CALVETE HERNÁNDEZ, Pascual - Catedral de Logroño

CATEDRAL DE LOGROÑO

Campanas de Catedrales de las diócesis más importantes de España y de Aragón por Pascual Calvete

La torre de San Pablo y la campana María. Recordando a don José Zamora.
Por espacio de dos siglos completos regocijó, desde la mencionada torre de San Pablo, (la torre gemela de "La Redonda" que da a General Mola), las grandes solemnidades logroñesas aquella campana que, en frase del P. Méndez, era de las más sonoras y gratas al oído que se encontraban. En el año 1855, la campana "María" sufrió la pérdida de la voz, al rajarse su bronce, no insensible a los repetidos golpes del pesado badajo.
Por la falta de fondos, no acometió el Cabildo inmediatamente el arreglo de la campana, cuyo silencio preocupaba a todo Logroño. Una comunicación recibida del Obispo, fue estímulo decisivo para emprender la obra. Con fecha de 14 de junio de 1856, por medio del Magistral, manifestaba el Prelado sus deseos de contribuir con alguna cantidad a la fundición de una nueva campana grande, como la que actualmente está rota, por ser lástima que se encuentre inutilizada una alhaja de esa naturaleza.
Alentado el Cabildo con este ofrecimiento, el mismo día tomó el acuerdo de convocar a los campaneros, a quienes pudiera interesar hacer la fundición de la campana. Presentaron pliegos de condiciones para ejecutar la obra los maestros fundidores Antonio Gómez, Francisco Mazón y Esteban Echevaster. La proposición de este último, vecino de Vitoria, fue considerada la más ventajosa, comprometiéndose a fundir de nuevo la campana, sacándola del mismo peso, poco más o menos, que tiene la rota.
En cuanto a la inscripción que había de llevar la campana refundida, se acordó por el Cabildo que sea sencilla, y a ser posible que incluya de lo antiguo la parte principal relativa a la fecha de su fundición.
El Obispo de Calahorra, señor don Cipriano Juárez y Berzosa, cumplió fielmente su palabra. Por una carta que se leyó en el Cabildo de 27 de septiembre comunicaba el envío de una libranza de 6.000 reales como donativo para la fundición de la campana, y al mismo tiempo expresaba sus deseos de consagrarla, personalmente, al regreso de la visita que se hallaba practicando.
El señor Hergueta, testigo ocular del hecho, lo narraba en la siguiente forma: Cual sueño nos parece el recuerdo de la infancia, cuando vimos desaparecer esta joya para fundir con sus restos la sonora, majestuosa y gran campana que consagró el 14 de noviembre de 1856 don Cipriano Juárez de Berzosa, y se subió a la torre de la Epístola, o sea de las campanas, el 22 del mismo mes, a la una de la tarde, ante un gentío inmenso, entre el cual nos en nos encontrábamos.
Si no en letra fundidas, si en la voz del vulgo, se atribuía a la nueva campana este dicho: Me llamo María, cien quintales peso, el que no lo quiera creer, que me levante a peso. Como nadie aceptó el reto de cargarla a sus espaldas, no hubo modo de desmentir lo que bastante juzgaban una baladronada. Que había algo de exageración en el peso, quedó comprobado cuando hubo necesidad de refundir la campana, pues a los setenta años volvió a rajarse, enroqueciéndose su voz.
Para refundirla se abrió una suscripción popular, también recibida en Logroño, que pronto alcanzó el importe de la obra. La labor de romper la campana en la torre y de bajar sus pedazos, se acabó el 29 de mayo de 1926. Pesados éstos en la báscula de la Alhóndiga, por aquel entonces situada en los terrenos hoy determinados por la Delegación de Hacienda, dieron 2.816 Kilogramos.
El día 2 de septiembre del citado año, a las tres y cincuenta y cinco minutos de la tarde, se alzaba de la calla, la nueva campana "María", refundida por el maestro Perea, vecino de Logroño, con un peso de 3.740 kilogramos, y deteniéndose unos minutos en el aire para apartar unos cables llegó al hueco de entrada por frente a la calle del Marqués de Vallejo, a las cinco y media.
Llevaba grabada en su contorno exterior, con letras mayúsculas, la antífona propia de la festividad de la Patrona de "La Redonda": NATIVITAS TUA DEL GENITRIX VIRGO GAUDIUM ANNUNTIAVIT UNIVERSO MUNDO. Y a continuación la historia de las sucesivas refundiciones: HOC CIMBALUM ANNO 1582 FUIR FUSUM.- ANNO 1856 A STEPHANO ECHEVASTER FUIT DENUO CONFLATUM.- ANNO 1926 A BENITO PEREA FUSUM EST.
Traducción: Tú Natividad, Virgen Madre de Dios, anunció la alegría a todo el mundo. - Esta campana fue fundida el año 1582. - El año 1856 por Esteban Echevaster fue de nuevo fundida. - El año 1926 fue fundida por Benito Perea.
Añadamos como dato, que da idea de la grandeza de la campana, que mide de diámetro en sus bordes extremos, un metro noventa centímetros.
Según datos recogidos por el Cronista Oficial de la Ciudad.

Publicado en "Campaners" nº 4 - Gremi de Campaners Valencians - València - 1991
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