LLOP i BAYO, Francesc - Los toques de campanas de Agüero

Agüero - (Hoya de Huesca)

La recogida de los toques de las campanas en Agüero hizo necesarios varios viajes, a pesar de la existencia aÚn viva de la tradición de bandeos de campanas para las fiestas.

Entrevistamos a BITORINO VELARRE, BV, que no era propiamente un campanero, pero que había ayudado a su tío y recordaba muchas de las normas tradicionales, aunque estaba poco ágil a la hora de interpretar los toques. De su entrevista cabe destacar algunos aspectos, como su pertenencia política, que él separa constantemente de sus relaciones con la iglesia, ya que una cosa son las creencias y otra distinta el abandono de las tradiciones:

Porque había muchos santos aquí, había unas procesiones muy bonitas aquí, majas, majas, aquí. A mí, aunque sea socialista, me gustaba y me gusta, las tradiciones me gustan siempre. He sido muy tradicional, en todo, en todo y he sido siempre muy acatador a todo, siempre que no sea una cosa salvaje, como las cosas que hemos tenido antes, lo demás siempre he sido acatador. Mi padre fué republicano y no fué a misa más que el día que se casó, pero sin embargo hemos sido siempre, él siempre íntimo amigo, con el cura íntimos amigos, siempre, siempre íntimos amigos. Yo creo, siempre llevándose a bien, vamos, intento llevarnos bien, siempre. BV

Nuestro principal informante en Agüero goza de cierto descrédito personal: entre los adultos y entre los niños está fuertemente desconsiderado, y los menores, al inicio de nuestra relación con él, le trataban con una excesiva familiaridad. Desconozco las razones de tal posición social; para nosotros ha sido un buen informante, que quizás no podía tocar demasiado bien, pero que nos supo transmitir las normas tradicionales. Esto quedó reflejado, a nuestro parecer, en un significativo cambio de la relación con los niños, actuales monaguillos, que le acompañaron en su ascenso a la torre. En el momento de la subida le hablaban con un desprecio impropio hacia su persona y su edad; al transcurrir la grabación descubrieron que "sabía" mucho más de los que ellos pensaban. Al bajar de la torre, el trato de los niños hacia BITORINO era mucho más deferente y respetuoso; al menos esa es la impresión que recogimos en los diarios de campo.

Otros dos aspectos destacaron en sus palabras. El reconocimiento de una de las campanas como de factura gótica, lo que no es usual (la casi totalidad de los que tocan o han tocado campanas ignoran estilos e inscripciones de sus instrumentos sonoros). Otra entrañable característica de sus contestaciones es la emoción, el cariño que despiertan estos temas en BITORINO. Aprovechando nuestro trabajo él se despidió de las campanas, como ya había dicho previamente:

Ahora pienso subir, no haré más que acariciarlas así con las manos, pa despedirme, y no subir ya más. BV

BITORINO VELARRE fué entrevistado en unas dependencias municipales, el actual consultorio médico, el 30 de abril de 1984. Los toques fueron grabados en la torre el día 13 de mayo de 1984, y tras varios viajes fué imposible grabar el bandeo de las dos campanas mayores, que siguen tocando para las fiestas.

Entrevistamos a varios hombres del lugar, AA, personas anónimas, el 12 de mayo por la noche en uno de los bares oyendo una anterior grabación del bandeo de las procesiones. Ellos nos ayudaron a descubrir algunas nociones estéticas, y varios de los tópicos que estructuraban el sistema tradicional de toques de campanas en Agüero.

Nuestro principal informante subía con su tío, de quien aprendió los toques:

No, no me enseñaba, pero subía con él, y es igual, ¿sabe? Aunque no me enseñó subía él y... y algunas veces le decía: "¡Tío, déjeme, que voy a tocar yo un poco!" Dice: "Toma, toma, toca por si acaso, a lo [mejor] me voy yo de aquí y puedes... de tocar!" Unicamente eso. BV

Las campanas, los toques tradicionales, eran algo más que un medio de comunicación de alcance local: esos sonidos, escuchados por nuestros informantes desde siempre, son conocidos y reconocidos como propios, como los de su comunidad, como algo Único:

Eso es una cosa de tradición que se tenía, siempre en todo el pueblo, siempre cuando las tocan, siempre al que es de aquí, nacido de aquí y sabe lo que es, yo cuando oigo tocar las campanas me emociono. [¡Le emociona muchísimo hablar de campanas!] Sí, a mí y a to'l que... a todo el que vive aquí, que vive aquí, oye tocar las campanas y eso es, y no pasa aquí sino que ha pasao en todos los pueblos, no hay como las campanas de mi pueblo. BV
¡Campanas tan sanas como éstas no n'encontrarás! AA

La torre de la parroquia de San Salvador de Agüero es prácticamente cuadrada, aunque sus aberturas son irregulares, ya que la escalera ocupa uno de los ángulos del cuadrilátero. Hay cinco ventanas, y cuatro campanas, estando ocupadas las orientadas hacia la plaza. La menor de las campanas carece de yugo, e incluso su badajo está medio roto. La mediana, es de factura gótica; tiene un cable de acero que prolonga su badajo y facilita el toque desde el pié de la torre. La campana menor era la de los boyeros, y la segunda la de los roñosos. También había otra campana más pequeña, desaparecida, para los toques diarios:

La campana de la Cofradía de los roñosos... y era la Cofradía de Santiago... La más pequeñica, que no tiene jubo, antiguamente la bandeaban también que decían la campana los boyeros... La mayor y la mediana... Ahora, la mediana es la que más valor tiene, esa es todo lo escrito lo tiene gótico, todos los escritos que tiene los tiene góticos... Cuatro; había una más pequeñica, porque era como el tocar el tin - tin, el tin - tin, el tin - tin, con una cuerda desde abajo para tocar para ir a misa, pero ahora como no está esa, que la quitaron... Dispués ya tocaban una campana que había pequeñica, que era de cuerda, que esa ha desaparecido, por la mañana. BV

Solamente son consideradas como campanas las dos mayores, que son precisamente las que siguen bandeando para las fiestas; tienen ciertas características técnicas que permiten su bandeo acompasado:

La grande, si la pones horizontal y te cuelgas, la campana se queda horizontal, mientras que la pequeña, a mediana, ¿no? si la intentas en horizontal la campana se te lleva. AA

Esto supone que la campana mayor, a pesar de su volumen, está más equilibrada de yugo, y por tanto gira a un ritmo más lento, mientras que la pequeña, más desigualada, gira a mayor velocidad, con lo que se podrá controlar, como veremos más adelante, con más facilidad su ritmo, sus detenciones y sus aceleraciones, con respecto a la grande.

Ninguna campana se ha roto, y su sonoridad, que alcanza a gran distancia, varía con las condiciones climatológicas:

Se ha ido a cinco y seis horas de aquí... se oye muy bien... A no ser que estén a lo mejor con nieve las campanas, entonces se nota, cuando tiene nieve pegada hace tram, tram, pues suena de otra forma porque tiene carga de lo que sea pues si nieva pues también, porque lo que suena mejor que haya humedad... y cuando hay nieve que se te cae a la campana nieve pues tiene otro sonido, pero es por ésto que suena así, cuando cambia el tiempo y cuando hay niebla pues también se oye de otra forma, porque la niebla le quita el eco, y segÚn el viento viene, pues también se oye más, claro, como es esto, cuando hace aire cierzo, pues en la parte de abajo, se oye más claro que pa aquí, sin embargo... BV

Las campanas, sobre todo las dos mayores, pueden ser bandeadas. Este giro completo se realiza yendo a buscar las campanas y tirando de ellas, en vez de empujar hacia fuera. Las otras eran bandeadas antiguamente, pero que ya no están en condiciones:

A grande tiene de ir a su aire, éstas se bandian así caparriba, a campana esta grande se bandea, bueno, que les cambiemos las maderas. AA
Dos lo menos siempre se han bandeao... Dos, dos, esas siempre, siempre... la mediana y la mayor... Las dos al mismo tiempo... lo Único que el golpe de ésto hace es por ejemplo ton-ton, tan-tan, ton-ton, tan-tan... De esa forma siempre tiene que ser que el que lleva la mediana, tiene que ser el otro, porque la mediana esa es más rápida, y pa tenerla o que te se escape, que, que te pega, ya que... la otra es grande, muy grande... pero si sube uno que sabe bandeala... ahora, hay que salirla a buscar y sobre ella darle la marcha... [Y el de la mediana] seguir a la otra, seguirlo porque la otra, esa mediana es más rápida, y por más fuerza, por más fuerza que tenga la grande, ese la cojen y zas, rápido, rápido... Pa empezar por ejemplo a tocar, un repiqueteo pero ya era iniciao en la Última que tocaba el tintintintintin tin tin, pues ya empezaban a coger otra, a empinarlas, a empinarlas para ponerlas derechas, y con unas sogas atadas, bien atadas, y unas sogas pa tirar, pa ponerlas empinadas... Ahora, ahora no, ahora las empinan como pueden... Una estaca y unas sogas, unas estacas grandes... que hay en la pared, las dejan allí pa el tiempo de bandear. [Se bandean a cogerlas, en vez de empujarlas] Siempre, siempre se han bandeao así, siempre, siempre, siempre, vé que en otros sitios bandean así [imita alguien que empuja] También aquí lo han hecho ya pero chssss! ¡A cogerlas, que es más peligroso! Que si la ves ya... hay que tener mucha vista. Mucha vista porque ¡ojo! ... [Con una mano] Hasta que una vez me ponía enseguida a salir pa fuera a buscarla, salía la boca y ¡ras! y a la plaza salía todo esto, entonces la cogías con más descanso, la cogías y la tirabas, ¡clas! Ahora, así salía más, así, saliendo así pues el personal iba más descansao... y con mucha menos fuerza, y tiras. Pero ya en la misa, cuando se van a misa, las dos campanas esas se quedan empinadas, ¿eh? Terminan, terminan siempre, terminaba, ahora ya no se hacen esos bandeos, pero antes había unos bandeos hermosísimos, ahora, antes, cuando terminaba, terminaba la mediana, la dejaba, y a la mayor le pegaban un sobo bueno. [La mediana parada, hacia abajo] si, y entonces la otra cogiendo le pegaban todo lo aprisa que podían, le pegaban, ningÚn tan-tan, pero así, pero fuerte, eso, !Fuerte!... [La campana pequeñica] le decían la campana los boyeros... y tocaban, tocaban esa campana ellos, la bandeaban, ya esto ya no me acuerdo de, de como la bandeaban. BV

Las campanas mayores pueden tocar, o al menos lo hacían, oscilando, sin llegar a dar la vuelta, y este semivolteo se empleaba para los difuntos:

Sí, sin dar la vuelta tocaban como se toca a defunción cuando se lleva a medio entierro, cuando se lleva el cadáver al cementerio... Una de ellas se coge, se dan Tan... Tan... Tan... Y cada vez que da una campanada tocar las dos... Tan... Tan... y el otro tan, y así siempre. BV

Los repiques se realizan con las cuatro campanas, tocando desde la misma torre, con unas cuerdas colocadas de manera distinta segÚn los gustos personales de los intérpretes, para producir los ritmos buscados:

Sí, arriba, arriba, arriba, repicar es arriba, allí las sogas, yo tenía sogas, y las arreglaba yo a mi forma, y cada uno tenía su forma de técnicas... La campana mayor se, se pone que se haga... por la cintura, por la cintura, hacer más que así, con la cadera, ¡zas! y las otras pues con la mano; las otras tres con la mano, la una con la mano y la otra así, tin-ton-tan, tin-ton-tan, tin-ton-tan; ¡parecías un bailarín que bailabas un tuís de esos! Sí, allí es un baile como un tuís, no, no, ¡es verdad, es verdad! Todo al son de la campana. BV
En el repicar no es difícil, no, repicar no es difícil; el remate es el peor. Alguno sabía repicar con el pié. AA

Las campanas mayores, podían ser tocadas desde abajo con sendas sogas, que han quedado reducidas a un solo alambre de acero que une la campana mediana en ángulo agudo hasta el nivel de la torre y rozando con una de las paredes, hasta descender por el hueco de la escalera.

Las campanas necesitan una gran conservación, que incluso debe llegar a la reconstrucción del jubo en el caso de la campana pequeña. Parece ser que el Ayuntamiento socialista, en el que participó BITORINO VELARRE como concejal, intentó tal arreglo, que no se llevó a cabo. Cambiaron uno de los dos cojinetes de madera de la campana grande, para cuya instalación tuvieron que alzar en vilo la pesada mole de metal:

Les cambiemos las maderas; entonces a campana grande esta estaba torcida y salías rozao en un brazo y entonces subieron la campana, la subieron a peso y cambiaron el taco de madera. AA

Las campanas han de ser igualmente engrasadas para su bandeo, y los tornillos y falcas que las sujetan han de ser revisados frecuentemente, aunque no se suelen pintar:

Los tornillos, las tuercas y eso pues sí, las sujetas... pero pintarlas, no. Y además es que la madera esa es de encina, ¿eh? De encina cocida, de encina, pero buena, ¿eh?... El batajo va atao con una cuerda, con una soga. Mejor soga, porque cuerda se gastaría antes, mucho antes. BV

El toque de las campanas, y de manera muy especial el bandeo, exigen, como es de suponer, un gran esfuerzo, una gran tensión, bien explicadas por BITORINO, al tiempo que hay un gran riesgo físico por el gran tamaño y la mala conservación de las dos campanas:

¡Hola! Claro que es peligroso! Éso hay que saber tocar, hay que saber; el que no sabe que no se ponga, que... que le vuela la cabeza, que un golpe de esos asusta... Rompersen, no, saltar el batajo, o el badajo, si ha saltao, porque una de las veces cayó un badajo y le dió en la pierna y saltar clavos y falcas y cosas así, pues sí, pero rompersen no. Nunca, además, nunca... Y a un hermano mío le sacó, una cosa, una cosa que es tan difícil, difícil, hacer una cosa, una camisa de aquellas de rayas de antes, cogerla así la campana y sacarle la manga toda, y yo estaba de pié en la plaza y digo "¡Pues esta parece la camisa de mi hermano!" Y ya entonces salió mi hermano así, sin la camisa. Digo "¡Ay, madre!" Y a otro o sea a uno, se hizo de otro contrario, estando bandeando, le cogió la mano con una barra así y vamos, lo sacó, lo sacó pa fuera, lo cogió el gancho y lo tirO pa fuera, pero ya ven el susto... No le hizo nada. Lo malo del susto, fueron n'a casa y murió. Allí se suda que no es tanto lo que, las piernas que estás en tensión, siempre en tensión, siempre en una tensión que no te puedes estar allí descuidao. Una postura muy, muy rara, es como hacer así, que pasa la campana, y a veces pasa la campana así rozando, así. Algunas veces me rozaba el pelo, que llevaba un pelo antes que... Lo que pasa que "¡Abajate más, tal!" "¡No te preocupes!" Para eso hay que tener una ligereza, y, y porque cuando está un ruido de esos tan grandes, hay que tener el oido lítido, muy lítido, ¿eh? Que el ummmm, ahí se pone un zumbido, con todas las campanas... que allí se pone uno sordo, ¿eh? Cuando tocan todas las campanas, allí, allí, se recoge un zumbido, un ruido, que no hay que hacer caso del zumbido, mas que las manos, las manos sí, pero las manos y los pies. BV

Los toques eran los usuales a lo largo de cualquier día de hacienda, incluyendo las distintas llamadas a oración, el toque de misa con la campana pequeñica así como los anuncios de una agonía de un habitante de Agüero.

En los días de hacienda tan apenas, no sé la misa que tocaban, tocando a misa... Antes tocaban una campanica con una cuerda aquí, tenia una cuerda de arriba y daba vuelta. Al mediodía, a la hora de que tocaban la una que ahora son las doce, siempre tocaban también las tres campanadas, tres oraciones. Tres, y por la mañana igual y por la tarde igual. Tocaban las tres oraciones de mañana, al mediodía y tarde siempre, y después cuando alguna persona por ejemplo estaba agonizando, pues también tocan. BV

El toque de oración de la tarde incluía, probablemente de manera esquemática, un toque para los perdidos, que se prolongaba en caso de necesidad. Cada sábado repicaban anunciando el día siguiente, y ese mismo repique precedía la misa dominical:

Los domingos por las tardes, por la tarde ya, víspera de domingo, o sea las vísperas, la víspera de domingo tocaban la... El repiqueo, igual. La mediana, después repicotean después al terminar otra vez. Y luego después hacían, que ésto era ya por la tarde, hacían las tres avemarías, tocaban la mayor "Tam... tam... tam...", y luego después tocaban nueve campanadas de la mediana, que era, entonces era nueve campanadas para el perdido... Y luego a misa pues con una campana. Nada, como un domingo normal, el repiqueteo nada más. Y luego bandear la campana. Dispués ya tocaban una campana que había pequeñica, que era de cuerda, que esa ha desaparecido, por la mañana. Antes, antes, cuando consagraban también, consagraban, que ahora no lo hacen, pero antes cuando se hacía la consagración, hubo aquí un cólito, un acónito de ésos, iba y cuando tocaban la campanilla, cada campanillada que tocaban, tocaba una campanada. Para quien no podía ir a misa, y estaba escuchando, entonces pues... Estas cosas que se hacían antes... Eso con la mayor... Los domingos, los días de ir a misa, ¿eh? Siempre que hacían misa. Esas campanas, esas campanadas, esas campanas las tocaban las campanas que le diré a sagra, que se llamaba. A sagra, al alzar el Sacramento. Decían "¡Ya tocan a sagra!". Tocaban una campana de ésas para, tocaban siempre a sagra la campanilla esa, por si uno no estaba allí, escuchaba "Tan... tan... tan...", y si estaba, a lo mejor estaba fuera oyendo misa, pues claro... pues se tocaba el pecho. BV

Las fiestas se indicaban con el repique y el volteo de una u otra de las dos campanas mayores, e incluso con ambas, segÚn la importancia de las fiestas. Ese repique de las cuatro campanas y el bandeo de las dos mayores también se interpretaba para las novenas e incluso para la llegada de personalidades al pueblo:

Cualquier festivo que fuera eran las dos campanas... La campana mayor... un día festivo señalao, la campana mayor solamente, ahora ya en día mayor como Pascua y todo con procesión y todas estas cosas, las dos campanas... Después eran lo del Corpus y todo eso, ya era un repiqueteo, pero un repiqueteo bonito, un repiqueteo bueno, que era la novena del Corpus que se decía, para la novena del Corpus, todos los días, todos los días a las ocho o las nueve de la mañana el repiqueteo, las cuatro campanas, la mayor tocaba tam, tam, ticotan, ticotan, tam, tam, tam, ticotan, ticotan, tam, tam, tam. Y así pues, pues más de media hora o así más estaban así. Todos los días, eso era toda la novena, eran todos los días... Si el obispo lo esperamos con la palmera allí a las afueras y el palio y... los concejales, el alcalde... Salían antes y nada y tocaban las campanas. BV

Los toques de difuntos variaban con la importancia de la casa, es decir con la posición social del fallecido. El toque variaba igualmente si se trataba del aviso de la defunción (pa señal) o del entierro. Así como indicaban el sexo del agonizante, esta indicación era omitida para el resto de los toques. La muerte y entierro de los niños, que aquí llaman moende seguía un esquema distinto, con el repique de las dos campanas pequeñas. Finalmente, durante la noche de Todos Santos, sonaban a muerto las campanas:

La extremaunción era cuando estaban agonizando... La extremaunción no tocaban más que un toque, poco, poco, pero no a muerto, ¿eh? No a muerto; tocaban la campana pequeñica, ibas después, iban tocando con una campanilla por la calle, y oías "rum", "rum", y oías la campana allí y ya te arrodillabas, cuando pasaba para dar la extremaunción hicieras lo que hicieras te arrodillabas en la calle, yo al menos lo he hecho, eso lo hacíamos siempre, lo pasaba el... Con las hostias esas, las formas... que decían que era el Señor... ... Y después cuando alguna persona por ejemplo estaba agonizando, pues también tocan, si era hombre, hombre no me acuerdo si eran treinta y dos o treinta y tres al hombre... Si, eran treinta y tres y a la mujer treinta y dos; a tocar "Tam, tam, tam"... "Sí, tocan a agonizar". Toques de muertos pue se tocan... tres campanadas en la mayor, rezando las tres a Marías, las tres Marías, y luego después ya, se sigue tocando una campana cada vez, cada vez más aprisa, cada vez más aprisa, cada vez más aprisa, cada vez más aprisa,hasta que después llega ya que se tocan las cuatro nada más que esto pam. Y después ya... cuando es pa señal nada más, cuando es pa señal. Luego, después del entierro, el entierro antiguamente pues se levantaba la campana, cada campana de estas pequeñas daba la vuelta, la otra pequeña otra. Las pequeñas y la mediana, si era un entierro que era de persona que no era pobre, que no tenia para pagar las tres misas, decir misa... de terno...Pero si era una casa grande que podía pagar las tres, las tres, las tres misas, pues le hacian tres misas, las tres misas, y entonces ya se... las dos campanas. El moende pues nada más era tocaba una campanilla "tin, tin, tin, tin, tin, tin, pon"; otra; luego otra vez "tin, tin, tin, tin, tin, tin, tin, tin, pon". Nada más era eso para las almas, para los niños que no estaban bautizaos. Y para Todos Santos, la noche de Todos Santos, se estaba toda la noche tocando a muerto, toda la noche, yo he estao toda la noche tocando a muerto... Igual que si que tuviera uno... O sea, a muerto, de tanto a tanto, "zas!". BV

Además de estos toques usuales, no había ningÚn otro aparte de algÚn esporádico bandeo para bautizos o bodas:

Bautizo, pues tocarían, tocaban pues la campana pequeña, y cuando había un bautizo un poco regular, pues también bandeaban, los familiares decían: "Pues va, vamos a tocar las campanas que es el bautizo del, del crío de tal o la cría de tal y un bandeo igual, y... poco de fiesta así, pues las bandeaban. Y para bodas también, algunas veces a lo mejor también igual, alguna boda que decían pues...Y echaban un bandeo, tocando las campanas, !sí! BV

Para los incendios y otras llamadas de peligro el toque consistía, y sigue consistiendo, en el tañido rápido de la campana mayor:

¡Ah! De peligro, claro, por ejemplo pa incendios, pues la campana mayor se tocaba, y aÚn se sigue tocando... Un incendio y un sitio así, pues hay que tocar aprisa "¡Tantantantantantantan!" ¡AlgÚn incendio hay! A coger un pozal de agua y ya estaban con un pozal de agua por ahí, a ver donde está el fuego. Y al monte igual. BV

Otro de los antiguos toques, con sentido de llamada, era para el perdido, que se interpretaba, tras el toque de oración de la noche, los días de niebla:

Ya por la tarde, hacían las tres Avemarías, tocaban la mayor, "Tam... Tam... Tam..." Y luego después tocaban nueve campanadas de la mediana que era, entonces era nueve campanadas para el perdido, que eso se hacía cuando había niebla, cuando había niebla, no solamente una vez, que de vez en cuando subía el... Vamos, el que estaba de, mi tío, de vez en cuando tocaba "Tam... Tam... Tam..." Nueve, y había que dar otra vez otras nueve cuando había niebla, por si alguno estaba perdido pa que acudiera donde estaban las campanas, eso hacían antes... Igual lo acompaña la campana pero igual tenía ésto, porque yo me recuerdo también en un de mi padre, que se perdió un pastor, y teníamos todos los cañones, se llaman los cañones de las esquilas, cañones pues los grandes del ocho y por ahí y... Y cogió y marcharon... pero donde él estaba se quedaba y marcharon y así de esa forma recogieron al pastor. BV

BITORINO recuerda algunas fiestas del ciclo anual, que no solamente se limitaban a los toques de las campanas, sino a otras actividades lÚdicas:

La noche de Todos Santos se estaba toda la noche tocando a muerto, y a lo mejor después de vez en cuando a llamar a las puertas... "¿Quien llama?" "¡La muerte!" [Se ríe al contarlo] Se divertía mucho, y si había alguna chavala que se escondía, ¡oh! ¡Porque las chavalas que tenían miedo se escondían que pa qué! Y en cambio los chavales al revés, y en cada ventana se ponía una calabaza, se ponía... Se ponía así un alambre, los dientes, todo, los ojos, la nariz, y ponía así con una vela así dentro, y la ponían en el balcón y desde la calle se veía una calavera allí. [Risas] Siempre hacíamos eso, se hacía siempre así. Y tocando a muerto. La noche de las almas. BV

La procesión se acompañaba con el bandeo alternado y continuo de las dos campanas mayores, dejándolas preparadas mientras dura la misa. La procesión más espectacular, que movilizaba a todas las asociaciones religiosas del pueblo, era la del Corpus:

¡Oh! En una procesión, las dos campanas. Las dos campanas mientras va la procesión por todo el pueblo. Solamente eso. Y repicoteo, ¡si! Antes, siempre, pero ya en la misa, cuando se van a misa, las dos campanas esas se dejan empinadas, ya; bajaban abajo a misa y cuando salían ta fuera, hacían la misa primero, y a la terminación de la misa, la procesión. La procesión, hacían la procesión, y subían unos pocos,... echaban a bandear y ¡cuenta! A ver cual más podía. Siempre subía pues... a lo mejor, pues... tres, dos parejas, tres, tres parejas para [la grande] y dos, dos parejas para la pequeña, de mozos, para bandear bien, descansaos. Corpus, y luego después, cuando tocaban la procesión del Corpus, también era bonito, salían todos los santos, y se reunían en la plaza, y todos santos, pasaban a adorar al Señor, porque se quedaban, se quedaban atrás éstos y los delante, el Santísimo. Y estaban éstas con vestidos de comunión, con unos capacitos de rosas, de rosas. Y las campanas tocando a todo tocar... Y estabamos viendo pasar la gente, San Blas que es el patrón, San Roque, la Virgen del Rosario, Santa Orosia, San Antonio, la Virgen de Lourdes, Santa Ana, todos esos santos pasaban, cuatro, cuatro en cada... Y cuando pasaban era... ¡Ah! Y la Dolorosa, la Dolorosa que pa sacala era... Sí, pues ésa también la sacaban! Tosos; allí no quedaba ni un santo. BV

Tuvieron toques de las campanas contra la tormenta, pero nuestros informantes no participaron en ellos:

También se subía y tocaban las campanas. BV

Hemos hablado ya de la organización, por parejas, para el bandeo continuado de las campanas, especialmente durante toda la procesión. Esta colaboración era voluntaria, y la mayor o menor asistencia de hombres permitía toques más o menos vistosos y descansados. Los relevos repercuten en una aceleración del ritmo pues la nueva pareja llega descansada y hay a veces un pequeño desajuste inicial, intentando no perder el compás con la otra campana:

Muchos voluntarios, pero otras veces se buscaban, otras veces voluntarios, depende, depende. Porque hoy en día ya; antes sí, antes había muchos voluntarios, pero hoy día ya, esto es que gustaba, y al que le gustaba una cosa pues subía. Entonces no es como ahora que ahora tiene obligación de ir a los trabajos, y entonces pues mira, irse al campo, y si no voy, ¡pues mañana iré! Sí, pero era mucha gente voluntaria más que otra cosa, sí, gente toda del campo. Cofradías, sí, cofradía Santiago, cofradía Santa Quiteria, varias cofradías que también se hacían sus bandeos... Entonces eran repiqueteos pocos; se bandeaban las campanas y casi siempre sin... y tal como la cofradía San Telmo, pues se tocaba la campana de Santiago, y luego pues cuando se hacía, se hacía también un ésto, por los difuntos, también se tocaba a muerto. [Si había poca gente pa bandear, ¿como se apañaban?] Mira, pues ha habido veces que se ha estao tres y no más y haciendo de tripas corazón y, no puedes. Dos a la mayor y una a la pequeña y muchas veces se turnaban y se pasaban al otro, pa bandear. BV
Si non tanto os relevos, porque el que viene al relevo entra con fuerza, y entonces entra fuerte... Tos os relevos se conocen [Se nota siempre el cambio, pues las campanas aceleran bruscamente su velocidad] AA

Los asistentes eran, a veces miembros de cierta cofradía, que a veces incluía gente de un mismo trabajo. También podía subir la familia de un recién nacido o de unos novios, a tocar para el bautizo o la boda.

Las motivaciones personales para tocar acaban de quedar explícitas hace un par de párrafos: Esto es que gustaba, y al que le gustaba una cosa pues subía.

Estos grupos, más o menos informales, reunidos para bandear las campanas durante la procesión o para tocar a muerto la noche de las ánimas, comían y bebían en la torre. Sobre todo bebían, como describen los informantes, recordando con alegría, la comida y la bebida en la torre durante los bandeos; pa fiestas subían una botella de vino dulce y pastas, y con el vino que ya traían puesto, no era extraño que más de uno tuviera que asomarse a una ventana a aligerar el cuerpo de la mezcla de bebidas:

Y tenían allí su porrón de vino y su cerveza, en fin, bien. Había un porrón de vino y se ponían un poco... Nada, que era una cosa normal, era normal, que eramos todos, pues alegres como pues a tocar, ¡hala! ¡Vamos a echar un porrón, un porrón de vino! Después a lo mejor, si, pues ahora a echar un partido de pelota, hay mucha pelota también. A muerto, de tanto a tanto, ¡zas! Y estabas a lo mejor allí, ibas... Llevo carne asada y todo, se hacía fuego allí y todo y carne. Si, si, una hoguera, porque también hace frío; se hacía una hoguera arriba y se hacía, se subían fuego y bien bebidos que no se sabía donde estaba el fuego [risas]. BV
En fiestas vas con tragos. AA

Estos grupos que subían a bandear no cobraban nada; tampoco el que tocaba a muerto. Puede que el sacristán recibiese algo:

No, chchch, eso nunca. El que repicaba, el que estaba por ejemplo que era de sacristán, pues ese cobraría, poco sería, en aquellos tiempos pues nada; el que subía a bandear en fiestas y así pues eran gratis, era gratis. BV

Los grupos de trabajo tenían una estructura muy informal: a veces, como hemos visto, subía más gente de la necesaria, y otras veces era preciso ir a buscar ayudantes.

Una de las características más notables de los toques en Agüero es su repercusión social: la crítica a la que son sometidos los bandeos, incluso en la actualidad. En uno de los viajes realizados para preparar la recogida, pudimos asistir, de nuevo, a esta interpretación de forma espontánea: alguien trajo una cassette que tenía la grabación, entre otras cosas heteróclitas, de unos cuantos minutos del bandeo de la procesión de un par de años antes, recogido desde la calle. La escena, inesperada, de la que ya hemos dado cuenta a lo largo de esta monografía, ocurrió en uno de los bares de Agüero. No pudo ser grabada, pero recogimos suficientes notas, transcritas en el diario, como para reconstruir las numerosas impresiones que sugería esta recepción, en parte fuera de contexto, pero al mismo tiempo muy contextualizada, ya que nuestros informantes revivían y sobre todo apreciaban los aciertos o los fracasos reflejados en los toques grabados en el cassette:

Oy, oy, pues segÚn; cuando decían "Pues que mal habeis, a tal hora y a tal hora que mal ibais, que mal llevabais la campana, ¿quien la tocaba?" "Pues Fulano" "Pues que mal la llevaba" "Si, si, si, si" Estas cosas siempre de verdad, vamos... tenía que hacer bien las cosas, si te pasaba otra vez, me cagüen san... BV
Dice [uno] oyendo la grabación: "Ahí ha habido relevo, ¡ya está o relevo! Ahora tocan las dos juntas, eso está mal, ¡eso muy mal!" Decía el otro: "Si non tanto os relevos, porque el que viene al relevo entra con fuerza, y, entonces, entra fuerte." "Alguien grabó sin saberlo, si lo hubiéramos sabido, ¡pues lo hubiéramos hecho distinto!" "A mediana, a grande pa bandear bien, o de a mediana de frenar o tirar." AA

Este control queda limitado en la actualidad al bandeo de las dos campanas, pero debió extenderser a los demás toques, que eran conocidos, reconidos y seguidos: los toques aparecen, como es usual, como un medio de comunicación entre lo que ocurre dentro de la iglesia y los que no pueden asistir por trabajo o por enfermedad. Por otro lado el sonido de estas campanas, escuchadas toda la vida, sugiere a los receptores, y entre ellos a nuestro informante principal, sentimientos muy profundos:

Para quien no podía ir a misa y estaba escuchando, entonces pues... estas cosas que se hacían antes: los domingos, los dias de ir a misa, ¿eh? Siempre que hacían misa, ¿eh? Pero esas campanas, esas campanadas, esas campanas las tocabn las campanas que le diré a sagra que se llamaba. Si, a sagra, a sagra, al alzar el Sacramento, a sagra, decían: "Ya tocan a sagra." Tocaban una campana de esas para, tocaban siempre a sagra la campanilla esa, por si uno no estaba allí, escuchaba "Tanm tan, tan" y si esta, a lo mejor estaba fuera oyendo misa, pues claro... pues se tocaba el pecho. Una cosa de tradición que se tenía siempre en el pueblo, siempre cuando las tocan, siempre al que es de aquí, nacido de aquí, y sabe lo que es, yo cuando oigo tocar las campanas, me emociono. Si, a mí y a to'l que... a todo el que vive aquí, que vive aquí, oye tocar las campanas y eso es, y no pasa aquí, sino que ha pasao en todos los pueblos, no hay como las campanas de mi pueblo. BV

Los toques de campanas son considerados, por tanto, como un hecho comunitario, como una cosa de tradición, más que un oficio, un trabajo o una obligación. Y en consecuencia, tocar mal, referido siempre a los bandeos, es perder el compás, la coordinación entre las dos campanas, así como no tocar al estilo del pueblo:

Tocar mal, tocar mal, pues no llevar el compás de las campanas, no llevar el compás, no llevar el compás y, y, no tocar bien tal como a nuestro... Pues, también, te equivocas una campanas, a otra, cuando se equivoca de una campana a otra, pues ya no toca bien, ¿comprendes? Yo nunca no me he equivocao, vamos, nunca, nunca. Mi tío menos, ese... ¡incluso con los ojos vendaos! BV

Se tiene una cierta idea de tocar distinto en Agüero, pero sin gran precisión; nuestros informantes apenas conocen otros modos de tocar:

Es distinto, casi no los he oido tocar yo, apenas he oido. BV

No es preciso insistir demasiado en las reglas que estructuran los toques, con la usual construcción repique - bandeo - repique, y el bandeo voluntariamente alternado de las campanas mayores, en este caso tirando de ellas, técnica posiblemente motivada por la altura a la que se encuentran instaladas ambas campanas, reglas que hemos descrito a lo largo de la monografía, y que resumen bien nuestros informantes, aunque no acabaron de ponerse de acuerdo en la velocidad ideal del volteo:

"Hay que darle poco y muy despacio", decía uno. "Hay que darle deprisa", decía el otro. A mediana, a grande, pa bandear bien, o de a mediana [ha] de frenar u tirar. AA

Otra cuestión bien distinta es el futuro de esos toques de campanas: los que tocan ahora ya no saben, no han aprendido:

Hombre, ahora suben los críos y repican, pero, un poco de señal, pero no, no saben; ni aÚn a muertos saben tocar bien. BV

Todos nuestros informantes, hombres maduros, se quejaban de lo mismo: los jóvenes no suben a bandear. Muchos toques han desaparecido. Incluso las cuerdas que servían para tocar desde abajo; solamente tiene la campana mediana soga, mientras que antes también tenía la grande una cuerda que llegaba hasta el nivel de la iglesia.

Han sido grabadas estas campanas, como ya hemos comprobado, pero Únicamente en cuanto a los bandeos de la procesión.

BITORINO siente la necesidad de conservar la tradición de su pueblo, aunque no comparta totalmente las creencias:

Sí, sí que es bonito que... y que se grabara todo, y que se quedara todo ahí, porque en todos los pueblos había que coger todas las cosas y dejarlas como... y recordarlas, que no se pierdan muchas cosas, como yo tengo en casa muchas cosas antiguas. BV

En cuanto a la tradición oral, sólo recogimos dos citas comunes:

Pero cantaba, cantaba una canción muy corta que a mí muchas veces he cantao:
Las campanas de mi pueblo
si que me quieren de veras;
cantaron cuando nací
y cantarán cuando me muera. BV
"María me llaman, trescientas arrobas peso", que eso lo pone en la campana grande. AA

Dr. Francesc LLOP i BAYO
Las campanas en Aragón: un medio de comunicación tradicional
Tesis de doctorado - Universidad Complutense - Madrid - 1988
  • AGÜERO: Campanas, campaneros y toques
  • Campaneros: Bibliografía
  • Toques manuales de campanas: Bibliografía
  • Francesc LLOP i BAYO: bibliografia

     

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