LLOP i BAYO, Francesc - Concatedral de San Isidro - MADRID - Informe sobre la torre, las campanas y los toques

Catedral de San Isidro - MADRID
Informe sobre la torre, las campanas y los toques

Dr. Francesc LLOP i BAYO
Equipo de recogida de datos
Juan Ignacio GONZALO ÁLVARO; Salvador-Artemi MOLLà i ALCAÑIZ
Fecha de la recogida de datos: 17/10/1992
Fecha del informe: 25/09/1994

El GREMI DE CAMPANERS VALENCIANS recibió el encargo del Ministerio de Cultura de España de hacer el inventario de las campanas de las Catedrales españolas. En su primera fase, el trabajo recogió las características de las campanas, de las torres y de los toques de las campanas de la Corona de Aragón. En una segunda fase se recogieron los datos de las campanas de otras veinticinco catedrales de una franja vertical de la península, que comprende la Andalucía Oriental, la Comunidad de Murcia, Castilla-La Mancha, la Comunidad de Madrid, parte de Castilla y León, el País Vasco y Navarra.

Estado de la torre

Descripción
La antigua Concatedral de San Isidro, de Madrid, tiene dos campanarios en su portada principal, con un importante número de campanas, algunas de ellas de gran valor. Las torres están descritas de manera muy somera por SARTHOU: La fachada que recae a la calle de Toledo, es escurialense, a pesar de sus exagerados modillones, capiteles, guarniciones y otros detalles que no hubiera suscrito Herrera y que discrepan todavía más en el interior del templo. Cuatro columnas empotradas en el muro del frontispicio y pilastras extremas sostienen un cornisamento de piedra granítica como ellas, entre dos torres de flanco sin remate, y las estatuas de San Isidro y su esposa Santa María de la Cabeza.
Por diversas causas sólo fue posible visitar la torre sur, ya que según el Deán de la Catedral el acceso a la torre norte se realiza a través de las dependencias de una Cofradía, cuyos representantes son imposibles de localizar.
Estado de conservación
El estado de conservación es el abandono propio de instalaciones que apenas se emplean.
Visitas públicas
La torre no tiene acceso público.

Campanas

Conjunto actual: croquis de la torre
La torre sur de San Isidro de Madrid, tiene cuatro campanas, de uso litúrgico. Tres de estas campanas fueron fundidas o refundidas, según la inscripción, en 1960, y constituyen uno de los últimos trabajos de esta empresa, ubicada en Carabanchel Bajo, y de la cual existen campanas desde finales del siglo XIX. En 1893 hay una campana de Eduardo Linares e Hijos, en la Catedral de Córdoba. Desde 1911 a 1940 la empresa se denomina Constantino Linares, firmando alguna vez como Constantino Linares Ortiz (1927). Tras la guerra la fundición es de los Hijos de Constantino Linares (1946), y finalmente se llama "Viuda de Constantino Linares", hasta su desaparición, prácticamente con estas campanas. Hay una cuarta campana, mecanizada por la misma empresa, pero de impresionante antigüedad, ya que está datada en 1587.
Las campanas de la otra torre están mecanizadas por la misma fundición, como observamos a distancia. No obstante debió ser un trabajo distinto, inmediatamente posterior o anterior a la Guerra Civil, ya que los yugos metálicos, aunque de características similares, no son de hierro soldado como los de esta torre, sino que el cabezal es de fundición, siguiendo un modelo muy característico que ya se encuentra en la Catedral de Huesca (1928) y también en la de Teruel (1946).

CampanaNombreInstalaciónAutorAño
5Jesús Maríavolteo y repique manual 1587
6Nuestra Señora del Buen Sucesovolteo manualVIUDA DE CONSTANTINO LINARES (CARABANCHEL BAJO)1960
7San Francisco Javiervolteo manualVIUDA DE CONSTANTINO LINARES (CARABANCHEL BAJO)1960
8Nuestra Señora de la Almudenavolteo manualVIUDA DE CONSTANTINO LINARES (CARABANCHEL BAJO)1960

Campanas históricas
Entre las cuatro campanas existentes en la torre estudiada hay una campana de gran valor, de 1587, con una sobria epigrafía humanística. Parece ser que fue utilizada como campana horaria, por las marcas exteriores. Desconocemos su origen y si está asociada a San Isidro, antes iglesia de la Compañía de Jesús, desde sus orígenes, ya que la fundición citada acostumbraba a "reutilizar" las campanas, es decir a instalar en otro lugar campanas antiguas, posiblemente a un precio menor que las nuevas (aunque el valor intrínseco sea indudablemente mayor).
Destrucciones
Desconocemos si la destrucción del templo afectó también a las campanas o a sus instalaciones. La existencia de una campana antigua, asociada a un reloj, no justifica que estuviese aquí antes de 1936.
Electrificaciones
Las campanas conservan una deficiente instalación, exclusivamente manual.

Toques de las campanas

Toques manuales
La instalación actual es exclusivamente manual, pero esto no significa que se utilicen las campanas de manera regular, visto el abandono de las instalaciones. Las campanas podrían voltear, mediante un gran cigüeñal, adosado en todos los casos al lado derecho del yugo, y también repicar, mediante cuerdas enganchadas a los badajos. Las dos campanas mayores están fijadas, seguramente para evitar su oscilación indeseada durante los repiques (debida a un excesivo contrapeso de los yugos). En el momento de la visita parece que sólo se repicaban las campanas, de manera muy esporádica.
Campanero
El abandono de las instalaciones, así como la forma en que está enrollada la única cuerda instalada para el volteo, sugieren la ausencia de un campanero, o al menos la inexistencia de un profesional dedicado a los toques de estas singulares campanas.

Reloj

Mecánico
Desconocemos la existencia de un posible mecanismo mecánico o eléctrico, para el toque de las campanas de estas torres, especialmente las señales horarias.

Estado del conjunto

Analizaremos el estado de las instalaciones, desde el punto de vista de conservación del patrimonio, teniendo en cuenta cómo se conservan las instalaciones históricas, de qué manera reproducen los toques tradicionales y cómo permiten la interpretación de esos toques de manera manual.
En este caso, la instalación ha supuesto una ruptura con la tradición, una introducción de unas sonoridades mucho más limitadas, y la imposibilidad de realizar algunos de los antiguos toques tradicionales.
Conservación de las instalaciones
La colocación de los yugos de hierro, típica de los años sesenta, significó la destrucción de la instalación tradicional, sustituyendo los yugos de madera, de gran calidad sonora y rítmica, por otros de hierro soldado, menos resonantes, y que podrían causar la rotura de las campanas. Esta instalación pone en grave peligro de existencia la campana (1), de 1587.
El mantenimiento de las campanas en una posición elevada permite, al menos que su sonoridad no se vea mermada, y se expanda de manera correcta. Sin embargo la colocación de los yugos de tal modo que la misma campana hace de propio contrapeso para el volteo, redunda muy negativamente en la sonoridad de esta, ya que el badajo cae desde una posición distorsionada, produciendo varios golpes pequeños, en vez de uno sólo, limpio y potente. El hecho que los yugos sean de metal redunda negativamente, ya que se realzan los armónicos altos, desviando rápidamente los sonidos bajos hacia la fábrica de la torre, y produciendo en consecuencia unos sonidos mucho más "metálicos".
Los repiques se ven dificultados por el cambio de altura de las campanas, aunque permanezcan en la misma posición, por el desplazamiento de los ejes.

Propuestas

Las propuestas que vamos a apuntar son desgraciadamente parciales e incompletas, ya que toda acción relacionada con estas campanas ha de tener en cuenta las existentes en la otra torre: del mismo modo que aquí surgió la sorpresa de una campana renacentista, lo mismo puede ocurrir en el otro campanario.
Protección
En la torre se encuentra un elemento que debe ser protegido de manera específica: la campana (1) de 1587. Hay que incoar su declaración como Bien de Interés Cultural, de manera individual, por su alto valor.
Las campanas del siglo XX tienen cierto interés, y solamente puede ser refundidas después de una cuidadosa documentación, en caso de rotura, ya que constituyen un conjunto interesante.
Intervenciones urgentes
A corto plazo no parece que haya peligro para las campanas, si éstas se tocan sólo a repique. La reja existente en la ventana de la campana (3), recayente a la calle de Toledo, constituye sólo un elemento decorativo de la torre, ya que no evitaría la caída de un badajo (que pasaría fácilmente entre los barrotes) y tampoco detendría la campana si ésta se desprendiese de sus ejes.
Restauración
Las campanas deben recuperar sus yugos de madera originales, para volver a encontrar su acústica, su volumen sonoro y la seguridad de los bronces y de la fábrica. En este caso no sólo ganarían en prestancia las campanas, sino que, a causa de la masa de los yugos, harían una especie de caja de resonancia en la misma torre, aumentando su eco y la dulzura de su tono.
Los motores de volteo, en caso de instalarse, deben reproducir los toques tradicionales con sus variantes locales, y no impedir, bajo ningún concepto, los toques manuales. Dichos motores deben ser de los llamados de impulsos, que reproducen los gestos del campanero, haciendo oscilar las campanas, progresivamente, y no frenándolas en absoluto, ya que carecen de reductora; estos mecanismos pueden funcionar con las instalaciones tradicionales, de yugos de madera, como ocurre en la Catedral de València. Los electromartillos para los repiques han de instalarse de modo que no impidan, en su caso, la oscilación o el volteo de las campanas. Estos mecanismos serán de las características adecuadas para reproducir los toques tradicionales, por más rápidos y variados que sean.
Se recomienda el empleo de un ordenador para la ejecución automática no sólo de los llamados toques de aviso, sino de aquellos cíclicos tradicionales, como son los toques de Angelus tres veces al día, el de ánimas al anochecer, o los repiques de víspera de domingos y festivos.
En cualquier caso toda actuación sobre las campanas, la instalación, el reloj y los toques deberá ser supervisada y autorizada por los Servicios Competentes de Patrimonio de la Comunidad Autónoma, de acuerdo con la Ley de Patrimonio.
De manera subsidiaria debiera tenderse a la formación de un grupo de campaneros, que se encargasen del mantenimiento de las campanas y de los toques manuales de las grandes celebraciones.

Bibliografía empleada

  • MADRID: Campanas, campaneros y toques
  • Francesc LLOP i BAYO: bibliografia

     

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