LLOP i BAYO, Francesc - Catedral de San Pedro - JACA - Informe sobre la torre, las campanas y los toques

Catedral de San Pedro - JACA
Informe sobre la torre, las campanas y los toques

Dr. Francesc LLOP i BAYO
Equipo de recogida de datos
Vicent ESPAÑA i LAVEDA; Juan Ignacio GONZALO ÁLVARO
Fecha de la recogida de datos: 05/07/1989 y 02/08/1993
Fecha del informe: 11/09/1994

El GREMI DE CAMPANERS VALENCIANS recibió el encargo del Ministerio de Cultura de España de hacer el inventario de las campanas de las Catedrales españolas. En su primera fase, el trabajo recogió las características de las campanas, de las torres y de los toques de las campanas de la Corona de Aragón. En una segunda fase se recogieron los datos de las campanas de otras veinticinco catedrales de una franja vertical de la península, que comprende la Andalucía Oriental, la Comunidad de Murcia, Castilla-La Mancha, la Comunidad de Madrid, parte de Castilla y León, el País Vasco y Navarra.

Estado de la torre

Descripción
SARTHOU otorga una gran antigüedad a la torre, de la que dice que es del siglo XI, fundada por Ramiro I, y que en un pergamino que se archivó en la Catedral, consta su descripción, hecha por el rey fundador: un rudo campanario (de altura mezquina en proporción a su robustez, y con ocho campanas que mandó colgar el piadoso monarca en los cuatro ventanales).
La torre de la Catedral tiene en la actualidad cuatro ventanales, con sendas grandes campanas, orientados hacia la plaza de la fachada del lado de la Epístola, mientras que los otros tres lados tienen una o dos ventanas, mucho más estrechas y cegadas. Esta disposición convierte a la torre en una inmensa caja de resonancia, aunque no hace muchos años la disposición era algo distinta (ya que la campana grande o "Campana de las Agonías" tenía su propia reverberación, ya que se encontraba en una pequeña habitación, sobre la que había un reloj mecánico.
En una planta superior hay dos "campanetas" más, ubicadas en sendos ventanales, ahora incomunicados y medio ahogados, y hay una séptima campana más, ahora muda, que tocó en tiempos las horas del reloj, mientras que las dos menores, también en desuso, no sólo tañían los cuartos, sino que también se empleaban para los toques de coro y otros menesteres litÚrgicos.
En la veleta, junto a la campana de las horas, está la "bandereta blanca", que se renueva cada año con el mantel que ha servido para el Monumento del Santísimo en el Jueves y Viernes Santo. La bandera blanca sirve para defender a la población, y los trozos de la que estuvo un año ondeando se emplean como pequeñas reliquias, también protectoras, pero con efectos más personales.
Estado de conservación
La torre sufrió una enérgica restauración, que sirvió principalmente para quitar la vivienda del campanero y sacristán, que estaba en la planta intermedia, y para crear unos grandes espacios vacíos en los diversos niveles de la torre, sin ninguna justificación acÚstica, estética ni constructiva.
Se destruyó la pequeña habitación que rodeaba la campana de las Agonías, modificando su resonancia, y se encerraron las campanas de coro de la planta superior aislándolas del primer nivel de la torre, e imposibilitando su toque normal.
En estas intervenciones, injustificadas, desapareció el famoso "banco de tocar las campanas", un simple tronco desbastado que estaba puesto de modo que la campanera, ya que en los Últimos decenios era tarea de la mujer, mientras que el marido se dedicaba a servir al altar como Sacristán Mayor, interpretaba los distintos toques litÚrgicos propios de una Catedral. Con la desaparición de los espacios internos de la torre, sin proteger las entradas y ventanas, apareció la suciedad sin que haya afortunadamente muchos palomos y otras aves, debido al clima riguroso de Jaca. También se perdieron los sistemas de fijación de las cuerdas que hacían posibles los toques tradicionales de Jaca, que están emparentados con el modo de tocar los carillones (con las manos y con los pies) y que probablemente llegaron desde el centro de Europa a través del Camino de Santiago.
Visitas pÚblicas
La torre no tiene acceso pÚblico.

Campanas

Conjunto actual: croquis de la torre
La torre de la Catedral de Jaca, tiene siete campanas, dispuestas en tres plantas. Las cuatro inferiores corresponden a las campanas de uso litÚrgico, mientras que las dos superiores, que también se empleaban para los repiques diarios, debieron ser utilizadas para las señales horarias junto con la campana más alta, instalada en la veleta, aunque se encuentren ahora en desuso.

CampanaNombreTipoAutorAño
1Parvulillo, campana de los cuartos menorfija1550CA
2Parvulillo, campana de los cuartos mayorfijaPEDRO LÓPEZ1718
3Santa Orosiavolteo1750
4Santa ÁguedavolteoJUAN DENCAUSSE (BARCELONA)1894
5Petra-JosefavolteoBUENAVENTURA PALLÉS ARMENGOL (BARCELONA)1885
6Campana de las Agoníasfija1400CA
7La campana de las horasfijaBALLESTEROS1881
Campanas históricas
Todas las campanas tienen al menos un siglo de existencia: hay una campana grande del siglo XIV, una pequeña del XVI, ambas sin fecha que las date, pero con una epigrafía que las identifica; dos campanas del XVIII y tres del XIX.
Destrucciones
Las Únicas destrucciones conocidas, aparte de la electrificación, han consistido en la lógica refundición de campanas a lo largo de los siglos: las tres campanas más antiguas, del XIV, XVI y la de 1718 quizás han durado más porque eran sólo tañidas a badajo, interior o exterior, mientras que las tres de volteo son de finales del XVIII o del propio XIX, aunque también sea de finales del pasado siglo la campana que tocaba las horas.
Esta refundición de campanas antiguas hoy en día ya no está justificada con la tecnología actual, que permite soldar campanas rajadas, de cualquier tamaño.
Electrificaciones
La electrificación, realizada a lo largo de 1987, consiste, por el contrario, en la peor agresión que han sufrido las campanas en los Últimos siglos. La mecanización no sólo fue innecesaria, sino que actuó con una prepotencia impensable y un desconocimiento voluntario de toda la tradición: si hubiera tenido en cuenta estos factores, el coste de la mecanización hubiera sido diez veces menor.
Al menos, el trabajo realizado por GUIXà, de Monistrol de Montserrat, tuvo una ¿Única? virtud: realizado con gran esmero, se recogieron, y guardaron, todos los elementos auxiliares (yugos de madera, contrapesos de piedra, herrajes), que conferían a las campanas jacetanas una sonoridad propia y una forma especial de tocarlas. Estos elementos se conservan en la parte intermedia de la torre, bajo de la sala de las campanas, donde vivían antes los sacristantes y campaneros, si bien es cierto que el paso del tiempo no ha sido en vano y que estos materiales, que no han sido conservados en estos años, se encuentran algo estropeados, como pudimos verificar en nuestra visita en 1993.

Toques de las campanas

Toques manuales
Los toques manuales han desaparecido de la torre. La actual instalación impide los toques manuales, y no reproduce los toques ni los ritmos tradicionales.
Como hemos apuntado había dos tipos de toques manuales, e incluso tres maneras, aunque la Última técnica había desaparecido hacía años. Las campanas de la Catedral de Jaca se tocaban, sobre todo, al repique, mediante unas cuerdas que tiraban de los badajos y llegaban hasta el famosos banco, instalado en plena casa de los campaneros (que se "traían el trabajo a casa", por así decirlo). Este singular teclado estaba dispuesto de modo que con la mano izquierda se tocaba una campana, y otra con la derecha, mientras que los pies pulsaban las dos mayores. En las primeras clases, las dos "campanetas" se tocaban también con la mano derecha, alternando el toque de unas con otras, al estilo de un carillón. Al lado del banco había una "ventaneta" desde la cual se ve el altar mayor, y así la campanera tocaba siempre en el momento oportuno, ya que desde su posición casi oía más los cantos de la iglesia que los toques de las campanas, que "sentía" a través de sus manos.
De los aproximadamente treinta toques, unos veinticinco se tocaban desde este banco. Como la inercia del sistema era alta, y las campanas, en su mayor parte, pesadas, los toques eran pausados, "propios de una Catedral" (aunque las cuerdas no iban directamente a los badajos, sino a una especie de tirantes que unían estos martillos a la pared, de manera que el esfuerzo era menor).
De las campanas de la sala baja sólo podían voltear las tres menores (aunque son ya piezas importantes): en este caso no tocaba el sacristán y su familia, sino que lo hacían, al menos en los Últimos años, empleados municipales. Sólo había dos o tres tipos de volteos, segÚn la importancia de la fiesta, y las otras campanas estáticas no eran tañidas en este caso.
Finalmente había un caso en que una sola campana era tañida "a medio bando", es decir oscilando: se trataba de la menor de las tres, y este toque era empleado para ahuyentar las tormentas, en una operación conjunta con la protección de la "bandereta blanca" y la exposición de las reliquias de Santa Orosia, si era necesario, en el atrio de la Catedral. No había otro caso de oscilación de las tres campanas, si no era cuando acababa el volteo y volvían a su posición original, pero éste era un momento breve, sobre todo porque las campanas eran frenadas para que parasen pronto, ya que recordaba el toque de difuntos de otros lugares.
Los toques de difuntos eran variados en Jaca, de acuerdo con la importancia de una Catedral, y segÚn la edad, dignidad o sexo se utilizaban unas u otras campanas. La "campana de las Agonías" indicaba este momento final de las personas adultas, y luego se tocaba empleando las tres o cuatro campanas mayores, reservando la mayor para el entierro de los clérigos (aunque antes se había tañido para agonías de laicos también): el toque era más o menos largo y siempre lento, segÚn la importancia del difunto. Si el entierro era de niños, se tocaban "los parvulillos", esto es las campanas pequeñas de los cuartos del reloj, que cambiaban de nombre segÚn su función.
Toques mecánicos
Llegamos a Jaca, por otros motivos, en 1987, y el instalador nos contó, desde su suficiencia, que no iba a instalar repiques, porque no eran propios de una catedral, con lo que descartaba casi el 85 % de los toques tradicionales. Tampoco iba a instalar volteos, que eran (para él) una costumbre bárbara, y en su lugar iba a poner medios vuelos, que era, segÚn el señor GUIXà, la manera más armoniosa de tocar las campanas. Si a esto añadimos que las dos "campanetas" no eran mecanizadas, podemos decir que entre los toques tradicionales y los actuales no había más relación que las propias, campanas, muy cambiadas de sonido por la modificación rotunda de las instalaciones. Este cambio de accesorios fue especialmente doloroso en el caso de la campana mayor, que iba a seguir tocando sólo a badajo, sin oscilar: desmontaron un pequeño yugo de madera, con una magnífica estructura de clavijas de hierro, sin tuercas, para fijar el bronce, de la misma época de construcción de la campana, por una viga metálica que no sólo no aporta nada, sino que deforma el timbre original, haciéndolo más metálico.
La operación fue inÚtil y destructiva: teniendo en cuenta los toques tradicionales, basados en los repiques lentos de las campanas, hubiese bastado con poner los mismos martillos mecánicos laterales, de modo que interpretasen los distintos toques segÚn las ocasiones, sin necesidad de motorizar las campanas para que oscilasen. Esta instalación, que hubiese respetado la instalación antigua, permitiendo los toques tradicionales, incluso los volteos para ocasiones extraordinarias, hubiese costado mucho menos y hubiese valido mucho más.
La nueva electrificación parte además de otra falacia: es cierto que las campanas oscilantes resuenan más que las que voltean, aunque menos que las que repican. Pero también es verdad que para desarrollar esta resonancia es preciso colocarlas en espacios acÚsticos apropiados: se debería haber puesto las tres campanas en el interior de la torre, de modo que esta cámara hiciese de caja sonora, y había que haber abierto todos los vanos de la sala, de manera que el sonido se expandiese en todas las direcciones. Ahora el sonido sale mal, ya que las campanas al oscilar tocan una vez "dentro" de la torre, y la otra "fuera", produciendo sonidos colapsados e irregulares, precisamente lo contrario de lo que se pretendía. A esto cabe añadir que el movimiento de vaivén es peligroso porque introduce esfuerzos laterales para los que la torre, a pesar de su solidez, no está diseñada: en las torres alemanas, el modelo del instalador, las campanas se encuentran en una estructura, a veces de madera, las menos veces metálica, independiente de la misma torre y ubicada en su interior, que absorbe las oscilaciones y no las transmite a la fábrica. En este caso hubo que hacer una pequeña estructura metálica para la campana mayor en movimiento, que acabará dañando, a corto plazo, a la torre.
Campanera
Doña Concha DEL CACHO PÉREZ, fallecida en junio de 1993 a los 78 años de edad, fue la Última campanera de la Santa Iglesia Catedral de Jaca. Casada con el Único hijo de la familia de sacristanes, éstos no pudieron repetir una tradición por la que el trabajo de servir al altar y de tocar las campanas era una "propiedad" transmitida, curiosamente, de madres a hijas, es decir por vía femenina, como ocurría con las "casas" en los pueblos del Alto Aragón. Los hijos "salían", y una de las hijas casaba con un hombre de "fuera" que se convertía en el próximo sacristán, mientras que la mujer aprendía de su madre y de su abuela el delicado oficio de campanera, es decir de organizadora sonora de la vida urbana tradicional de Jaca. A pesar de lo que se dice esta era una tradición relativamente reciente, y las seis tradiciones de las que hablaba Doña Concha pudieron ser las Únicas en las que pudo haberse dado este tipo peculiar de exogamia, ya que en una Consueta de la Catedral de los años 1840 se hablaba del sacristán y del campanero como de oficios masculinos distintos.
En cualquier caso esta señora, la Última de su saga, siguió tocando las campanas incluso tras la muerte de su marido, Agustín Enrique LALAGUNA ESTÚA, el cual no llegó a conocer la primera intervención arquitectónica en la torre, que destruyó las instalaciones y limitó en gran manera los toques tradicionales. El hijo de ambos, como era costumbre, "salió a trabajar fuera", pero su hermana, residente en Jaca, no siguió trabajando para la Santa Iglesia Catedral, en unos momentos en que la vida ritual y cultual había quedado reducida al mínimo.
Concha DEL CACHO, Doña Concha, saltó a la fama por un programa de la televisión española, "Reina por un Día", que tuvo lugar el 31 de octubre de 1965. Este hecho la marcó de manera indeleble, a pesar de su fugacidad, y era un asunto constante en su conversación.
Un equipo de Radio Nacional de España grabó, en octubre de 1980, algunos de los toques de campanas de Doña Concha, para el Programa "Documental", que dirigía Salvador MARTÍN MATEOS. Participamos como asesores en aquellas grabaciones, y en el caso de Jaca tuvimos que colocar nosotros mismos las cuerdas para tañer las campanas grandes, ya que la instalación había desaparecido. No fue posible poner cuerdas para "las campanetas" ya que, como hemos dicho, habían quedado entabicadas y era realmente complicado trasladar el esfuerzo de las manos a los badajos, atravesando tres o cuatro forjados y dos o tres tabiques.

Reloj

Mecánico
En nuestra primera visita, en 1972, había un reloj mecánico, de los llamados de herrero, instalado sobre la campana de las Agonías, aprovechando que ésta carecía de yugo porque estaba fija. En el mismo lugar se encontraba una gran esfera, que ahora está depositada en la torre.
El mecanismo es de grandes dimensiones, teniendo la caja 87 cm de alto por 157 de largo y 58 de ancho, aunque se encuentra desprovista de todas sus piezas, que se encuentran dispersas en diversos lugares y niveles la torre: a primera vista parece probable que el reloj se pudiera restaurar, y suponemos que tañía los cuartos con las dos pequeñas y las horas con la campana correspondiente.
Aunque los relojes de las catedrales suelen ser de titularidad municipal, en este caso suponemos que el mecanismo era de la propia iglesia, ya que el municipio tenía otro, instalado en la torre correspondiente, y que contaba con tres magníficas campanas, mudas y expuestas en la actualidad en el atrio del Ayuntamiento.
Electrónico
Suponemos que existe un mecanismo electrónico para la gestión de los toques automáticos de las campanas, pero no lo hemos estudiado.

Estado del conjunto

Analizaremos el estado de las instalaciones, desde el punto de vista de conservación del patrimonio, teniendo en cuenta cómo se conservan las instalaciones históricas, de qué manera reproducen los toques tradicionales y cómo permiten la interpretación de esos toques de manera manual.
En este caso, la electrificación ha supuesto una ruptura violenta con la tradición, una introducción de unas sonoridades mucho más limitadas, y la imposibilidad de realizar los antiguos toques tradicionales.
Conservación de las instalaciones
La electrificación, típica de una empresa de estricta formación alemana, como es GUIXà, significó la destrucción de la instalación tradicional, sustituyendo los yugos de madera, de gran calidad sonora y rítmica, por unas vigas de hierro colado, menos resonantes, y que podrían causar no sólo roturas en las campanas, sino graves agresiones a la fábrica de la torre, no concebida para este tipo de toques: durante el volteo las campanas están equilibradas en gran parte y el esfuerzo lateral que operan sobre los muros es de cinco a diez veces menor que con este sistema de semivolteo.
En cuanto al reloj mecánico, abandonado, seguramente subsiste por su gran peso, que dificulta su bajada de la torre.
Reproducción mecánica de los toques tradicionales
La actual instalación no reproduce los volteos, e introduce unos semivolteos ajenos a la tradición jaquesa. Los repiques suenan de manera muy incompleta (no tanto por la lentitud de respuesta de los martillos mecánicos, cuanto por una mala programación de los mecanismos que ejecutan los toques).
La falta de un ordenador para la gestión de los toques limita aÚn más las posibilidades de la instalación, que sólo reproduce una parte mínima y extremadamente simplificada de los toques tradicionales.
Posibilidad de ejecución de los toques manuales
La actual instalación, concebida como una electrificación definitiva frente a los campaneros, impide totalmente los toques manuales, ya que los yugos carecen de contrapeso, y los badajos de grandes dimensiones sólo sirven para el semivolteo (segÚn este sistema tocan, por su gran inercia, "cuando suben", y no por gravedad, como ocurre con las campanas tradicionales. La ausencia de accesorios en las campanas pequeñas impide, por otro lado, su toque manual o automático.
Los repiques se ven dificultados por el cambio de los badajos, ya que los actuales, muy pesados, son difíciles de mover mediante las técnicas tradicionales.

Propuestas

Protección
En la torre se encuentran varios elementos que han de ser protegidos de manera específica: las dos campanas góticas deben ser incoadas, de manera separada, como Bien de Interés Cultural. Las campanas del XVIII deben ser incluidas, de manera individual, en el Inventario General de Bienes Muebles, por su alto valor, y posiblemente el reloj, tras su restauración, deba ser incluido también en este inventario.
Las campanas del siglo XIX tienen cierto interés, y solamente pueden ser refundidas después de una cuidadosa documentación, en caso de rotura.
Intervenciones urgentes
La intervención realizada en la Catedral de Jaca es tan grave que pone en peligro las campanas y el edificio. Si parece desaconsejable a corto plazo limitar los semivolteos de las tres campanas mecanizadas, esta técnica deberá ser limitada en su duración a los toques necesarios, por el peligro en que pone a la fábrica. La campana de las Agonías, importantísima y rajada, no debe ser tocada mecánicamente, ya que estos toques penen en peligro su existencia, hasta que no sea debidamente reparada.
Restauración
A medio plazo es preciso un proyecto de restauración que permita recuperar los toques y la sonoridad tradicionales, compatibles con una mecanización correcta y con una posible interpretación manual de los toques. Este proyecto deberá incluir la reparación de la campana de las Agonías, la recuperación acÚstica de las instalaciones, y la mecanización de los toques.
Reparación de la campana de las Agonías
La campana de las Agonías es uno de los elementos patrimoniales más interesantes y antiguos de la propia Catedral: como se encuentra algo rajada, debería ser llevada a soldar a Alemania, donde existe una empresa especializada en estos menesteres, y que ha soldado al menos cinco campanas de la Comunidad Valenciana, con resultados sorprendentes, ya que la campana recupera la sonoridad y la elasticidad de metal iniciales.
De ningÚn modo debe fundirse la campana, y sólo sería admisible suplantarla por una réplica, tanto en lo sonoro como en lo epigráfico, aunque la experiencia demuestra que es innecesario, ya que la soldadura es una técnica segura y recomendable.
Recuperación acÚstica de las instalaciones
Las campanas deben recuperar sus yugos de madera originales, para volver a encontrar su acÚstica, su volumen sonoro y la seguridad de los bronces y de la fábrica. Afortunadamente la empresa que realizó la electrificación fue GUIXà de Monistrol de Montserrat, por lo que la práctica totalidad de los elementos y accesorios de los yugos se encuentran más o menos bien conservados en la misma torre. Para su vuelta a instalar no es admisible otra modificación que colocar rodamientos a bolas, de los llamados autocentrados, en vez de los antiguos cojinetes de bronce, que era preciso regar con aceite antes de cada toque.
Aunque la campana de las Agonías recupere su sonoridad, tras la soldadura, no parece conveniente que sea dotada de un yugo que permita su volteo. Sería importante volver a colocar el yugo original de madera con sus fijaciones históricas, que forman parte inseparable de la campana.
Las dos campanas pequeñas están mal colocadas, desde hace tiempo, ya que se han puesto con el Única asa paralela al yugo y no perpendicular, como es tradicional. En su posición actual, si la campana voltease, hay peligro que la campana rompa su asa. En caso de limitarse a los repiques, tanto mecánicos como manuales, esta posibilidad de rotura disminuye, pero no debe descartarse.
El martillo de la campana de las horas no percute en su sitio, y queda pegado a la falda, de modo que, si tocase, disminuiría su sonoridad y podría llegar a romperla. En caso, que recomendamos, que la campana vuelva a sonar, debe revisarse también esta instalación.
Mecanización de los toques
Tras la puesta de los yugos de madera y piedra, que caracterizan la sonoridad, la seguridad de campanas y de muros, y la estética del campanario, es preciso colocar motores adecuados a estos yugos, y a sus posibles repiques.
Los motores de volteo, en caso de instalarse, deben reproducir los toques tradicionales con sus variantes locales, y no impedir, bajo ningÚn concepto, los toques manuales. Dichos motores deben ser de los llamados de impulsos, que reproducen los gestos del campanero, haciendo oscilar las campanas, progresivamente, y no frenándolas en absoluto, ya que carecen de reductora; estos mecanismos pueden funcionar con las instalaciones tradicionales, de yugos de madera, como ocurre en la Catedral de València. Los electromartillos para los repiques han de instalarse de modo que no impidan, en su caso, la oscilación o el volteo de las campanas. Estos mecanismos serán de las características adecuadas para reproducir los toques tradicionales, por más rápidos y variados que sean.
Se recomienda el empleo de un ordenador para la ejecución automática no sólo de los llamados toques de aviso, sino de aquellos cíclicos tradicionales, como son los toques de Angelus tres veces al día, el de ánimas al anochecer, o los repiques de víspera de domingos y festivos.
En cualquier caso toda actuación sobre las campanas, la instalación, el reloj y los toques deberá ser supervisada y autorizada por los Servicios Competentes de Patrimonio de la Comunidad Autónoma, de acuerdo con la Ley de Patrimonio.
De manera subsidiaria debiera tenderse a la formación de un grupo de campaneros, que se encargasen del mantenimiento de las campanas y de los toques manuales de las grandes celebraciones.

Bibliografía empleada

  • JACA: Campanas, campaneros y toques
  • Francesc LLOP i BAYO: bibliografia

     

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    : 19-11-2017
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