UGARTE GARCÍA, María del Carmen - Repicar/doblar

Repicar/doblar

He buscado entre mis papeles unos recortes que tengo del Diario de Burgos. En Burgos, desde hace algunos veranos, vienen haciéndose concursos de campaneros, entre otras cosas para que no se pierdan estas cosas. Bien, yo persigo estas cosas y de esas notas os entresaco lo siguiente, bien entendido, que alguno de estos datos puede que no tengan validez universal y solo tengan sentido dentro de la tradición local.

Por la forma en la que el campanero toca la campana se distingue entre: voltear, volear, tornear, bandear, macear y repicar. Este repicar provoca un toque alegre, pero en principio es una forma de golpear la campana de forma repetitiva.

Doblan y plañen por los muertos y el toque más típico en estos casos es el clamor. Los clamores a muerto comienzan con unos toques alternados y lentos, que se van acelerando progresivamente hasta converger en un conjunto de notas «a campana dormida», para desembocar en un golpe seco y simultáneo del para de campanas «esposadas».

Por el nÚmero de clamores sabemos quién es el muerto: dos para una mujer, tres para un hombre, cuatro para un sacerdote, cinco para un obispo, seis para los reyes y siete para los papas.

Por la finalidad o el momento del día se tocaba a misa y a misón (la solemne del día de la fiesta mayor). Para dar salida a las labores agrícolas: siega o vendimia a fin de que nadie se adelantara y todos salieran juntos del pueblo (se hacía para evitar robos). El ángelus mañanero invitaba a rezar y soltar el ganado, el de mediodía marcaba un alto en el trabajo para comer. Por la tarde las campanas tocaban a pardear, que marcaba la recogida del ganado. A campana tañida se convocaba a concejo o a vereda (para los trabajos comunales) y también se anunciaban a toque de campana la llegada del recaudador de tributos, del fresquero (vendedor de pescado fresco) o del tablajero (matarife) así como del capador, aunque como ya sabéis este se anunciaba por las calles a golpe de chiflo: «el que mejor chifle, capador».

Cuando había fuego, las campanas tocaban a fuego o a rebato, lógicamente y no hay que olvidar los toques de tente nublo para ahuyentar las tormentas. Había toques especiales para la llevada del viático y también se anunciaban las agonías (ocho toques para la mujer, nueve si era hombre, los cofrades de ciertas cofradías recibían un tratamiento especial).

Otra cosa curiosa eran las letrillas nemotécnicas que empleaban los campaneros para recordar el ritmo. Os pongo algunas:

  • La del tente nublo: «Tente nublo, tente tÚ, que más puede Dios que tÚ. Si eres agua, vente acá; si eres piedra, vete allá».

  • La molinera, de caracter festivo: «Molinera, molinera parte pan, parte pan. Si se muere el sacristán, que lo lleven a enterrar».

  • La de toque a ciertos rezos monásticos: «Ya vendrán, ya vendrán los canónigos a rezar».

  • Y no faltaba el del campanero chapucillas: «Toque bien, toque mal, tres pesetas me han de dar».

    Nota: notas sacadas casi literalmente de un artículo del Diario de Burgos de 1998.

    UGARTE GARCÍA, María del Carmen

    (15-07-2000)

  • BURGOS: Campanas, campaneros y toques
  • Literatura oral sobre campanas: Bibliografía

     

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