LLOP i ÁLVARO, Francesc; LLOP i BAYO, Francesc; MÁXIMO, Enrique; MARTÍN NOGUERA, Fran - Estudio y propuesta de restauración de las campanas de la Catedral de Murcia y sus instalaciones

Estudio y propuesta de restauración de las campanas de la Catedral de Murcia y sus instalaciones

Gremi de Campaners Valencians
Coordinación: Dr. Francesc LLOP i BAYO
Toma de datos y verificación: Francesc Xavier MARTÍN NOGUERA
Estudio histórico: Enrique MÁXIMO
Análisis acústico y musical: Francesc LLOP i ÁLVARO
Fecha de la propuesta: 27/11/2000

Introducción

Este estudio de las campanas de la Catedral de Murcia, su estado actual, sus instalaciones, sus toques, el reloj, se realiza por encargo de la Comunidad de la Región de Murcia, y a petición del Ilustre Cabildo de la Santa Iglesia Catedral de Murcia, para tener una referencia encaminada a la restauración de este importante conjunto de campanas, seguramente el segundo de las Españas, tras el grupo de las 24 campanas de la Catedral de Sevilla, aparte de la del reloj.

La restauración de este conjunto se presenta por un lado con muchas facilidades, ya que se conservan gran parte de las campanas históricas y muchas de sus instalaciones, y por otro lado con una gran limitación, ante la ausencia, hasta la fecha de una relación de toques de esas campanas, aparte de las escasas referencias encontradas en los archivos, y que referiremos en su lugar. La desaparición, por otra parte, de los últimos campaneros hace varios años, nos permite proponer una serie de toques posibles, de acuerdo con las campanas existentes, sus instalaciones, y las necesidades actuales tanto de la Catedral como de Murcia y de su propia Huerta, que permitirán recuperar la integridad, sonora y comunicativa de ese elevado instrumento musical.

Para proponer un proceso de restauración partimos del siguiente modelo: se trata de recuperar, en la medida de lo posible, esos toques históricos que estaban asociados a estas campanas, en todos sus aspectos, tanto rítmicos como musicales y comunicativos. Por otro lado es impensable hoy la existencia permanente de campaneros al servicio de las campanas de la Catedral. Por tanto, los mecanismos propuestos deberán reproducir esos toques antiguos, sin impedir los posibles toques manuales, que de manera esporádica o permanente produzcan un grupo de campaneros, tal y como ocurre en la Catedral de València y en algunas otras.

De la misma manera, se propone la recuperación mediante soldadura de las campanas históricas, algunas de ellas rajadas, para recuperar la sonoridad perdida, de acuerdo con la idea que las campanas son el único elemento musical y sonoro que suena de la misma manera a través de los siglos; la restauración de esas campanas históricas permite recuperar la única voz que nos queda del pasado.

El campanario como instrumento musical

La torre de la Catedral de Murcia está en proceso de restauración urgente, debido a la caída de algunos elementos ornamentales, causados por el desperfecto de las partes altas del edificio.

Esta torre fue construida con un doble significado: acústico y simbólico. La torre debía ser amplia y alta para servir de caja de resonancia al conjunto de campanas, el segundo más numeroso de las Catedrales de España, y aquel que cuenta con algunas de las mayores. El campanario se irguió también como elemento simbólico, de referencia tanto para la Catedral, como la Ciudad y su Reino. La restauración arquitectónica de la torre debe estar supeditada a estos dos aspectos del edificio: el contenedor sonoro, y el símbolo de la Catedral.

Proponemos por tanto la realización de un proyecto de restauración de las campanas de la torre, de manera que esta recupere su sentido principal, el de ser el más alto, sonoro y simbólico instrumento musical de Murcia.

La torre es un instrumento musical, formado por el propio edificio y su acústica, las campanas, sus instalaciones y los toques históricos. Cualquier modificación de estos elementos desnaturaliza el sentido original del campanario. Es sabido que hay campanas rajadas, y por tanto mudas. También se han modificado los yugos de madera y otros elementos auxiliares que confieren una sonoridad especial a los bronces. Finalmente se han modificado los mecanismos de toque, introduciendo motores que no sólo no reproducen los toques tradicionales sino que impiden los posibles toques manuales.

Restauración global de las campanas, sus instalaciones y sus toques

En consecuencia con lo dicho, se trata de restaurar las campanas rotas, aplicando el procedimiento de la soldadura; de recuperar o de hacer nuevamente los yugos de madera, que confieren una especial sonoridad a las campanas, transmiten menos vibraciones a la fábrica de la torre y mejoran, finalmente, su aspecto estético. Finalmente se propone recuperar los toques tradicionales, mediante mecanismos dispuestos de tal modo que no solamente reproduzcan esos toques sino que permitan, en casos ordinarios o extraordinarios, su ejecución manual. Igualmente el reloj mecánico debe recuperar su uso.

Necesidad y propósitos del proyecto para la restauración

No es preciso justificar la necesidad de un proyecto previo e independiente de las empresas, a la hora de plantear la restauración de un conjunto de interés histórico y cultural. Nadie duda de la necesidad de seguir un plan, de documentar las actuaciones y de hacerlas reversibles, en la medida de lo posible, de manera que se recuperar los valores originales o, al menos los más singulares del bien que se quiere restaurar.

Este ejercicio, sin embargo, sigue siendo novedoso en el mundo de las campanas. Actúan en España una docena de empresas que, hasta ahora, han intervenido en los conjuntos de campanas sin más guía que su propia iniciativa, y sin más control que el de gastos, de manera que la operación fuese lo menos costosa posible. De esta manera caían valores intrínsecos e irrenunciables, como la sonoridad, la conservación de los toques antiguos o la posibilidad de ejecución de toques manuales.

Algunas empresas, sin embargo, van entendiendo que hay otra manera de trabajar, que les confiere una mayor autonomía, al depender de criterios exteriores y al obtener proyectos más complejos y de mayor coste. Sin embargo aún son pocas, y por ello, y sin olvidar que formamos parte a todos los efectos de la Unión Europea, es preciso apostar por aquellos, españoles o europeos como nosotros, sean capaces de aportar los niveles de calidad y de competencia en su trabajo que se requiere para un proyecto tan singular como la restauración de las campanas de una catedral.

Estado actual de las instalaciones

La torre

La torre de las campanas de la Catedral de Murcia se encuentra en proceso de restauración global. A causa de unos desprendimientos se actuó en los paramentos externos de las partes altas, pero ahora se trata de completar la intervención adecuando las distintas salas de manera que sean visitables, e igualmente que recuperen su aspecto original.

Una de las salas modificadas es la del reloj, donde se han hecho compartimentos modernos, para ubicar una maquinaria, que ahora está en desuso. También se han ubicado en otras divisiones materiales diversos, quizás la antigua maquinaria del reloj, y muchos otros restos.

En la sala de la que arranca la escalera de acceso a las partes altas, se encuentra en un armario restos de la capilla donde seguramente se celebraban los rituales asociados a la bendición de términos y otros actos conjuratorios, capilla que se haya repleta de grafitos y que quizás cabría recuperar. En la parte alta de esa sala se encuentran algunos agujeros, de los que hablaremos luego, utilizados, los más cercanos al núcleo de la escalera, para el toque manual de ciertas campanas. Estos agujeros se hicieron con bastante buen acabado, y puede que sean originales de la torre. De hecho el de la campana mayor sigue hasta un par de plantas más abajo, para ejecutar ciertos avisos. Sin embargo hay en dos rincones cuatro o cinco agujeros utilizados para la transmisión de las campanas de los cuartos del reloj, hechos rompiendo la bóveda de mala manera, y sin utilidad actual.

El acceso a la sala de las campanas estaba limitado, durante nuestra primera visita, mediante unas telas metálicas, de aspecto similar a un gallinero, que impedían el acceso de los visitantes a las campanas, al tiempo que imposibilitaban el toque regular de los bronces, dejando aparte el potente impacto estético.

El suelo de la sala de campanas se encuentra asimismo recubierto de una especie de mortero que eleva su altura unos cuantos centímetros, escondiendo la belleza del solado original. Unas pequeñas repisas, que parecen de yeso, y que servían para tocar las campanas bajas de volteo se encuentran parcialmente destruidas. En mal estado se hallan, igualmente, los cuatro balconcillos, que permitían voltear manualmente y conservar las campanas altas de volteo, de menor tamaño y de complicado acceso.

No insistiremos sobre el singular estado de conservación de los escalones últimos de la escalera de acceso a esta y otras partes superiores del campanario, y que permite llegar, sin contratiempos, al especial timbre de los cuartos.

Sí recordaremos, sin embargo, un elemento ausente: las matracas de la torre, que debieron encontrarse en el cuerpo ochavado de la torre.

Las campanas

Existen, en la actualidad, dieciocho campanas en el cuerpo de campanas, así como tras cuatro, rajadas y ubicadas en una capilla de la girola, a la espera de su restauración.

Originalmente las campanas estaban dispuestas cinco por cada cara de modo que al centro había una fija (tres fijas en las cuatro caras, la otra es la que llamaremos la mayor de volteo, que cumplía ambos papeles: el volteo, y por tanto el toque repetido de su badajo, y el repique, por el movimiento de este badajo mediante cuerdas.) y dos que llamaremos bajas de volteo, de tamaño mediano. En un segundo nivel había otras dos, que llamaremos altas de volteo.

En el cuerpo ochavado se encuentra el timbre de los cuartos, cuya única función era el toque de los cuartos de hora, al estilo francés (uno, dos, tres y cuatro cuartos a los 15, 30, 45 y 60 minutos de cada hora; hay otros modos posibles utilizados en Europa) , del cual sólo nos referiremos al hablar del reloj y su restauración, ya que no intervenía en otros toques.

Igualmente hay otra campana de avisos, ubicada en la cubierta de la catedral, y utilizada para llamar a los campaneros e indicarles momentos de toque, de la que hablaremos en su lugar.

En la actualidad existen por tanto diecisiete campanas en el cuerpo de campanas, tres mayores fijas y otra pequeña igualmente inmóvil, de origen desconocido, pero de la misma época que la de avisos (siglo XVII) . Esta campana se encuentra fija de manera que impide el volteo de otra mayor. Una de las campanas pequeñas, sin fecha, se refundió en los tres últimos años, y carece de elementos que la identifiquen, aunque puede pasar sonoramente. Hay sin embargo dos campanas antiguas, lo que no impide que sean de dudosa sonoridad, a pesar de no hallarse rotas.

Hay además cinco campanas rotas, una de ellas en el Museo, la llamada "Mora", de 1381, y otras cuatro de principios del XIX y del XX, en una capilla.

Se trata de recuperar el conjunto original de veinte campanas, cinco por cara, con cuatro de repique en la parte baja, una de ellas de volteo, y las otras dieciséis de volteo. De dos a cuatro de estas campanas altas de volteo deben incluir el repique para reproducir toques tradicionales como el conjuratorio desde la cruz de mayo hasta la cruz de setiembre.

Los elementos auxiliares

Algunas campanas se electrificaron para el volteo, y perdieron sus yugos originales de madera. Otras recibieron unos potentes mazos mecánicos conectados con el reloj, y ahora en desuso, que impedían su volteo. Finalmente hay una intervención reciente que ha dotado de electromazos a la casi totalidad de campanas, impidiendo otro toque que no sea éste.

Los mecanismos se han instalado, por tanto, limitando las funciones y sobre todo la sonoridad de los bronces, e impidiendo todo toque que no sea el mecánico instalado.

Los toques

Nos referiremos, por tanto, a partir de ahora, exclusivamente a los veinte bronces del cuerpo de campanas. Todas repicaban, desde la sala de campanas, mediante un ingenioso sistema de poleas, conservado en parte, y que permitía concentrar las cuerdas a ambos lados del núcleo de la escalera central. Curiosamente, en los lados de la campana mayor y de la tercera sólo llegaban las cuerdas de éstas, mientras que en los otros dos lados llegaban catorce sogas, siete a cada uno de ellos. Otras dos campanas menores se tañían mediante dos cuerdecitas que se hacían llegar a un rincón de la sala. Para evitar movimientos innecesarios e imprevistos de las campanas, aproximadamente todas las bajas y altas de volteo se fijaban a la pared mediante un gancho especial, que aún conservan muchas de ellas, y que era preciso quitar para el volteo. Muy probablemente la mayor de volteo, por su mayor peso, carecería de este elemento de seguridad.

No todas las cuerdas llegaban hasta abajo: las cuatro mayores, por supuesto, y otras cuatro más de las seis, de manera que desde el cuarto cuerpo se tocaban doce, probablemente las mayores (ya que los badajos de las menores son menos pesados, y no se pueden mover a una distancia mayor peor el peso añadido de la soga) .

Probablemente se tocasen desde el cuarto cuerpo los toques de difuntos, más pausados, mientras que otras repiques más rápidos se hiciesen desde la propia sala de campanas. No es improbable que tuviesen dispuestas las cuerdas de manera que en cada lugar de concentración de cuerdas hubiese una persona, y por tanto dos a cada lado de la escalera, más otros dos para las dos mayores y otro más para las dos pequeñas del rincón. Esto supone que con cinco personas se pudiesen tocar, para ciertas ocasiones, las veinte campanas. Es probable que se pudieran tocar las campanas de un lado y luego contestar con las del otro, aunque la documentación existente habla más bien de un solo estribo para el toque de las campanas de una sola parte.

Es curiosa la existencia de dos plataformas de diversa altura bajo la campana segunda y tercera de tamaño, de la que carecen la mayor y la mayor de volteo. Seguramente en ciertos repiques se tocase el badajo a dos manos, tañendo en ambos lados de la campana, como demuestra el desgaste sufrido, y el distinto banco ponía al campanero (o campanera) a la altura precisa. Este toque requería más fuerza que el simple repique tirando de la soga pero daba diversos y más potentes efectos sonoros.

Diecisiete campanas volteaban: dos en cada esquina tanto abajo como arriba más aquella que llamamos "la mayor de volteo". Probablemente volteasen todas "a mano", empujándolas convenientemente para hacerlas girar, y seguramente en sentido hacia fuera. Sin embargo es probable que la mayor de volteo, que como hemos dicho volteaba y repicaba, girase mediante una o dos sogas, dispuestas en sus brazos, de manera que se enrollaba la cuerda, diez o doce veces, y luego, al tirar de ella adquiría tanta velocidad que la volvía a enrollar, produciendo un efecto rítmico variable (velocidad cambiante en un sentido y luego en otro, mientras que las otras giraban siempre igual y en el mismo sentido) . Esta campana requería, probablemente, el concurso de dos campaneros, mientras que las campanas de abajo exigirían, seguramente uno por campana. En los balconcillos, probablemente, uno solo, incluso un niño, podía voltear las dos, aplicándose alternativamente a una y luego a la otra. Es difícil que hubiese más gente, por lo estrecho del lugar, aunque debía ser gente sin vértigo. Aquí ya aumenta el número de campaneros y ayudantes: cuatro para arriba, otros ocho para abajo (tenía que ser uno muy hábil y fuerte para voltear dos de las de abajo) tres más para las fijas y otros dos para la mayor de volteo, en total dieciséis personas.

El reloj

El reloj mecánico, existente en la torre, es de un cierto interés, muy disminuido por las mutilaciones que ha sufrido. Construido en este siglo, fue manipulado en épocas muy recientes para proceder a su electrificación. Es sabido que los relojes mecánicos de torre, que se suelen llamar monumentales tanto por su tamaño como por estar ubicados en edificios públicos, constan de al menos una cuerda para su movimiento, que también mueve las saetas de la esfera, otra para el toque de las horas, y otra para los cuartos. Los relojes antiguos carecían de campana de cuartos, y tenían dos cuerdas, marcando el paso de la media hora con un solo golpe de la misma campana de las horas, dando luego tantos toques como horas, sin repetición, mientras que los más modernos realizaban el toque de los cuartos con una o varias campanas, y repetían el toque de las horas unos pocos minutos después del primero.

Probablemente el reloj anterior solamente tocaba los cuartos y las horas, sin repetición, los primeros con el timbre ubicado más arriba, y las segundas con la campana mayor. Es curiosa, y poco frecuente por otra parte, la falta de una campana dedicada específicamente para las horas. Extraña que la Catedral, con tantas campanas, no haya dedicado una, ubicada junto al timbre, solo para las horas.

El reloj actual tenía originalmente tres cuerdas, pero no tocaba los cuartos con el timbre sino con un conjunto de unas cuatro campanas, que interpretaban diversas melodías. También repetía las horas. Sin embargo, como hemos dicho en tiempos recientes fue mutilado y modificado en partes esenciales de su mecanismo, para mover las tres cuerdas con un solo motor y un ingenioso juego de cadenas. La idea es aceptable, como solución de emergencia, pero destruye la esencia misma del reloj.

Para evitar el desfase que produce la falta de atención diaria (es sabido que los relojes manuales son los más exactos, porque el relojero los pone cada vez que les da cuerda en hora) se introdujo un ingenioso mecanismo que regula la velocidad de oscilación del péndulo, modificando aún más el conjunto, aunque este añadido sea necesario para la regulación.

Más recientemente se ha sustituido el reloj por un ordenador, necesario para gestionar los toques de las campanas, y que también se encarga de mover el motor eléctrico de las saetas de la única esfera de la torre. Esta esfera se ha hecho translúcida, para poder ser iluminada de noche, pero con la falta de control y de sensibilidad necesarias, ya que pone la publicidad de la empresa que hizo el cambio, de manera innecesaria, pero no señala ni el año de la modificación ni el lugar a donde está destinada.

Propuesta de restauración

La torre

Hemos apuntado que los diversos conjuntos de poleas del cuerpo de campanas tienen no sólo un valor documental sino que forman parte del instrumento. Estas poleas, en uso, así como los agujeros verticales ubicados debajo de ellas deben conservarse. No procede sin embargo el mantenimiento tanto de los agujeros como de las transmisiones que unían el reloj con las campanas de cuartos, ya que deben quedar en desuso..

También debe mantenerse las plataformas de los cuatro rincones, y las de las dos campanas medianas, cada una con la misma altura que tiene ahora. Sería conveniente recuperar el nivel original del suelo de la sala de campanas.

En cuanto a los huecos producidos para ubicar los diversos mecanismos (motores, electromazos) , deben volver a sus niveles originales. No así la huella circular de algunas campanas bajas de volteo, necesaria para su toque, debido a su tamaño mayor que la propia ventana.

También deben mantenerse las regatas que permiten introducir las campanas en sus huecos, pero solamente en uno de los dos lados, del eje hacia fuera (parece que son las originales) o del eje hacia adentro. Es preciso recordar que alguna vez las campanas deben salir de su sitio, y que no se puede picar el muro para sacarlas o volverlas a meter.

Es curiosa la ausencia de llamemos mechinales verticales, encima de cada arco, u otros medios como argollas (menos seguros, desde luego) , que permiten subir y bajar las campanas de sitio con pequeños esfuerzos, a pesar de su peso. Sería conveniente que se dispusiese de ellos aunque parece difícil, pero no imposible dado el estado actual de las obras.

Como todas las campanas van a ser tocadas eléctricamente, es preciso que llegue hasta ellas sendas conducciones de tal tamaño que permitan la llegada de las tres fases más el neutro, así como un par o dos más de cables de control. Se ubicarán los motores de manera que estén debajo de las campanas o al lado, pero de manera que las dos de los ángulos tengan el mecanismo en el lado opuesto y no en el propio rincón como ocurre ahora.

Hay que prever la llegada de corriente hasta el lugar donde se encuentra el timbre de las horas, con suficiente sección por si se ubica una matraca en este cuerpo.

Finalmente la sala de campanas debe de disponer de iluminación propia, con tomas de corriente, independientes de la caja de control de los mecanismos, tanto para el mantenimiento, como para un posible toque manual.

Sería conveniente prever, asimismo, la posibilidad de hacer llegar el sonido de la megafonía de la Catedral a la sala de campanas, para coordinar el toque manual de las mismas con los actos rituales de la iglesia.

Las campanas

Las actuaciones en las campanas son de diverso tipo según su estado actual. Todas las campanas, menos las tres grandes fijas, deben bajar de la torre para proceder a su restauración.

Esta propuesta, que parece excesiva, no lo es tanto para valorar la calidad de los trabajos. La empresa que reciba el encargo final puede hacer su tarea con mayor rapidez y precisión su taller, mientras que en la propia torre todo es precario (sin olvidar que siempre falta una herramienta que está en el coche, cincuenta metros más abajo) . Por otro lado es preciso ajustar los yugos de madera y equilibrarlos, tarea muy fácil en un taller y bien complicada en la propia torre, aunque sea tan amplia y de fácil acceso como ésta. Finalmente, una vez las campanas restauradas se pueden (y deben) exhibir en la calle para mostrar a la gente el trabajo realizado y lograr así una difusión de gran alcance.

Además hay cinco campanas que es preciso llevar a soldar, para recuperar su sonoridad. Incluimos en este conjunto a La Mora, ya que creemos que el papel de una campana no es el de ser expuesta sino de tocar, aunque cambiándola de ubicación, como diremos más adelante, y limitando sus toques para tres días al año. Esta soldadura debe ser realizada por una empresa especializada, de las que existen una en Alemania, otra en Francia y otra en Holanda, sin que se pueda aceptar que se realice de manera experimental por otras gentes.

Finalmente hay una pequeña campana de señales, ubicada en las cubiertas de la Catedral, que debe ser restaurada para que siga tocando.

Los elementos auxiliares: los yugos

Descartamos, por completo, la manera de fijar la campana 11, mediante dos vigas de hierro, teniendo en cuenta que proponemos que esta campana se dote de yugo de madera y pueda voltear.

Hay dos grupos de campanas, las tres grandes fijas y las de volteo. De las primeras tienen dos tipos de yugo: el de la mayor, más historiado, y los otros dos, mucho más parecidos. Los tres se encuentran en regulares condiciones, pero especialmente el de la campana tercera, en peligro de caída. Debe reponerse, manteniendo el aspecto exterior actual. Debe tenerse en cuenta que las tres campanas cuelgan de vigas de madera, reforzadas con barrones de hierro. Creemos que, para esta campana, bastaría una gran viga de madera, incluso laminada, y el yugo, que solo tiene el carácter decorativo actual restaurado. No parece conveniente colgar la campana de una viga de hierro, recubierta de madera, por cuestiones acústicas.

Las campanas de volteo tienen algunas el yugo de madera original (en muchos casos en malas condiciones) y otras un yugo de fundición de Rosas de Torredonjimeno. Estos yugos deben ser todos cambiados por los originales u otros nuevos de madera, de manera similar a los existentes (perfil, ejes realzados) para recuperar la acústica y el aspecto originales. No obstante proponemos el mismo perfil de la campana mayor de repique para la campana mayor de volteo, por su aspecto mucho más característico. Esta campana mayor será dotada asimismo de dos palancas para el volteo manual, mediante sogas.

En todos los casos deben instalarse rodamientos autocentrados, ubicados de tal manera que se encuentren dentro del muro (como se encuentran los cojinetes actuales) de modo que si se rompe un eje, la campana que encastrada por girar a pequeña distancia del muro, y no caiga así tanto al exterior como al interior de la torre.

Los elementos auxiliares: los motores y otros mecanismos

No parece conveniente dotar a las campanas fijas mayores de los actuales martillos por gravedad, ya que éstos producen sones lentos y difíciles de controlar. Proponemos que se toquen con los mismos badajos, mediante poleas y motores de repique, del mismo modo que se hizo para las campanas fijas de Sevilla. No obstante parece poco recomendable recuperar el sistema original de toque, al menos para los automáticos, es decir disponiendo las cuerdas (en este caso de acero) hasta la escalera del centro, ya que esto dificulta las visitas (que deben ser controladas, no obstante, como diremos adelante) . En consecuencia es necesario dotar a los badajos de las tres campanas fijas de una articulación de manera que, usualmente, toquen por un motor ubicado lateralmente mediante una polea adecuada, pero que, ocasionalmente puedan tocarse desde el centro por campaneros manuales. En cualquier caso no deben utilizarse electromazos exteriores, que no solamente afean la silueta de las campanas sino que, sobre todo, modifican su sonido. Únicamente la campana mayor de volteo, y las cuatro altas de volteo que se indicará, deberán ser dotadas de este electromazo externo, por su doble uso.

Los motores de volteo deben ser de los llamados de impulsos, que se adaptan a los yugos de madera, reproducen los toques tradicionales y además no impiden los manuales. Deben carecer de reductora, para que las campanas giren libremente, sin producir cargas innecesarias a la fábrica, y tener también un electrofreno para regular el tiempo de parada. Finalmente se les podrá regular tanto la velocidad de poner en marcha como el volteo y la posible inversión (toque en un sentido y en otro) , regulación que se hará de manera electrónica y estable.

La ruedas de volteo adaptadas a los brazos no superarán el 1,2 diámetro de las campanas, y carecerán de dientes, disponiendo una banda rugosa correspondiente. La tensión de la cadena, que será de acero inoxidable, será tal que no resbale en la polea, pero que al mismo tiempo no frene tanto la campana que impida su volteo manual.

Los badajos deberán ser hechos de nuevo para todas las campanas, dotando a las de volteo de un cable de seguridad de acero. Todos los badajos llevarán un ojal para posibles repiques manuales. Los badajos de las tres campanas mayores fijas deberán ser articulados de manera que se puedan tañer lateralmente mediante el motor correspondiente o de frente con sogas o a mano para el toque manual.

Los toques

Existirá un ordenador, ubicado en la sacristía, para regular los toques de manera automática, tanto los de las campanas como los del reloj. También se encargará de gestionar las saetas de la esfera.

Los toques serán cerrados, es decir que estarán programados de acuerdo con el año litúrgico y el calendario que se adjunta, de manera automática. No obstante aquellos toques que requieren una intervención personal, como los de difuntos., las salidas y entradas de procesiones, etcétera, se llamarán mediante un nombre o número, sin que exista la posibilidad, desde el ordenador, de crear otros nuevos. Este control tiene como finalidad tanto el evitar usos indeseados del conjunto, que pueden producir daños irreversibles y averías, como para mantener la coherencia de los toques tradicionales.

Como estas campanas permitirán la posible interpretación manual de toques, queda para éstos la variación o la creación de otros diferentes.

Los toques se referirán al ciclo diario, al semanal y al festivo anual, programados de tal manera que el ordenador gestione, automáticamente, el cambio de hora o la adaptación al año litúrgico a partir del cálculo de la Pascua.

El reloj

Visto el estado de destrucción del reloj, y su relativa modernidad, no parece oportuno hacer grandes inversiones para que éste mueva las agujas de la esfera y se encargue de los toques de las campanas correspondientes.

No obstante el mecanismo, convenientemente limpiado y protegido por un armario de cristal, puede seguir funcionando de manera que sea visible, en su estado actual, por parte de los visitantes a la torre. El armario es conveniente si se procede, como hemos recomendado, a limpiar la planta de los muros que la dividen y hacerla diáfana. En esa misma sala se podrían exponer tanto los restos de otros relojes (mecanismos de esferas, posibles maquinarias, un yugo de hierro como documento) e incluso instalar una pequeña información sobre la torre, los relojes, las campanas y sus toques.

La esfera del reloj podría conservarse, a juicio del Director de la Restauración, pero perdiendo en todo caso el nombre de la empresa que la instaló, e indicando quizás y únicamente, el año de la restauración.

Las matracas

Recomendamos la instalación de matracas, en el cuerpo ochavado, para recuperar un sonido tradicional, asociado al silencio de las campanas en el Triduo de la Semana Santa. Otras Catedrales las han recuperado (València, hechas de nuevo para el toque manual; Sevilla, que ha mecanizado las históricas) . Debieran de funcionar mediante un motor, controlado igualmente por el ordenador.

Visitas a la torre

La sala de campanas es un lugar peligroso sin acompañante experto, no sólo por el toque que pudieran producir los visitantes, o por el daño que pudiesen producir, cuanto por haber mecanismos automáticos que pueden ponerse a funcionar en cualquier momento. Por tanto recomendamos unas visitas controladas, y lo mejor sería dotar a la puerta de una reja circular que permita, únicamente, tener una visión fugaz de las campanas.

Podría ocurrir como en la Catedral de València que los miembros del grupo de campaneros se ocupan de abrir al público cada mañana la sala, y aprovechan para difundir información escrita o sonora de la misma. Igualmente está abierta la sala durante los toques, exclusivamente manuales, pero permanece inaccesible al público (más de 100.000 visitantes anuales) en ausencia de campaneros. No obstante se pueden ver las campanas, como las otras salas de la torre, a través de unas puertas de hierro caladas.

Procedimiento para la restauración de las campanas

La oferta pública

Debe hacerse, como ocurrió en la Catedral de Sevilla, una oferta pública, a las principales empresas nacionales y extranjeras, para que hagan sus ofertas, de acuerdo con las condiciones marcadas en este estudio. En el caso de Sevilla, que hubo que soldar once campanas y refundir seis, aparte de hacer nuevos todos los yugos de madera, fue preciso recurrir a dos empresas, una holandesa y otra belga, pero en este caso una sola empresa debe hacerse cargo de todo el proyecto, de manera que se encargue del producto acabado, esto es las campanas restauradas y en funcionamiento.

Plazo de ejecución del trabajo

Vista la importancia de las obras, la empresa adjudicataria deberá realizarlas en un plazo máximo de seis meses, a partir de la adjudicación, incluyendo en este plazo la soldadura de las cinco campanas.

Bajada de las campanas

Como hemos justificado anteriormente, es preciso bajar todas las campanas de volteo, y dejar solamente las tres grandes de repique y la de los cuartos en su lugar.

Los trabajos de restauración serán llevados por la empresa en su taller correspondiente, y todas las campanas deberán volver montadas con sus yugos y ya probadas, de manera que, tras su exposición, sean subidas a su lugar definitivo.

Soldadura de las campanas

Como hemos apuntado, tanto la Mora como las otras campanas deben ser soldadas, por una empresa de prestigio y experiencia en esta especialidad. La empresa que reciba el encargo de la restauración se encargará no sólo del transporte de las piezas, sino de las gestiones necesarias para ese transporte, pase de fronteras, etcétera.

La garantía de las soldaduras debe ser de diez años, como si de campanas nuevas se tratase.

Exposición de las campanas

Es conveniente organizar una exposición pública de las campanas, durante un par de días o tres, al pie de la torre, en la plaza, de manera que se pueda mostrar el trabajo, y que la gente pueda acercarse a las campanas e identificarse con ellas. También es una oportunidad para hacer algún concierto o acto que atraiga al público a la plaza. Como no se va a refundir ninguna campana, no es preceptiva la bendición de las mismas, aunque un acto similar puede tener una gran trascendencia, incluso pastoral.

Inauguración de las campanas

Las campanas deben ser inauguradas en un acto solemne, y con un concierto de los diversos toques, que se anunciarán previamente, y mediante programas de mano. Esta manera simbólica de proceder no solo sirve para que la gente reconozca los nuevos toques sino para marcar el momento inicial de la restauración y puesta en valor del conjunto sonoro.

Apéndices

Actuación de cada una de las campanas

Utilizaremos la numeración de las campanas empleada por el Gremi de Campaners Valencians cuando se realizó el inventario de las campanas de Catedrales para el Ministerio de Cultura, en 1992.

Existen en la Catedral, incluyendo las cinco rotas que están en la girola y museo, 22 campanas más el timbre y la de señales. Para los veinte huecos del campanario proponemos el regreso de las cinco campanas rotas, una vez soldadas, y la bajada, para otros usos indeterminados, de las dos más nuevas, que no aportan ni sonoridad ni elementos epigráficos relevantes al conjunto, es decir la campana 6, fundida por BAZÁN en 1969 y otra pequeña, fundida por VALVERDE, en fecha indeterminada, pero hacia 1998. Nuestra propuesta de actuación es la siguiente:

Campana Año Estado Propuesta
1 - Timbre de los cuartos 1731 Restaurada  
2 - Santa María 1901 Yugo de hierro - Motor continuo Nuevo yugo de madera - Motor de impulsos y electromazo
3 - Santo Tomás de Aquino 1902 Yugo de madera - Electromazo Restaurar yugo de madera - Motor de impulsos
4 - San Agustín 1815 Rota Soldar - Nuevo yugo de madera - Motor de impulsos y electromazo
5 - Santa Bárbara mayor 1815 Yugo de madera - Electromazo - Martillo exterior Restaurar yugo de madera - Motor de impulsos
6 - San Antonio 1969 Yugo de hierro BAJAR DE LA TORRE
7 - San José 1818 Fija - Yugo de madera en mal estado - Electromazo Yugo de madera nuevo - Motor al badajo
8 - Cristo 1794 Yugo de hierro - Motor continuo - Electromazo Yugo de madera nuevo - Motor de impulsos
9 - Santa Bárbara menor 1762 Yugo de hierro - Motor continuo SUBIR A LA PLANTA ALTA - Yugo de madera nuevo - Motor de impulsos - Electromazo
10 - Madre de Dios 1790 Fija - Yugo de madera - Martillo exterior Restaurar yugo - Motor al badajo
11 - Santa Cruz 1609 CA Fija - Viga de hierro - Electromazo SUBIR A LA PLANTA ALTA - Yugo de madera nuevo - Motor de impulsos
12 - San Isidoro 1901 Yugo de madera - Electromazo Restaurar yugo de madera - Motor de impulsos
13 - San Victoriano 1889 Yugo de madera - Electromazo Restaurar yugo de madera - Motor de impulsos
14 - Agueda Martillo 1790 Fija - Yugo de madera - Martillo exterior Restaurar yugo de madera - Motor al badajo
15 - Fuensanta 1889 Yugo de madera - Electromazo Restaurar yugo de madera - Motor de impulsos
16 - Santa Florentina 1815 Yugo de madera - Electromazo Restaurar yugo de madera - Motor de impulsos
17 - Nuestra Señora de Belén 1969 Yugo de hierro - Motor de semivolteo - Electromazo Yugo de madera nuevo como la campana 14 - Motor de impulsos - Electromazo
18 - San Patricio 1815 Yugo de hierro - Motor continuo Yugo de madera nuevo - Motor de impulsos
19 - San Leandro 1902 ROTA Soldar - Nuevo yugo de madera - Motor de impulsos
20 - Santiago 1815 ROTA Soldar - Nuevo yugo de madera - Motor de impulsos
21 - San Pedro 1815 ROTA Soldar - Nuevo yugo de madera - Motor de impulsos
22 - Santa Eulalia 1969 REFUNDIDA - SUSTITUIDA POR LA 25  
23 - La Mora 1383 ROTA Soldar - Nuevo yugo de madera - Motor de impulsos
24 - San Gregorio 1609 Campana de señales - Yugo de madera - Toque manual Restaurar yugo - Motor de impulsos de semivolteo
25 - La nueva 1998 CA Yugo de hierro - Motor continuo BAJAR DE LA TORRE
Matracas   PERDIDAS Construir de nuevo - Motor continuo

La ubicación de las campanas será la siguiente:

Propuesta de ubicación de las campanas restauradas

Análisis musical de las campanas existentes

De acuerdo con los estudios musicales las campanas son unos instrumentos sonoros muy especiales, caracterizadas por al menos cinco armónicos dispuestos de manera singular: está la prima que es la nota de la campana, a menudo similar (pero no siempre) a la nota de golpe, que es más bien la percepción sonora producida por la campana al tocar. Hay un armónico inferior o subarmónico (cosa rara en un instrumento musical) , que se llama el Hum, y que se refiere a la resonancia de la campana. Luego está la tercera menor; este armónico es característico de las campanas, que le da el timbre propio, aparte de la quinta y de la octava superior. En el caso de una campana afinada al modo de los carillones, la prima y el Hum son un Do (aunque de octava distinta) ; la tercera menor, un MI bemol; la quinta un Fa y la octava superior otro Do. Es decir, la campana afinada en Do produce tres Do, de escalas distintas, un Mi bemol y un Fa, por encima de otros múltiples armónicos.

Pero estamos hablando de campanas afinadas al modo de carillón; nuestras campanas tienen otra desviación que les da su timbre peculiar.

Para el análisis sonoro de estas campanas (las que están en uso, las otras serán analizadas en su día) se ha utilizado un oscilador de cuarzo, calibrado musicalmente en cents, es decir en centésimas de semitono, que ha transmitido, mediante un vibrador especial, la frecuencia en ciertas partes de la campana, las correspondientes a la nota buscada. Esta es otra de las características de la campana: la ubicación en ciertas zonas de las diversas frecuencias, que, de alguna manera, oscilan juntas pero cada una en un lugar diferente.

Campana Golpe Prima Tercera Quinta Octava Hum
14 Lab1+09 Sib1+41 Do2-29 Fa2+26 La2-01 Lab0-49
10 La1-01 La1+02 Do2-04 Mib2+02 La2+17 Lab0+04
7 Do2+05 Do2-28 Mib2-20 Sol2+34 Reb3-10 Si0-25
17 Mi2-09 Mi2+14 Sol2-31 Si2+41 Mi3+21 Mi1+34
13 Fa2-28 Fa2-38 Lab2-25 Do3+06 Fa3+45 Mib1-45
15 Mi2-11 Mi2+22 Lab2-06 Do3-41 Fa3-26 Mi1-11
12 Sol2-26 Sol2+16 Sib2-49 Re3+47 Sol3+48 Sol1-32
16 Do3-03 Do3-12 Mi3-25 Solb3-07 Reb4+20 Re2-48
8 Fa3-08 Fa3+45 Lab3-34 Do4-01 Mi4+43 Sol2-27
18 Sol3-21 Sol3-27 Si3-24 Re4-37 Lab4+15 Sol2-32
5 Solb3+02 Solb3+03 Lab3+34 Do4+22 Solb4+13 Fa2-46
9 Si3-49 Si3-42 Re4+38 Solb4-12 La4+41 Sol2-27
3 Sib3+39 Si3-46 Reb4-43 Mib4+08 La4-44 La2+00
6 Solb3+12 Solb3-14 La3+46 Si3+09 Fa4+32 Sol2+25
11 Sib3+07 Sib3+07 Reb4+32 Mi4-33 La4+50 La2+21
2 Do4+11 Do4+11 Re4+13 Solb4-44 Reb5-15 Do3+10
25 Sib3-17 Sib3-15 Reb4+30 Mib4-37 Sib4+43 La2+24

Nuevo Calendario de los toques de las campanas de la Catedral de Murcia

  • Relación de toques
    Toque de oración de la mañana
    Nueve golpes de la campana 10
    Toque de preaviso
    La campana de señales tocará unos 15 segundos antes del primer toque de diario, de domingos, de fiestas, de solemnidades y de solemnidades especiales.
    Toque de diario
    Tres toques
    Toque alternado campanas 7 y 10 - Volteo campanas 5 y 11
    Toque de domingos
    Tres toques - Toque alternado campanas 7 y 10 - Volteo campanas 13 y 18. Estos toques durarán tres minutos cada uno.
    Toque de fiesta
    Tres toques - Toque alternado 10 y 14 - Volteo 8 y 17. Estos toques durarán tres minutos cada uno.
    Toque de solemnidad
    Tres toques - En el primero toque alternado 7, 10 y 14 mientras voltean 2, 3, 4, 5, 9, 11, 20 y 21. En el segundo toque alternado de 7, 10 y 14 y volteo de 12, 16 y 18. Al tercero toque rápido de 7, 10 y 14 y voltean 8, 13, 15 y 19. Estos toques durarán cuatro minutos cada uno.
    Toque especial de solemnidad
    Tres toques - Solamente en este toque se utiliza la Mora. En el primero toque alternado 7, 10 y 14 mientras voltean 2, 3, 4, 5, 9, 11, 20 y 21 así como 8, 13, 15 y 19. En el segundo toque alternado de 7, 10 y 14 mientras voltean 2, 3, 4, 5, 9, 11, 20 y 21 así como volteo de 12, 16, 17, 18 y 23. Al tercero toque rápido de 7, 10 y 14 y voltean todas, es decir 2, 3, 4, .5, 8, 9, 11, 12, 13, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21 y 23. Estos toques durarán cinco minutos cada uno.
    Toque de Angelus
    Tres golpes pausados de la campana 14. En el caso de fiestas o solemnidades, se hará a continuación el tercer toque correspondiente a estas.
    Toque de oración al atardecer
    Nueve campanadas de la 17
    Toque de ánimas
    Cuatro golpes pausados de la campana 14
    Toque de conjurar
    Desde la Cruz de mayo (día 3) hasta la Cruz de Setiembre (14) después del toque de Angelus, y siempre que no sea fiesta ni solemnidad, repique de las cuatro pequeñas 2, 4, 20 y 21 durante dos minutos
    Toque de difuntos hombre
    Tres golpes de las campanas 7, 10 y 17 y toque alternado de las tres durante tres minutos, acabando con los tres golpes. Este toque será para los casos que acuerde el Cabildo.
    Toque de difuntos mujer
    Dos golpes de las campanas 7, 10 y 17 y toque alternado de las tres durante tres minutos, acabando con los dos golpes. Este toque será para los casos que acuerde el Cabildo.
    Toque de canónigo u obispo
    Tres golpes pausados de las campanas 7, 10, 14 y 17 y toque alternado de las cuatro durante cuatro minutos, acabando con los tres golpes de todas.
    Toque de Papa o Rey
    Tres golpes pausados de las campanas 2, 4, 7, 10, 14, 17, 20 y 21. Toque rápido de las cuatro menores y toque alternado de las cuatro mayores durante cinco minutos, acabando con los tres golpes de todas.
    Toque de bendición
    Toque alternado 7, 10 y 14 mientras voltea la 17. Este toque, que durará cuatro minutos, se utilizará para la Bendición del Santísimo y otros actos similares.
  • Calendario

    El reloj tocará los cuartos con el timbre correspondiente y las horas con la campana 14, sin repetición. Los demás toques se harán a continuación de estos, excepto el Ángelus, que se iniciará dos minutos más tarde.

    Los toques de diario, domingos y fiestas se utilizarán según el calendario litúrgico actual. Los toques de Solemnidad se utilizarán la víspera y el día de las Solemnidades siguientes: San Fulgencio, Aleluya, Dedicación de esta Santa Iglesia, Natividad de Nuestra Señora, Asunción, Purísima y San Fernando.

    Los toques de Solemnidad especial, que incluyen el volteo de la Mora en el tercer toque, se reservan a Navidad, Pascua, Corpus y Ntra. Señora de la Fuensanta.

    Los toques tendrán el siguiente horario: alba a las ocho de la mañana; toque de coro según la clase, media hora, un cuarto antes y al comenzar. En el caso de Fiestas y solemnidades estos tres toques se interpretarán también la víspera a las doce tras el Ángelus y el día propio.

    Para las solemnidades especiales se harán como antedicho y también tras el toque de oración vespertino. Este toque será a las ocho de la noche y el de ánimas una hora más tarde.

    Para las procesiones se harán los tres toques, según festividad, y el tercero al regreso de la procesión.

    Los toques de difuntos se utilizarán únicamente para los tres avisos del funeral, excepto en caso de Papa y Rey, que podrán tocarse también, tras acuerdo capitular, después de los diversos toques de oración.

    El toque de las Matracas se utilizará desde el jueves santo tras el Aleluya hasta el Sábado Santo a los avisos de la Misa de Gloria. Los tres toques de campanas correspondientes se sustituirán con estas Matracas, y no habrá toques del reloj ni de oración durante estos días.

    El toque de conjurar, como queda dicho, se hará tras el de Ángelus a las doce, siempre que no sea Fiesta ni Solemnidad. Aunque tradicionalmente se utilizaba en este repique la Mora, se reserva únicamente para el tercer toque de las Solemnidades Especiales, para preservar su sonido para los siglos venideros.

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  • Campanarios: Bibliografía

     

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    : 18-11-2017
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