar los yugos antiguos de madera y sustituirlos por otros de hierro fundido. En otras campanas, que antes volteaban, la mecanización fue menos agresiva, aunque tuvo efectos similares: se pusieron electromartillos, de respuesta muy lenta, por lo que no fue modificada la instalación. Los mecanismos se pusieron de tal modo que impiden el toque manual, especialmente el volteo de las campanas que sí podían (y debían) hacerlo.
La mecanización alcanzó a muchas de las campanas pequeñas, de manera que están conectadas al reloj, y por tanto inmovilizadas, impidiendo su toque manual y haciéndolas participar en unas funciones que no son las suyas (toques de los cuartos), y propios de un timbre de la tercera planta, ahora inÚtil y desconectado de todo mecanismo.

Toques de las campanas

Toques manuales
Los toques manuales han desaparecido de la torre en la práctica: la vuelta incipiente a los repiques a mano está muy limitada por la instalación, y no se pueden recuperar las técnicas y las melodías antiguas sin grandes renovaciones de los mecanismos y de los elementos auxiliares. La actual instalación impide los toques manuales, y no reproduce los toques ni los ritmos tradicionales.
Toques mecánicos
Los toques mecánicos están limitados al volteo de algunas campanas, y al repique eléctrico de otras, no estando contemplado el medio vuelo tradicional. El conjunto mecánico ofrece pocas posibilidades rítmicas y sonoras. La mecanización no ha tenido en cuenta la estructura tradicional de las campanas de la Catedral: cuatro campanas, mayores, fijas, y ocho que podían voltear y repicar, en la planta primera; ocho más pequeñas, que volteaban, en la planta segunda (aunque también se podían repicar para ciertos toques), y un timbre para los cuartos en la planta tercera y Última.
Campanero
Los Últimos campaneros tradicionales desaparecieron con la mecanización de la torre. La reaparición tímida de los toques manuales, permite esperar la consolidación de un grupo de campaneros, que se encargue de los toques y de la conservación de las campanas, como ocurre en las catedrales de Segorbe, Tarragona y València.

Reloj

Mecánico
El actual reloj es reciente, hecho por Manufacturas BLASCO de Roquetas con remontaje eléctrico y con una posible regulación electrónica del péndulo. De grandes dimensiones (187,5 de alto por 257 de largo y 72,5 cm de ancho), se encarga del toque de los cuartos y de las horas. Desconocemos si el mecanismo y las campanas asociadas son de titularidad municipal, como es usual, o de la propia Catedral.
Electrónico
Ignoramos si hay un mecanismo electrónico que gestione los toques automáticos.

Estado del conjunto

Analizaremos el estado de las instalaciones, desde el punto de vista de conservación del patrimonio, teniendo en cuenta cómo se conservan las instalaciones históricas, de qué manera reproducen los toques tradicionales y cómo permiten la interpretación de esos toques de manera manual. En este caso, la electrificación ha supuesto una ruptura con la tradición, una introducción de unas sonoridades mucho más limitadas, y la imposibilidad de realizar los antiguos toques tradicionales. De manera subsidiaria, aunque no menos importante, la mecanización, realizada con técnicas deficientes, ha tenido como resultado la rotura de al menos tres campanas.
Conservación de las instalaciones
La electrificación, típica de los años sesenta, significó la destrucción de la instalación tradicional, sustituyendo los yugos de madera, de gran calidad sonora y rítmica, por otros de hierro colado, menos resonantes, y que son la probable causa de rotura reciente de las campanas. Esta instalación pone en grave peligro de existencia las campanas (8) y (9), de los MUÑOZ, ambas del siglo XVIII. La instalación afectará, seguramente, por la gran retención de los motores, a la fábrica de la torre.
Los repiques mecánicos tienen varios inconvenientes: son de respuesta lenta y por tanto no reproducen bien los toques antiguos. Por otro lado, y sobre todo, están instalados de manera que impiden el volteo de algunas campanas dispuestas para ello. Del mismo modo, el cambio de lugar de la campana (11) no sólo impide todo volteo de ésta, sino de aquella que se encuentra debajo de ella (12).
El mantenimiento de las campanas pequeñas en una posición elevada permite, al menos que su sonoridad no se vea mermada, y se expanda de manera correcta. El difícil acceso a estas campanas impide su mantenimiento y su posible toque manual.
Reproducción mecánica de los toques tradicionales
La actual instalación no puede reproducir los volteos más que parcialmente (ya que los motores, de tracción continua, giran siempre en el mismo sentido y a velocidad constante), y los repiques de manera muy incompleta (debido a la lentitud de respuesta de los martillos mecánicos). Por otro lado el cambio de una de las campanas fijas al volteo, y la inmovilización de otras campanas que volteaban, ha trastocado totalmente el sistema de toques de la Catedral de Murcia. La falta de un ordenador para la gestión de los toques limita aÚn más las posibilidades de la instalación, que sólo reproduce una parte mínima y extremadamente simplificada de los toques tradicionales.
Posibilidad de ejecución de los toques manuales
La actual instalación, concebida como una electrificación definitiva frente a los campaneros, impide casi totalmente los toques manuales, ya que es preciso quitar todas las correas para realizar los volteos. La dificultad de acceso a las campanas pequeñas impide, por otro lado, su volteo manual.

Propuestas

Protección
En la torre se encuentran varios elementos que han de ser protegidos de manera específica: la "Mora" (23) y las dos posibles campanas de GALTERO deben ser incoadas por su antigüedad y por su interés, como Bien de Interés Cultural, de manera particular. Del mismo modo deben incluirse de manera individual, en el Inventario General de Bienes Muebles, por su alto valor, las cuatro campanas del XVIII (8) y (9) de los MUÑOZ y (110) y (14) de VENERO.. Las campanas del siglo XIX tienen cierto interés, y solamente puede ser refundidas después de una cuidadosa documentación, en caso de rotura. Las campanas recientes carecen de calidad.
Intervenciones urgentes
La instalación actual sigue poniendo en peligro las campanas que voltean, sobre todo a causa de los motores, de los yugos metálicos, y de los muy deficientes badajos, instalados por ROSAS de Torredonjimeno. Es preciso revisar el conjunto, cuidando sobre todo que los martillos peguen en su punto y estén bien fijados a su asa badajera.
Restauración
La restauración de esta magnífica torre y sus campanas exige un amplio proyecto que contemple la recuperación acÚstica de las campanas quebradas, la recuperación de la sonoridad de todas las campanas, la recuperación de antiguos toques, la posibilidad de volver a tocar manualmente, y la conservación preventiva del conjunto.
Recuperación acÚstica de las campanas
La finalidad de las campanas es que sirvan para tocar, y no para ser vistas. Otra cosa es que, debido a su antigüedad sus toques se reserven para ocasiones excepcionales, pero de ninguna manera pude aceptarse que una campana, por muy antigua que sea, se destine Únicamente a un museo. Decimos esto por la "Mora", ciertamente antigua, aunque superada en edad, al menos, por unas diez campanas de diversas Catedrales cercanas, todas del 1300. Y casi todas éstas (la pequeña de la Catedral de València, cuatro de Mallorca, dos de Tarragona, entre ellas la mayor) siguen en funcionamiento.
La "de los Moros" como otras tres, están mudas por rotura del vaso de bronce. Existe una técnica de soldadura realizada por una empresa en Alemania, que ha servido para recuperar más de tres mil campanas en todas Europa, entre ellas cinco en la Comunidad Valenciana. Mediante este sistema la campana es recalentada y soldada, de manera que el metal está recocido y renovado, sin que haya sido preciso fundirla y destruirla, recobrando la campana la sonoridad original. Esta técnica no es barata, porque hay que llevar las campanas lejos, y supone en el caso de las campanas históricas, una complicada documentación para su exportación temporal, pero aÚn así cuesta alrededor de un 50 % del precio de refundición, teniendo en cuenta que recuperamos el sonido de la antigua y no otra nueva.
En nuestro caso la técnica es totalmente recomendable para la "Mora" (si está rota), y para las campanas de autor anónimo del XIX. La campana de la E. N. BAZÁN carece de interés y posiblemente sea innecesaria si se recupera la más antigua de la torre.
Recuperación de la sonoridad de todas las campanas
Las campanas deben recuperar sus yugos de madera originales, para volver a encontrar su acÚstica, su volumen sonoro y la seguridad de los bronces y de la fábrica. Pero la recuperación de la sonoridad no pasa sólo por la reposición de los yugos de madera, en las campanas que lo tiene de hierro, o por la restauración de aquellas que lo tienen antiguo y en mal estado.
También pasa por la reubicación de las campanas, de modo que las pequeñas estén dispuestas en la segunda planta, las mayores en la primera, y la de los cuartos en la Última.
Recuperación de antiguos toques
Los motores de volteo, en caso de instalarse, deben reproducir los toques tradicionales con sus variantes locales, y no impedir, bajo ningÚn concepto, los toques manuales. Dichos motores deben ser de los llamados de impulsos, que reproducen los gestos del campanero, haciendo oscilar las campanas, progresivamente, y no frenándolas en absoluto, ya que carecen de reductora; estos mecanismos pueden funcionar con las instalaciones tradicionales, de yugos de madera, como ocurre en la Catedral de València. Los electromartillos para los repiques han de instalarse de modo que no impidan, en su caso, la oscilación o el volteo de las campanas. Estos mecanismos serán de las características adecuadas para reproducir los toques tradicionales, por más rápidos y variados que sean.
Se recomienda el empleo de un ordenador para la ejecución automática no sólo de los llamados toques de aviso, sino de aquellos cíclicos tradicionales, como son los toques de Angelus tres veces al día, el de ánimas al anochecer, o los repiques de víspera de domingos y festivos.
Posibilidad de volver a tocar manualmente, y conservación preventiva
La recuperación de las campanas, de las instalaciones y de los toques debe completarse con la posibilidad de volver a tocar manualmente las campanas, no sólo instalando mecanismos que no dificulten estos toques, sino facilitando su acceso, tanto a las campanas de la primera planta como a las de la segunda. Este acceso no sólo se limite a la facilidad de poder tocar, sino que tiene que ver con el mantenimiento de las campanas, especialmente las altas. En el proyecto de restauración habría que incluir una especie de pasarela perimetral muy ligera, de hierro y con una plataforma de religa, instalada de manera no agresiva y reversible, mediante fijaciones Hilti o similares, que permitiese acceder a las campanas, para verlas, tocarlas o conservarlas.
En cualquier caso toda actuación sobre las campanas, la instalación, el reloj y los toques deberá ser supervisada y autorizada por los Servicios Competentes de Patrimonio de la Comunidad Autónoma, de acuerdo con la Ley de Patrimonio.
De manera subsidiaria debiera tenderse a la formación de un grupo de campaneros, que se encargasen del mantenimiento de las campanas y de los toques manuales de las grandes celebraciones.
Las visitas a la torre
La torre de las campanas de la Catedral de Murcia conserva, en la actualidad, una jaula infame, similar a una pajarera gigante, que se instaló para que los turistas subiesen y viesen el paisaje, sin acceder a las campanas. La jaula debe desaparecer totalmente, y hay que regular el acceso a la torre. Uno de los modos de evitar que los visitantes toquen innecesariamente las campanas consiste en realizar visitas acompañadas, como ocurre en otras Catedrales europeas (Paris, Utrecht), en las que hay acceso libre a la torre y a la parte monumental y paisajística del edificio, pero sólo se puede llegar a las campanas a ciertas horas, y acompañados de guías, empledos municipales en ambos casos.
Una segunda solución, que comporta también el establecimiento de puestos de trabajo, está basada la existencia de un vigilante permanente en la sala de campanas, en horarios de visita pÚblica. Otra solución, que compartimos y que parece más conveniente y económica, es el cierre de la sala de las campanas al pÚblico, y su apertura Únicamente en las horas de los toques de las campanas, y mediante la responsabilidad y el control de los campaneros. Esta tercera solución es la adoptada en la Catedral de València.

Bibliografía empleada

  • MURCIA: Campanas, campaneros y toques
  • Campanas (epigrafía, descripción): Bibliografía
  • Francesc LLOP i BAYO: bibliografia

     

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    : 19-11-2017
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