ROMERA SOTILLO, Álvaro - Informe sobre las campanas y sus toques en la torre de Santo Tomás Cantuariense de Alcabón (Toledo)

Informe sobre las campanas y sus toques en la torre de Santo Tomás Cantuariense de Alcabón (Toledo)

1. Introducción


La torre y el templo

Las campanas y sus toques son posiblemente una de las parcelas patrimoniales que entrañan mayor complejidad conservativa: por un lado está lo que podemos llamar el patrimonio material, la torre y las campanas y por otro lado el inmaterial, los toques, sin los cuales los primeros no tienen sentido. En los últimos años, gracias a una mayor sensibilización cultural y a la pérdida generalizada del toque manual, se está empezando a recuperar y conservar las campanas y sus toques. La primera labor de conservación es la documentación, de campanas, campanarios y toques, para tener registro de ellos y preservarlos de la desaparición.

Resulta cada vez más lejano, por desgracia, aquellos momentos en que las campanas regían el día a día de ciudades y pueblos, marcando cada uno de los momentos de la jornada a través de los toques de oración, señalando con viveza los domingos y fiestas y anunciando la muerte de un vecino.

No son instrumentos al uso, son instrumentos con alma. Ya desde la Edad Media eran conscientes de su importancia, por eso se les bendecía (en principio solo por el obispo) y se le daba un nombre, como un miembro más de la comunidad. Su voz por tanto, en virtud de esta bendición, es oración, es más que un mensaje. Es por ello que los pueblos y parroquias se han identificado estrechamente con sus campanas y las hayan hecho sonar en todo tipo de circunstancias, especialmente en momentos difíciles, en los que el sonido de la campana actúa casi como intercesor.

Por diferentes motivos la importancia de la que antaño gozaron los bronces ha ido progresivamente reduciéndose hasta casi desaparecer. Cada vez quedan menos campaneros, y por lo general los campanarios tocan de manera mecánica, sustituyendo las manos por martillos eléctricos y la capacidad creativa del campanero por un ordenador que mueve los martillos con toques estandarizados.

2. La torre campanario


La torre y el templo

La torre campanario de la iglesia de Santo Tomás Cantuariense es una obra prototípica del barroco toledano, cuya tipología se repite con frecuencia en la provincia y en otras localidades de Madrid y Guadalajara (que también pertenecían al arzobispado Primado) donde es tradicional la arquitectura en ladrillo. De planta cuadrada, se levanta a los pies del templo, en el lado del evangelio. Su base la componen dos hileras de sillares de piedra berroqueña, extraída posiblemente de la cercana sierra de Gredos. Sobre ella el fuste de la torre, horadado por algunas ventanas que iluminan el interior. Éste llega hasta la cornisa del templo. Sobre él se levantan dos cuerpos, siendo el superior el campanario. En cada uno de sus frentes se abre una tronera de medio punto, flanqueada por sendos resaltes verticales a modo de pilastras (elemento que se repite en esta tipología de torres). Corona la fábrica una cornisa moldurada de ladrillo sobre la que se levanta el tejado a cuatro aguas de teja árabe, en cuyo centro se yergue un sencillo chapitel rematado con orbe, veleta y cruz.

El interior de la torre parece que fue reformado en los años ochenta (existe una inscripción en la cámara bajo el campanario que pone: “Lo izo/ Justino/ DE VILADA/ AÑO 1988”). Se accede a la torre a través de una puerta situada a los pies del coro, que da entrada a una pequeña estancia donde caen las cuerdas de las campanas para las señales diarias. En esta estancia empiezan las escaleras de subida, realizadas en obra, posiblemente en el citado año 1988. Las escaleras concluyen en una cámara situada bajo el campanario, que vienen a corresponderse con el primer cuerpo de la torre. Desde esta pequeña estancia se accede a través de una puerta metálica al último tramo de escaleras que conduce al campanario. Desde el campanario hay una escalera de gato que permite acceder al chapitel. En el centro el campanario hay una estructura de metal con sendas garruchas que orientan las cuerdas de la campana Gorda y Chica hasta la base de la torre. En la parte interior de las troneras se ha colocado una redes metálica que impiden el paso de palomas al interior de la torre. Esta medida de protección, aunque evita que las palomas ensucien el suelo del campanario, dejan fuera a las campanas.

En fotografías antiguas se pueden ver los restos de una esfera sobre el ventanal de la campana “Gorda”, cuya maquinaria del reloj debió estar ubicada en una estancia, hoy desaparecida, localizada entre el tejado y el piso del campanario. Actualmente no queda ningún resto ni señal de la esfera ni de ninguna instalación de reloj mecánico.

3. Las campanas

La torre cuenta con un conjunto compuesto por tres campanas, denominadas popularmente de menor a mayor “el campanillo”, “la Chica” y “la Gorda”. A continuación adjuntamos la ficha técnica de cada una de las campanas.

El conjunto presenta una tipología habitual en Castilla: dos campanas grandes (desde el norte hasta Madrid y Guadalajara es frecuente que estas sean romanas) y una o dos pequeñas, llamados campanillos o cimbalillos. La diferencia de tamaño facilita la percepción sonora de las cada campana y asocia su tamaño según una organización jerárquica en función de la importancia del mensaje que se quiere transmitir. Al ser dos las campanas, actúan a modo de “macho” y “hembra”, idóneas para el repique, y destacando la grande (el “macho”) en solitario para determinados toques de importancia. Una peculiaridad de Alcabón (que no es exclusiva, pues en el vecino pueblo de Santa Olalla también aparece) es que la campana “Gorda” es romana, mientras que la “Chica” es de perfil esquilonado. Las campanas romanas presentan un perfil mucho más abombado y su sonido es más ronco y seco. Lo frecuente es que o las dos sean romanas o de perfil esquilonado, pero no una de cada. El campanillo participa un tanto aparte de las campanas, para toques diarios (como Misa primera) oficios menores o toques vinculados con la muerte de niños, por eso de que su timbre agudo recuerda a la Gloria a la que llegan inmediatamente después de morir sin necesidad de purgar sus pecados.

Desconocemos la historia material de este conjunto, cuya trayectoria se puede seguir a través de los documentos parroquiales, pero queremos destacar un dato que nos facilitaron cuando documentamos las campanas: una de las tres campanas fue traída al pueblo en los años cincuenta. No supieron especificar de cuál se trataba, aunque sospechamos que ese bronce debía ser “la Chica”, pues su antigüedad es realmente inusitada.

4.Los yugos

No podemos olvidarnos de los yugos, las estructuras de maderas en las que se anclan las campanas. Aunque puede considerarse un elemento secundario no lo es, pues junto al badajo, permiten que la campana pueda emitir su sonido. La hechura tradicional de los yugos es la suma de experiencias seculares que le han conferido una tipología y unas proporciones y elementos adecuados para el toque. En España existían diferentes tradiciones y formas de realizar yugos, siendo la forma toledana una de las más características, cuyas peculiaridades son fácilmente identificables. Aunque genéricamente los llamamos toledanos, utilizamos este gentilicio para referirnos de una forma global a todo el territorio que antiguamente abarcaba el arzobispado de Toledo, cuyos límites se extendían de Extremadura a Cuenca y de Guadalajara a Jaén. Aparte de estos territorios, este modelo tuvo también mucha difusión por territorios de otros obispados que estaban integrados en la antigua provincia eclesiástica toledana, como por ejemplo la diócesis conquense.

Son yugos achatados, con ejes acodados, que realzan además la campana y la empotran en el brazo. Solían realizarse con tres piezas de madera, que debía ser de olmo (ulmus minor). El gran diámetro de sus ejemplares maduros y la dificultad de hendir sus fibras los convertían en unas maderas adecuadas para la fabricación de yugos siguiendo los patrones toledanos. Este tipo de yugos suelen estar compuestos por tres piezas de madera: el brazo, un contrapeso y el cabezal. El brazo es la pieza de mayor tamaño, en sus extremos se encuentran insertados en sendas acanaladuras los ejes acodados. El contrapeso es una pieza que va colocada sobre el brazo. El cabezal suele ser de menor tamaño que el contrapeso y va colocado sobre el contrapeso en sentido transversal, su función es sujetar los herrajes y abarcones de hierro que anclan la campana al yugo. El eje acodado y el empotramiento de de la campana en el brazo hacen que ésta se levante por encima del eje de rotación y participe en el contrapeso.

Para su correcto equilibrado los yugos cumplen una serie de proporciones:

Altura yugo = altura campana (desde el hombro al labio).

Altura brazo = ½ altura campana.

Escotadura inferior del brazo= 1/4 altura campana.

Altura extremos del brazo=1/4 altura de la campana.

Altura contrapeso= ½ altura campana.

Junto a las piezas de madera existen numerosas piezas de hierro. Los ejes, acodados, permiten el movimiento de la campana. Para asegurar su estabilidad suelen estar reforzados por unas abrazaderas. En los frentes del brazo suelen aparecer unos herrajes, generalmente en forma de arco, que aseguran la estabilidad de la pieza y la refuerzan. Los tirantes y abarcones sujetan la campanas, estos se anclan en las asas y son atornillados sobre el cabezal, el cual atraviesan. Otro elemento metálico que no suele faltar es la palanca de hierro, recta o curvada hacia o hacia abajo, sirve para balancear la campana sin tocar el bronce.

La combinación de todos estos elementos dan como resultado un yugo que en movimiento genera un tipo de ritmo muy característico, diferente al de otras formas de elaborar yugos, como el valenciano. Si bien el volteo con yugos valencianos es más cadencioso y solemne, el de los yugos toledanos es más “ligero”, puesto que el eje de rotación se encuentra en la campana y no por encima de ella.


Comparativa 1. A la izquierda yugo toledano, a la derecha valenciano. En rojo el eje de rotación.

En el caso de este conjunto nos encontramos ante una peculiaridad bastante interesante, las tres campanas están fijas. El yugo más antiguo de los tres es el de la “Gorda”, cuyo contrapeso y cabezal presenta perfil moldurado característico de los siglos XVIII e incluso primera mitad del XIX, en todo caso anterior a la primera industrialización de la fabricación de yugos, y, es por tanto, anterior a la propia campana (fechada en 1888). El brazo en cambio parece posterior, la fecha indicada en su frente interior (1954) hace posiblemente mención a la fecha de su realización. Los yugos restantes, posterior a éste, cuentan también con tres partes, brazo, contrapeso y cabezal. Por sus hechuras, es probable que salieran de la misma mano, y que el año de realización fuera 1988, año en que también remozó el interior de la torre.


Yugo de la campana Gorda

La peculiaridad de las campanas de Alcabón es que todas se encuentran fijas, con los brazos de los yugos empotrados en los muros. Esta situación, aunque la consideremos tradicional en el pueblo, no es habitual en la Archidiócesis, puesto que en la mayoría de los casos las instalaciones tradicionales contemplaban la posibilidad de poder tocar en movimiento las campanas. Lamentablemente, la rehabilitación del interior de la torre no conservó elementos tradicionales de la instalación que nos podían haber dado alguna pista para comprender mejor esta situación. Sospechamos que no debió ser nunca así, puesto que las campanas tienen desgastados el lado del labio que da al exterior, señal de que el badajo también golpeaba en el otro lado y probablemente en movimiento. Por tanto la posible modificación de los yugos debió tener lugar después de 1888, año de fundición de la campana más moderna del conjunto.

5. Los toques

Gracias a la gentileza de Miguel Ángel Alba hemos podido documentar los toques tradicionales de Alcabón.


Miguel Ángel Alba tocando las campanas

Miguel Ángel actualmente sigue tocando para llamar a Misa los domingos, en fiestas y en otras ocasiones a las que pueda acudir. Aprendió los toques siendo monaguillo en la parroquia. La lista de toques es la siguiente:

Misa
se usa para días feriales. Son tres toques, el primero media hora antes de iniciar la celebración, el segundo quince minutos antes y el último poco antes de empezar. Consiste en una serie de campanadas con la “Gorda” dejando al final un espacio para indicar seguidamente con una, dos o tres campanadas si es primer, segundo o tercer toque.
Repique
es el toque festivo por excelencia. Este se efectúa en fiestas, procesiones, en el Gloria de la Vigilia Pascual y Navidad y en bodas. Consiste en un repique con “la Chica” y “la Gorda”. Este se inicia con un “repiquete” con ambas campanas por separado, continuado de lo que es propiamente el repique. En las misas de domingo, fiestas y bodas el repique precede al primer toque de Misa.
Entierro
este toque “a muerto” se usa para llamar a la Misa funeral y de acompañamiento en el entierro. En el primer caso este se realiza antes del primer toque de Misa, del mismo modo que el repique de domingos y fiestas. El toque consiste en el toque lento de “la Chica” y “la Gorda”, dando un golpe a la primera y dos a la segunda.
Muerte adulto
las conocidas como “las campanadas”. Se dan cuando se tiene noticia de la muerte de una persona del pueblo. Consiste en una serie de campanadas pausadas con “la Gorda”, 32 para indicar que el finado es hombre y 16 si es mujer.
Muerte niño
La Iglesia Católica tradicionalmente ha considerado que los menores de siete años, que no tienen conciencia de pecado, al morir no necesitan purgar pecados por lo cual van directamente al Cielo. Por ello la muerte de niños se indica de forma diferente que la de los adultos. Tradicionalmente en España este matiz se marcaba con el uso de las campanas pequeñas de las torres, de timbre más agudo. En Alcabón se señalizaba mediante el toque pausado del “Campanillo”.
Bautizo
Para avisar del bautizo de un niño se realizaba un repique con el campanillo.
Arrebato
En incendios o cualquier otra calamidad que requería la presencia y ayuda de la gente del pueblo se avisaba haciendo el mayor ruido posible con las campanas. Generalmente este toque se realizaba empleando todas las campanas, de forma rápida, sin un esquema rítmico establecido.

Esta es la lista de toque tradicionales recogidos en Alcabón. Un elenco de toques similar a los documentados en otros pueblos del antiguo arzobispado Toledano y en comparación con otras parroquias similares como el vecino pueblo de Escalonilla (que ha conservado una veintena larga de toques) resulta bastante simplificado. Por otro lado existe el recuerdo de toques ya olvidados como el del Ángelus.

6. Conservación y propuestas en una eventual restauración

Para concluir incluimos una serie de recomendaciones para mejorar la conservación de las campanas, una serie de consejos sencillos como medidas preventivas, que pueden llevarse a cabo sin recurrir a ningún técnico o profesional.


Badajo de la "Chica". Golpea alto ¡¡¡PELIGRO DE ROTURA!!!

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Badajos
Hemos observado que los badajos de las campanas no golpean convenientemente, “la Gorda” tiene el badajo un tanto descolgado, mientras que el badajo de “la Chica” no se corresponde con la campana, es un poco más corto de lo que le correspondería y por tanto los golpes los realiza por encima de donde debería. Este aspecto es muy importante, porque un badajo que golpea mal puede romper una campana. La bola del badajo debe golpear en la arista del labio de la campana, o un centímetro (como mucho) por encima, pero nunca más arriba. Ese punto concreto es donde debe golpear el badajo porque es donde se concentra el mayor espesor de bronce y donde, al percutir el badajo, se produce el mejor sonido. Por tanto, recomendamos que el badajo de “la Gorda” sea reajustado y subido convenientemente, de forma que la bola del golpee en el punto. En “la Chica” se puede ajustar con una cuerda de forma que quede un poco descolgado para que la bola del badajo golpee en su punto. Esta solución solo se puede hacer en este caso porque la campana está fija, si fuera de movimiento JAMÁS se debería hacer, puesto que un badajo descolgado puede golpear en cualquier sitio y acabar rompiendo el bronce. Otra opción más costosa, pero quizás más segura, es encargar un badajo nuevo adaptado a la medida de la campana.


Badajo de la campana Gorda

Cambio de sujeción de “la Chica”
Todas las campanas necesitan un reaprete de las sujeciones. Aparte de este intervención de conservación nada extraordinaria, existe un problema de diseño en la sujeción de la “Chica” que hace peligrar su seguridad: los orificios que atraviesan los abarcones y tirantes de hierro no están alineados, de forma que los tirantes de los extremos tiran hacia afuera de los pasadores que sujetan las asas laterales. Si no se alinean correctamente los tirantes con los abarcones centrales, éstos seguirán tirando hacia afuera y los pasadores laterales se saldrán, quedando la campana sostenida únicamente por los abarcones de las asas centrales, con el consiguiente riesgo de que la campana acabe por desprenderse.


Detalle del sistema de sujección de la campana "Chica"

Protección legal de la campana “Chica”
Como bien refleja la breve ficha técnica de la campana “Chica” fue fundida en el siglo XVI (en 1511 ó 1591), es una campana de las denominadas góticas, por el tipo de escritura, la decoración exterior y la forma de las asas. Es una reliquia sonora de unos quinientos años y con la certeza absoluta de que su sonido es exactamente igual que cuando se fundió, puesto que las campanas son los únicos que conservan su sonido original sin ninguna alteración (a no ser que se rompan). El número de campanas góticas conservadas en España es bastante reducido, por lo cual se debe incoar expediente para proteger legalmente la campana a través de la declaración de BIC y garantizar así su conservación y una correcta restauración.


Detalle de las inscripciones en letra gótica.

6.1. Criterio de restauración en una eventual restauración

Aunque el estado de conservación del campanario y de las campanas es aceptable, establecemos aquí el criterio que se debe seguir en futuras intervenciones, cuyo objetivo es conservar los valores tradicionales, tanto materiales (las campanas, los yugos y las instalaciones) como inmateriales (los toques).

En primer lugar, las campanas presentan una suciedad de palomina que en parte posiblemente sea anterior a la colocación de las rejas. Debemos recordar que la palomina tiene numerosos compuestos químicos que producen la corrosión del metal y que, con el paso del tiempo, hacen una pátina que faja la campana y coarta un poco su sonido. Las rejas es cierto que evitan la entrada de palomas, pero su colocación interior no impide que las palomas ensucien las campanas. Existen diferentes estrategias para evitar que sean ensuciadas sin causar un gran impacto visual, como retranquear las campanas hacia el interior y poner redes de poco impacto visual en el exterior de los ventanales. La mejor solución es mantener de modo frecuente la presencia del campanero en los campanarios y evitar toda posibilidad de anidamiento o permanencia más o menos temporal de palomas en la torre. En el caso de quedar restos de palomina (como es este caso) lo mejor es retirarlos y evitar que ésta cause futuros problemas. Si en un futuro se quisieran restaurar las campanas, existe la posibilidad de limpiar con chorro de arena húmero la superficie de las campanas, que suprime el efecto pernicioso de la pátina natural del bronce mezclado con los restos de palomina.

Si se plantea una posibilidad futura de mecanizar las campanas, ésta debe hacerse teniendo en cuenta que la mecánica no es un sustituto del campanero, sino una herramienta al servicio del campanero. Su colocación debe hacerse de forma que no impida la realización del toque manual. Los martillos se deberán colocar en el lateral exterior (preferiblemente el izquierdo), nunca en el interior y los toques programados deberán tomar como referencia los manuales.

Existe una tendencia cada vez creciente de poner campanas a volteo de forma indiscriminada, sin tener en cuenta las formas tradicionales, volteando para cualquier toque, en detrimento de los tradicionales. Tradicionalmente, en el territorio del arzobispado de Toledo, el volteo se limitaba a cuatro o tres veces al año, para fiestas muy importantes en la localidad (Domingo de Resurrección, Corpus, fiestas patronales,, titular de la parroquia …) y fuera de estas situaciones todos los toques se realizaban mediante toque de badajo y ocasionalmente balanceando las campanas. Puede existir en un futuro la intención de sustituir los yugos y ponerlas a volteo. En este caso debe tenerse en cuenta la tradición formal de los yugos en el arzobispado descrito en el capítulo tercero y por otro respetar las contadas ocasiones en las que se reservaba tradicionalmente esta forma de toque, para pocas festividades al año. Por eso recomendamos que no se instalen motores de volteo, para obligar de cierta forma el volteo manual y evitar que en un futuro se abuse del volteo y le reste solemnidad. Debemos tener sumo cuidado con algunas empresas que entre sus catálogos venden yugos “toledanos” cuando en realidad no cumplen las características definitorias de esta tipología. Si no tienen ejes y cabeza estrecha no son yugos toledanos. La instalación de un yugo que no cumple estas características puede ser considerada como una destrucción patrimonial, pues este tipo de yugo genera una sonoridad y unos ritmos propios y muy característicos, diferentes a los que tienen ejes rectos y no empotran la campana el brazo.


A la izquierda la campana Gorda de Escalonilla con su yugo original y a la derecha con el yugo que se le puso tras la restauración calificado como “toledano”. Como puede verse no respetó el diseño tradicional, lo cual se considera una destrucción patrimonial.

7. Promoción y difusión del toque manual

Es conveniente en poblaciones como Alcabón, donde todavía se conservan los toques manuales, hacer difusión de ellos y que la gente los conozca y se identifique con ellos, como integrante de una comunidad regida por estas campanas, bien a través de muestras de toques o difusión de ellos en artículos en publicaciones locales. Es bueno también orientar actividades divulgativas a niños, sobre los cuales las campanas suelen ejercer una fascinación especial. Seguro que alguno muestra interés por aprender a tocar. Se puede también, si se desea, enriquecer el repertorio de toques adaptándolo a las actividades y necesidades de la parroquia a través de toques de poblaciones cercanas, pues los toques dentro del arzobispado presentan un patrón común muy coherente, sujeto a variaciones locales propias del uso. La simplificación experimentada en los repertorio en el último siglo puede ser suplida con toques de otras poblaciones donde han conservado mayor número.

ROMERA SOTILLO, Álvaro

Voz de bronce (16-01-2019)

  • ALCABÓN: Campanas, campaneros y toques
  • ESCALONILLA: Campanas, campaneros y toques
  • ALBA, MIGUEL ÁNGEL (ALCABÓN) : Toques y otras actividades
  • LINARES E HIJOS, EDUARDO: Inventario de campanas
  • Inventario de campanas: Bibliografía
  • Lista de toques: Bibliografía

     

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    : 20-08-2019
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