LLOP i BAYO, Francesc - Los toques de campanas de Albarracín

Albarracín - (Comunidad de Albarracín)

La ciudad de Albarracín, capital de su Comunidad, antigua sede episcopal desaparecida con la Desamortización, cuenta con una Catedral, parte de cuyas campanas están electrificadas.

No fué posible encontrar a ningÚn campanero, y menos aÚn intentar la grabación de los antiguos toques. Entrevistamos el 23 de junio de 1984 a VICENTE TEJEDA, que nos comunicó algunas de las características de los toques tradicionales, tan degradados como el resto de actividades económicas y sociales de esa deprimida comarca histórica, cuyos límites no parecen coincidir en la actualidad con la homónima Comunidad de Albarracín, confederación ganadera y forestal. La entrevista tuvo lugar en uno de los bares de la ciudad, uno de esos bares preparados para el turismo, y no siempre fué fácil entenderse en un ambiente lleno de ruido y mÚsicas estridentes. VICENTE TEJEDA fué sacristán; principal actividad fué de preparación y auxilio en las ceremonias litÚrgicas:

Sí, el sacristán tocaba las campanas antes, más luego pues en cosas de la iglesia: ayudaba en la misa, ayudaba a preparar ornamentos que se preparaba para los sacerdotes, ¿no? Y sobre todo, cuando había fiesta así principal, tal como el Corpus, digamos, pues se cogía, cogía y si por ejemplo venía el señor obispo de Teruel, ¿eh? pues claro, preparábamos la plata, tal como se ponía antes la plata entera del Pilar, la iglesia en plata, en el altar mayor. Y venían, pues a lo mejor venían las autoridades, los del Ayuntamiento, venía pues a lo mejor el gobernador también, en fín, y luego pues se salía en procesión; ya se quedaban los tíos arriba en la torre para cuando se veía la procesión, para tocar las campanas.

Hay varias campanas en la torre, y algunas podían bandear, con cuerdas o con el concurso de varios hombres:

Las dos grandes y otra que hay en medio de la torre que da al mirador, que se tocaba pero con una soga, enrollada al yugo: iba dando vueltas y iba enrollándose, enrollándose y luego cuando venía la campana a otra vez y los tintines. Los tintines, una cuerda para los dos; vamos, una cuerda de campana a campana...

Hasta ocho personas, o sea dos en un lao, otros dos y otros dos en el otro lao. Sí, porque las campanas están en el medio... en un lao está una campana y en el otro lao la otra campana, ¿comprende? Y se ponían dos aquí, otros aquí, atrás otros dos aquí y otros dos aquí.

El repique se podía realizar desde arriba, con unas sogas, y también desde abajo, para algunos toques sencillos. Alguna campana se tocaba también a media, para los toques de coro:

Una campana para coro... Solamente media; a media ná más. Los domingos ordinarios otra campana, a medias, sin dar vuelta ni nada. Los tintines, una cuerda para los dos; vamos, una cuerda de campana a campana...

El Angelus se tocaba desde abajo, con una soga... Luego, para la misa ordinaria pues se tocaba pues desde abajo había una, dos sogas: un campanico pequeño y otra pá, cuando se tocaban los toques del campanico, se tocaba un golpe, "Tam!", y así se tocaba.

Las campanas tienen cierta peligrosidad:

Vamos, peligro, más peligro tiene una campana. Si le pilla a uno, pues vuela.

La compleja vida litÚrgica de una catedral, con el rezo comunitario en el coro, se reflejaba en una serie de toques, a lo largo del día, toques reducidos a su mínima expresión, como ya sugerimos al principio, así como el toque de oración y los de misas ordinarias:

Para días normales sólo tocaban por ejemplo para coro, cuando cantaban los curas en el coro, y se tocaba solamente pues una campana; había que subir arriba. Una campana para coro, la misma, la misma... Solamente media; a media ná más. Pues una vez, dos veces: una vez por la mañana y otra vez por la tarde. O sea, a las diez, a las diez se tocaba, a las diez de la mañana, a medias ná más. Y por la tarde, a las tres había que, otra vez, la misma, la misma campana para coro, la misma siempre.

El Angelus se tocaba desde abajo, con una soga, desde la [¿sacristía? - confuso] se tocaba la oración. A las doce, y luego por la tarde también, desde la sacristía.

Luego, para la misa ordinaria pues se tocaba pues desde abajo había una, dos sogas: un campanico pequeño y otra pá, cuando se tocaban los toques del campanico, se tocaba un golpe, "Tam!", y así se tocaba. [Y así dos y tres, ¿no?] Sí.

Los domingos se señalaban con un toque de coro distinto:

Luego, quitando los domingos que se tocaba otra distinta, pues a la media pa las diez, a las nueve y media, para empezar a las diez, eso los domingos, los domingos ordinarios; otra campana, a medias, sin dar vuelta ni nada.

Los días de fiesta se bandeaba la víspera y el mismo día al amanecer, un bandeo más o menos importante segÚn la festividad:

Vísperas de fiestas, por la víspera de un santo, pero como le voy a decir yo, San Isidro, víspera de San Isidro, pues se toca una campana, un bando, como es mañana por ejemplo San Isidro. Una, una a bando. Luego, que le diré yo, la víspera de la Ascensión pues igual, exactamente igual, en fin, éso.

Para los días de fiesta, para el primer día de fiesta, se tocaba la víspera. Bandeadas, todas bandeadas, y luego llegaba por ejemplo la víspera de la Patrona. El ocho de setiembre llegaba la Patrona, víspera había que tocar las campanas, arriba. Bueno, no, por la tarde a las siete o las ocho de la tarde había que tocar, a las ocho hay que tocar y se tocaban. Subíamos las personas que sabíamos entonces y se tocaban las campanas. Luego, el día siguiente, el día de la Patrona, a las siete de la mañana se tocaba antes, a las siete de la mañana, de madrugada, a despertar la gente por ahí. Y luego ya para la misa, pues había que tocar igual, exactamente igual.

El día San Cristo, pues hasta que se... Enteramente igual como, como la Patrona, en fín, eso es.

Los toques de difuntos expresaban la categoría del muerto, sobre todo si era alguien de la Catedral, su edad y su sexo:

Toques de normales de muertos es igual, quitando el capítulo; para hombre se dan tres tranes y para mujer dos. Al empezar de normales, se dan tres tranes para hombres y dos para mujeres.

Luego pa muertos pues se toca una, dos, tres, cuatro, cinco se tocan pá muertos. [¿Si se muere un canónigo es distinto?] Sí, es distinto, es distinto, hay entonces, hay que tocar a capítulo. Capítulo. Y luego si muere un personaje de aquí de la Catedral, pues entonces, pues es distinto a capítulo. [¿También emplea las cinco campanas o ya no?] Igual, igual, solamente que a capítulo se tocaba una campanada a media vuelta, las otras van acompañando pero, pero del toque distinto, sin su son, se tira de la soga y eso es.

Para infantiles se toca a Gloria, con dos campanas... Los tintines.

Había toques de fuego, y probablemente habría muchos más, como corresponde a una Catedral, pero nuestro informante no supo darnos razón. Nos indicó, como hemos transcrito, toques muy simples de coro, diferenciados para indicar distintas clases de días:

[Entonces domingos ordinarios, días diarios, domingos ordinarios y domingos de fiesta; tres, tres maneras de tocar] Tres maneras distintas de tocar.

Para las procesiones se bandeaba todo el tiempo, aunque con ciertas paradas para el descanso de los campaneros:

Y luego pues se salía en procesión; ya se quedaban los tíos arriba en la torre para cuando se veía la procesión para tocar las campanas. Y luego para la procesión, pues igual: todo el rato, todo el rato, todo el rato de la procesión dando voltiquetas. De vez en cuando se hacía una pausa, porque la gente se cansaba de... Se tocaba que una venía y otra iba, o sea a un par, a un par a lo que una venía, la otra iba, "Pim pim pam", hacía "Pom pom, pom pom, pom pom".

El grupo de gente que tocaba tenía una forma muy peculiar de organizarse, puesto que participaban en una subasta del Ayuntamiento:

Ofertas, por ejemplo el patrón; de las campanas, pues cogían: "Nos las queremos quedar por tanto dinero", por ejemplo por cinco mil, diez mil o veinte mil, digamos, ¿no? la cantidad, y ahora tantas personas: tÚ, tÚ, tÚ, tÚ. El Ayuntamiento; sí, luego también había una subasta. Una subasta para ver quién se quedaba la madera ésta, así, de la torre, y yo creo que las arenas igual; arenas, madera y campanas. Para fiestas. Para las maderas pagaban más, decían: "Más, porque hay más peligro." Vamos, peligro, más peligro tiene una campana.

Poco podemos deducir de esta entrevista, en cuanto a normas estéticas: parece que se tocaba a medias para los toques de coro, y que también tocaba a medias una campana en los toques de muerto principales. Para los toques de fiesta parecería que las campanas mayores, en el centro de la torre, bandearían alternadas, merced al concurso de seis u ocho hombres, mientras que otro repicaría y que una o dos campanas más bandearían libremente con cuerdas enrolladas al yugo. Se trata, de todos modos, de unas conclusiones muy provisionales.

Lo que parece evidente es que las campanas, motorizadas, impiden los toques tradicionales y suenan de manera totalmente diferente:

Hoy en día ya no pasa éso porque ya le digo, han puesto todo eléctrico y han fastidiao todo pá tocar. Aparte hay una campana rota; me gustaría que subiera, solamente por ver, para que viera usted... Todas las demás eléctricas.

Una se puede bandear, porque no está eléctrica.

Dr. Francesc LLOP i BAYO
Las campanas en Aragón: un medio de comunicación tradicional
Tesis de doctorado - Universidad Complutense - Madrid - 1988
  • ALBARRACÍN: Campanas, campaneros y toques
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  • Toques manuales de campanas: Bibliografía
  • Francesc LLOP i BAYO: bibliografia

     

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