LLOP i BAYO, Francesc - Curso de toques de campanas en Aragón (5)

Aprenda a tocar campanas al estilo de Aragón (5)

Toques con cinco campanas o más: el modelo de la Seo de Zaragoza

La Torre de la Seo de Zaragoza, como catedral metropolitana, marcó de manera muy explícita, el modo de tocar en Aragón. Si analizamos sus toques tradicionales, mantenidos regularmente hasta los sesenta, y de momento congelados hasta que finalice la restauración de la torre como instrumento musical, si analizamos sus toques, decimos, vemos que existen, por un lado toques de marcar el tiempo comunitario (oración, coro de mañana y tarde, oración al mediodía, oración al atardecer, ánimas de noche) así como para reflejar ese tiempo (toques de diario, de segunda o de primera, así como de primera especial). También están los distintos toques de difuntos, según la categoría social, y otros toques que reproducen diferencias de espacio, como los de procesión. Es de destacar la manera de tocar a coro, que es reproducida, a su manera, en la mayor parte de los campanarios de Aragón. Al principio bandea el campanico (que en esta torre es una campana gótica, magnífica, que ya quisieran como campana gorda la mayoría de los pueblos de Aragón). En la segunda parte oscila, hasta quedar "pingada", es decir quedando parada entre oscilación y oscilación hacia arriba, alguna de las campanas mayores, y en la tercera parte, que marca el inicio de la acción litúrgica y comunitaria se repica, con dos campanas pequeñas para diario, con tres para las fiestas de segunda, con cinco para las de primera, y además de este repique, el bandeo solemne de la "Valera", la mayor campana de Aragón de volteo, ubicada al centro de la torre. Para los toques de difuntos oscilan dos, tres o más campanas, pero en este caso, el toque a medio bando no llega hasta dejar la campana "pingada", sino que se limita a elevarla más o menos hasta la horizontal. Vemos, por tanto, aquí, mostrados los modelos de toques aragoneses, repetidos de muchos modos a lo largo del territorio: golpes de la campana mayor, fija, para las señales que marcan las partes de la jornada; repique cada vez más complicado para las distintas "clases" de día, culminando con el bandeo solemne de la campana mayor, mientras que el resto de las otras repican a su ritmo para las fiestas gorda.; oscilación de las campanas para los toques de difuntos, o al menos para aquellos más solemnes.

Toques de fuego y de procesión: la comunidad ubicada

Hay una serie de toques que marcan territorio, tanto en sus aspectos simbólicos, como simplemente administrativos. Por ejemplo, el "corrido del Señor Obispo", de Barbastro, se tocaba cuando la máxima autoridad religiosa se desplazaba solemnemente desde su palacio hasta la catedral, apenas unos metros. El toque, por supuesto, no se interpretaba "siempre que el señor obispo pasaba por la plaza", sino solamente cuando el prelado se dirigía a la catedral a celebrar alguna ceremonia importante, es decir un pontifical. El toque, que comienza lento y acaba muy rápido marca por tanto cuando, donde y quien se desplaza, alcanzando su máxima intensidad cuando el purpurado llega a la puerta del templo y es recibido por el cabildo catedralicio. Los toques de procesión acompañan este acto comunitario, cuya principal característica es el desplazamiento de un grupo a lo largo de un espacio. Los toques acompañan, al menos, este ritual, indicando la salida y la entrada de la parte más importante de la procesión. Según las tradiciones, en algunos lugares solamente se toca en estos momentos más importantes, mientras que en otros se tañe durante todo el recorrido. Hay una solución intermedia, muy significativa: no solamente se bandea a la salida y la entrada, sino cuando alcanza lugares clave de la comunidad: a veces los cuatro ángulos que definen los puntos cardinales y en otras ocasiones algo tan prosaico como aquellos sitios que se ven desde la torre, y por tanto desde el lugar que ocupan los campaneros. Ahora bien, hasta la aparición de la megafonía, que de alguna manera ha sustituido simbólicamente y a veces de manera muy eficaz los antiguos toques de campanas, los toques de fuego, de quema, de incendio, no solo alertaban al grupo para que acudiesen todos a defender a la comunidad de un peligro inminente, sino que indicaban el barrio, el sector, o la parroquia donde estaba ardiendo algo. Esta señal, a menudo, se reforzaba por los gritos del propio campanero desde la torre.

Toques de tormentas: la comunidad protegida

Los toques de campanas trascendían la propia comunidad y su propia existencia física. A veces, las campanas bendecidas, servían no solo para proteger el grupo sino para alejar los males que pudieran acecharle. Los toques de tronadas, a menudo, tenían esta rara virtud, no sólo de deshacer "las malas nubes", sino de mandarlas a pueblos vecinos, y por tanto rivales.

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    : 19-11-2017
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