LLOP i BAYO, Francesc - Curso de toques de campanas en Aragón (2)

Aprenda a tocar campanas al estilo de Aragón (2)

Técnicas de repicar

Es importante comenzar por el repique, o mejor por el "repiquete", como se decía en tantos sitios de Aragón. A diferencia de otros lugares, en Aragón se repicaban, y mucho, las campanas. El toque requería al menos dos, (excepto donde había una sola, pero ya hablaremos de eso), y podían dominar hasta cinco o seis. Por lo general, las campanas pequeñas en la diestra y las medianas en la siniestra, marcando con las menores las variaciones y con las mayores el ritmo de base. Y si habían más o si la fiesta era grande, las campanas "gordas" se tocaban con los pies. A veces los repiques se coordinaban con el volteo de la campana mayor, pero ya hablaremos de eso luego. Lo importante es la manera de tocar: moviendo a penas la muñeca, con los brazos relajados, golpeando la campana y volviendo a separar el badajo del bronce, para que siguiese resonando. Aquí no se toca como en Castilla, donde suelen tañer la campana gorda con la derecha, porque dicen que tiene más fuerza, y dejan el badajo pegado al bronce para que el sonido se acabe en seguida. Tampoco se toca al estilo valenciano, haciendo muchos "trancs" es decir tocando al unísono todas o casi todas las campanas de la torre, mientras la mayor voltea. Es cierto que en Aragón, a menudo, la mayor daba vueltas, pero los repiques de las otras eran rápidos y muy variados, manteniendo los badajos sueltos y las campanas fijas para afinar más el toque. Los toques tradicionales de Aragón se diferenciaban de los vascos o de los castellanos y leoneses (que tocan todos ellos de manera casi similar únicamente al repique). También eran diferentes de los andaluces o murcianos, donde voltean las campanas menores, que nunca repican, y repican las campanas gordas, fijas y sin poder voltear. No, en Aragón se repicaba. Y esa era la faena del campanero, ya que el sacristán (si no era el mismo) solamente tocaba, desde abajo, los toques diarios. Porque el repique requiere tocar "desde arriba", es decir "tocar las campanas", en el doble sentido. Los franceses, los ingleses, dicen "jouer", "to play", y lo hacen a distancia, con largas cuerdas, ajenos a las campanas y sin comprometerse y compenetrarse con ellas. En Aragón, no. En Aragón se tocan las campanas, junto a ellas, sintiéndolas y sintiéndose. Para repicar hemos dicho que hace falta fijar las campanas: si se mueven el esfuerzo es mayor y el toque es un desastre. Y aquí aparece otro matiz importante: el cansancio debe ser el menor posible, para que el comunicador se relaje y se concentre en el proceso de transmitir y en el placer de contar. Por tanto, las campanas se fijaban. Si eran pequeñas, bastaba una cuña o una cuerda para amarrarlas; si eran mayores se balanceaban hacia fuera para que el badajo, ese péndulo interior llegase, por su propio peso a rozar el bronce. Así pesaba menos y hacía falta un mínimo esfuerzo para golpearlo contra la campana.

La "gramática" de los toques tradicionales

Los toques tradicionales aragoneses tenían lo que podemos llamar una "gramática acumulativa". Dicho de otro modo, estaban formados por diversos módulos, de valor semántico propio, pero que al acumularse iban construyendo los mensajes. Mensajes que, como luego veremos, estaban relacionados con cierta manera de medir el tiempo, de clasificar a las personas o de dar categorías al espacio comunitario. Por tanto encontramos una doble manera de organizar los toques. En cuanto a la forma, hay módulos que tienen significado propio, pero que puede cambiar dependiendo del orden en que se interpretan. Esos significados tienen que ver con las necesidades de la comunidad. Hay un tercer aspecto muy interesante, y que justifica la existencia de este curso: se trata de la diferencia de los toques de un lugar a otro. Aunque el orden de los factores sea casi siempre el mismo, en todo Aragón, la forma es tan diferente que en muchos lugares (casi todos) los toques de difuntos son rápidos, mientras que en muchos los toques de fiesta son más lentos y solemnes. Veamos alguno de estos módulos.
  1. Toque de oración. Por lo general tres toques de badajo de la campana mayor.
  2. Repique (dos o más campanas). Toque de los domingos y festivos, y también de sus vísperas.
  3. Bandeo o volteo. Una o más campanas dan la vuelta completamente. Por lo general, toque de fiesta.
  4. Toques rápidos de la campana mayor. Toque de misa
  5. Toques acelerados de la campana mayor. Toque de alarma, de fuego.
  6. Toques combinados de varias campanas. Una o más se tocan oscilando sin dar la vuelta. Por lo general toque de muerto.
Veamos algunas posibilidades.
  • (a) toque que marca el alba, el mediodía o el atardecer de un día de diario
  • (a)+(b) (el uno a continuación del otro). Toque que avisa que el día siguiente es festivo, por lo general un domingo. Tocado a mediodía o al atardecer.
  • (b)+(d) Primer toque de la misa de los domingos.
  • (b)+(c)+(b)+(d) Primer toque de la misa de un día festivo. Si la fiesta es menor será una sola campana. Si es más importante (Pascua, Navidad) será la mayor. Si bandean todas, es el día del Corpus o la fiesta del pueblo. No obstante, si el toque anuncia que al día siguiente es la fiesta del pueblo, la combinación es (a)+(b)+(c)+(b). El bandeo siempre se toca entre dos repiques. Si hay unos golpes antes, es para marcar una de las tres partes de la jornada. Si hay una serie de golpes lentos después es para marcar el primer toque de la misa mayor, aquella que reúne a toda la comunidad. Las combinaciones son por tanto acumulativas, y dependen del momento y de las necesidades de comunicación. Ya volveremos luego a tratar sobre esta "gramática" de las campanas aragonesas.
  • El bandeo o volteo aragonés

    Las campanas aragonesas se fijan para repicar pero pueden, casi siempre voltear. Por cierto, que en Aragón no se llama así; sino que dicen "bandear". Y el matiz es importante, ya que para los castellanos – otra cultura campanera - el "bandeo" significa solamente la oscilación. Para Aragón, no. El "bandeo" es el volteo completo, glorioso y generalmente festivo, mientras que las campanas tocadas "a medio bando", mucho más lentas, se asocian normalmente a los toques de muerto. Hay al menos dos maneras de "bandear" – desde ahora lo llamaremos así – y se pueden hacer en dos sentidos.
    El bandeo más sencillo es a mano. Empujando y dejando ir la campana hasta que empiece a dar la vuelta, y luego manteniéndola de vez en cuando, para que siga girando. Según la altura a la que se encuentra la campana, se gira, de manera natural, en un sentido o en otro. Para establecer ciertas reglas, si el extremo del yugo de madera se encuentra a la altura de los ojos, se bandea la campana "hacia adentro", es decir yendo a buscar el yugo y atrayéndolo hacia sí. Si la campana está más baja, entonces se tiende a empujar para bandear. Esta manera, más intuitiva, es mucho más peligrosa, porque el campanero se encuentra doblado hacia delante cuando la campana está a punto de caer sobre él. Por el contrario, cuando se va a buscar la campana, uno se aparta de manera que no es golpeado (y si lo fuera, sería empujado hacia adentro de la torre, no hacia la calle). A menudo, si hay una sola campana grande, ésta bandea, mientras se repica con las otras. Sin embargo, si hay dos campanas, es usual en Aragón bandaer de manera alternada (a veces durante horas!) de manera que una campana está bajando mientras la otra sube. El toque requiere cierta coordinación, ya que los que bandean la campana mayor deben girarla a velocidad constante, sin pararla ni acelerarla, mientras que los que giran la menor deben pararla a cada vuelta de manera que los toques sean acompasados. Por lo general, en estos casos, entre toque y toque, las campanas se quedan "pingadas", invertidas, levantadas, puesto que el mayor esfuerzo no consiste en el volteo sino en "subir" la campana, es decir hacerla llegar hasta la posición invertida.
    Hemos hablado de dos técnicas para bandear, y la primera, empujando o tirando a mano de la campana, ya está descrita.
    La otra es el bandeo con soga, con diversas variantes del toque. Es decir, la campana tiene una palanca, de hierro o de madera en su yugo del que pende una larga cuerda (quince o veinte metros o más, según el tamaño). En el caso más usual la palanca tiene una especie de "L" por la que se engancha la cuerda, de manera que hace una especie de bucle. Cuando se tira de la palanca y la campana comienza a girar, se enrollan tres o cuatro vueltas de soga. Una vez parada, se tira de la cuerda, invirtiendo el giro, y alcanzando tal velocidad que no sólo se vuelven a enrollar estas tres o cuatro vueltas sino alguna más. El toque consiste por tanto en el giro en un sentido o en otro, a velocidad variable (primero acelera y luego va parando poco a poco). Como vienen un par de metros de soga en las campanas mayores, el campanero, cuando toca hacia fuera, está obligado a dar grandes saltos; su peso lanzado en el momento oprtuno es el que marca el impulso, mucho más que su fuerza. Cuando la campana gira hacia adentro, existe una especie de rodillo de madera sobre el que se apoya la soga y permite hacer más efectivo el esfuerzo.
    La segunda variante de este toque con soga cambia el recorrido de la cuerda, que va por encima del yugo. De esta manera cada vez que se salta o se tira de la soga (según el sentido del giro) vienen dos o tres metros de cuerda, en una palanca que acelera el esfuerzo del campanero. Incluso, en las parroquias de la ciudad de Zaragoza, esta manera de tocar se combinaba, en forma de triángulo, pasando la soga por encima del yugo, por encima de la palanca, y por debajo del eje de la campana.
    Estas técnicas de acelerar y multiplicar el peso del campanero se aplicaban, sobre todo, a campanas muy equilibradas, es decir con un yugo (casi siempre de madera) que pesa casi tanto como la propia campana. En este caso el esfuerzo es menor para banderar, pero hace falta multiplicar el desarrollo para conseguir velocidades un poco más altas y menos monótonas que con el bandeo exclusivamente manual. Por otro lado el toque con soga tiene una gran ventaja y es el toque a distancia: se puede bandear una campana, incluso grande, a tres o cuatro metros de distancia, sin tener que llegar hasta ella.

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