BOLEA, Ignacio - Las campanas que marcan el ritmo de la vida en los pueblos españoles

Las campanas que marcan el ritmo de la vida en los pueblos españoles

Los productos elaborados de forma artesanal por la firma cántabra Hermanos Portilla llevan varios siglos formando parte del día a día en muchas localidades españolas.

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Cuenta la leyenda que el rey Felipe II trajo a España a un grupo de holandeses expertos en la fundición de campanas para que llevaran los ecos del cristianismo hasta el último rincón de la Península. Estos maestros artesanos se establecieron en las cercanías de Laredo, donde enseñaron su oficio a los habitantes de la zona. Se iniciaba así una tradición que, cinco siglos después, todavía mantiene sus señas de identidad en la compañía familiar Hermanos Portilla.

El gerente de la compañía, Abel Portilla, ya no recuerda quién fue el primer miembro de la familia en dedicarse al oficio, pero sí sabe que un tío de su abuelo era "tan bueno que fue contratado personalmente por el Rey". Y es que durante muchos años, las campanas han desempeñado un papel fundamental en la vida de los pueblos, pues además de avisar de la misa, alertaban de catástrofes como las tormentas o los incendios.

El peso y las dificultades para el transporte provocaban que estos objetos tuvieran que elaborarse cerca de la catedral o la Iglesia a la que se iban a destinar. Por ello, cada año, el día de San Blas, los maestros campaneros de Cantabria realizaban un sorteo en el que repartían las regiones de España que cubriría cada uno. Una vez que la fortuna les había otorgado un destino, allí se desplazaba el maestro artesano junto a algunos de sus hijos. Contactaban con el cura responsable de la zona, que les transmitía los pedidos, y durante varios meses permanecían en la zona, dedicándose a la fabricación.

Sólo la extensión del ferrocarril permitió que el negocio familiar se estableciera definitivamente en Gajano, al sur de Santander, en 1960. Durante esta época, desapareció buena parte de la competencia tradicional a medida que las parroquias apostaban por las campanas de elaboración industrial. Pero Hermanos Portilla consiguió sobrevivir gracias a su apuesta por la calidad que aporta su sistema de elaboración artesanal.

Este método permite que cada una de sus campanas tenga un estilo y un sonido único adaptado a las preferencias de cada región. "En Cataluña las bandean, sin que lleguen a dar la vuelta del todo; mientras que en Valencia disfrutan al girarlas y hacer mucho ruido. En Galicia, les gusta que la campana nueva suena exactamente igual que la que tenían, con tañidos melancólicos, que van contra las tendencias actuales, de sonidos más alegres", aclara Portilla.

Actualmente, su empresa factura cerca de 200.000 euros y cuenta con 5 empleados, que el año pasado fabricaron 80 campanas. El responsable del negocio recuerda que durante los años de la burbuja, "llegábamos a elaborar 200 unidades gracias a que muchos alcaldes las compraban para aumentar su popularidad entre los habitantes del pueblo".

Pese a que parezca un gasto innecesario, Portilla recuerda que las campanas siguen teniendo un importante valor espiritual. "Cuando tañen, para avisar de la misa o anunciar un fallecimiento de un vecino, contribuyen a mantener los valores y el sentimiento de unión entre todos los habitantes del pueblo".

Una garantía para mucho tiempo

La mayoría de las campanas duran entre cuatro y cinco siglos. Se fabrican con una mezcla de cobre y estaño, por lo que eran un botín de guerra muy preciado en la época de Almanzor y muchas fueron fundidas durante la Guerra Civil para transformarlas en cañones. Esto ha permitido que Hermanos Portilla pueda mantener su negocio, pues muchas de las unidades que elabora sirven para sustituir aquellas campanas repuestas en los primeros años del franquismo, en las que se usó un material de peor calidad, que ya empieza a resquebrajarse.

¿Por quién doblan las campanas?

¿Dónde estan las campanas de Hermanos Portilla?

Además de España, hemos vendido en Francia, República Dominicana, Perú, Brasil o Colombia. En Latinoamérica son muy importantes, pues permiten a los campesinos diferenciar la iglesia católica del resto de templos de la ciudad.

¿Cómo se pude personalizar cada unidad?

Empleamos un molde único y personalizado para cada una, con una inscripción, normalmente en latín, y figuras religiosas talladas.

¿De qué depende el sonido de las campanas?

Ése es el secreto de cada campanero. En general, depende de la aleación de metales que se emplea en la elaboración. También hay que tener en cuenta la forma, las que son más anchas tienen un sonido más agudo y las más delgadas, uno más grave.

BOLEA, Ignacio

Expansion.com (17-01-2017)

  • PORTILLA, ABEL (GAJANO): Inventario de campanas
  • PORTILLA, HERMANOS (GAJANO) (MARINA DE CUDEYO) : Inventario de campanas
  • PORTILLA, HERMANOS (GAJANO) (MARINA DE CUDEYO) : Intervenciones
  • Campanas (historia general y tópicos): Bibliografía
  • Fabricación, fundición de campanas: Bibliografía

     

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