LLOP i BAYO, Francesc - Los toques de campanas de Caldearenas - Latre

Latre - Caldearenas - (Jacetania)

Latre es un pequeño lugar, de una docena de casas (en el sentido tan amplio que esta palabra tiene en el Alto Aragón), en el término de Caldearenas. Lo notable de sus toques de campanas, apenas conservados, es que son, o eran mejor dicho, interpretados por una casa, es decir por los vecinos de una familia amplia. Esta pequeña población sufre en la actualidad un abandono tan grande, que ni siquiera tienen cura una vez a la semana: solamente viene uno o dos días al mes, y nunca en domingo, a no ser que muera alguien...

La entrevista, realizada el 13 de mayo de 1984, por la tarde, poco antes de la grabación de los toques, no fué demasiado fácil: posiblemente hacíamos preguntas sobre cosas hechas desde siempre pero sobre las que nunca habían reflexionado. Seguramente, muchas de las contestaciones eran un poco forzadas, porque no habían sido previamente formuladas; me temo haber influido a veces para intentar concretar la respuesta: me asusta un poco una entrevista cuyas contestaciones son en su gran mayoría más cortas que las preguntas, y cuyas sugerencias no despiertan largas conversaciones. Pero recogimos unos toques sencillos, con cierta gracia rítmica, y unas palabras que al menos contextualizan esos toques en su estado actual, un pequeño sistema local de comunicación cuya especificidad es la falta de especialización: una casa guarda las llaves de la iglesia, pero no son ellos los sacristanes; la gente de una casa toca las campanas, pero si hay tormenta viene cualquier vecino del pueblo, toma la llave y se va a tocar para hacer su parte. Cabría preguntarse si la tradición de guardar la llave y tocar las campanas va necesariamente asociada a una casa o a personas de esa casa; en este momento no lo sabemos, ya que no lo recogimos explícitamente en el trabajo de campo. JOSE BERGUA es precisamente el actual descendiente de una familia que durante varias generaciones se encargó de la llave de la iglesia y de las campanas, aunque él podría ser el Último, por ser soltero y de unos cincuenta años:

Mi padre, mi abuelo y bisabuelo... [¿Entonces tenía la llave en casa?] En mi casa y siempre ha estao, en una palabra. [Entonces, tocaban, ¿por qué toca su familia?] No lo sé por qué. Quiero decir, porque les gustaría, en una palabra, o cuando había aquí sacerdotes, pues cogerían una amistad por lo que fuera y... [Entonces es una tradición de familia] Una tradición, esto es; cosa que ya, pues que lo has hecho y como lo has hecho pues parece que sigues haciéndolo mientras uno puede.

Los de su casa no eran sacristanes, ya que de éso se encargaban los chavales. El aprendizaje debió basarse en la crítica de los que sabían al que intentaba aprender:

Pero primeramente cuando uno lo hace mal, pues le dicen: "Oye, mira a ver si lo haces mejor, porque éso no es tocar; ¡éso parece que es para echar a cualquiera del pueblo!" Cuando te sale ya bien la cosa, pues ya lo vas haciendo mejor, pero aÚn te falta, tienes que poner interés en la cosa y al final...

Había, y hay, dos campanas en la torre:

[Dos campanas, ¿cómo les llaman?] Una, Santa Bárbara y otra Santa Agueda. [Ése es el nombre que ellas tienen, pero ¿ustedes les llaman así o dicen la grande y la pequeña?] Sí, hay una que se le dice la grande y otra la pequeña.

El bandeo se realiza empujando las campanas, que es preciso engrasar; por otro lado aunque una sola persona puede hacerlo es mejor que haya más gente. El repique se realiza con una cuerda a cada mano:

Empujando... Cuando se bandean se engrasan [Se dice bandear, ¿no?] Bandear, si, o volteo de campanas [Se ríe]. Para bandear, pues segÚn; una campana uno pues aÚn, pero si tienes que bandear las dos pues más bien dos, porque uno solo tiene que ser muy veterano, aspantarse con ligereza y poder, si no...

Antes se tocaba diariamente a la oración y a misa los domingos:

Antes sí, antes que había misa todos los domingos, sí. O sea, anteriormente, hace veintitantos años, digamos veintidós o veinticuatro años, pues se tocaba la oración. [¿Al mediodía nada más?] No, aquí se tocaba por la mañana. [¿Por la mañana se tocaba todos los días y vale, al mediodía no y por la noche tampoco?] Tampoco... [Los domingos] Entonces se repicaban las campanas, primero era un repiquete, después se bandeaban y después otro repiquete [Se ríe].

Los días de fiesta se señalan con repiquete, bandeo y repiquete:

[Y entonces ¿como se diferenciaba de días de fiesta de domingo?] Hombre, bueno, después Últimamente namás se hacía repicar y... no se bandean las campanas; en días ya mejor de fiesta, pa fiesta mayor, pa otros días, entonces sí, se repicaba y se bandeaba.

El toque de muerto pretende avisar a todo el pueblo de una reciente defunción; se tocaba también para el cabo de año, para el aniversario, pero en ninguno de los dos casos se indicaba ni el sexo ni la importancia social ni la casa del difunto:

Pues también, cuando el difunto muere, si no te has enterao, te avisan: "Oye, que ha fallecido Fulano, por caso." Y entonces se toca a muerto y ya se entera todo el pueblo; si no... Se tocan dos toques de muerto; antes, cuando era cabo de años, que era al año, entonces na más se tocaba un toque de muerto. El mismo. Entonces distinguía la gente: "Tocan a muerto; a ver... ¿Quién se habrá muerto? ¿Quién no? Ha sido un toque solo; ha sido un cabo de año. Si es dos es que alguno ha fallecido. [Y si es hombre o es mujer se toca igual] Igual, igual. [Y sea de la casa que sea se toca igual, no hay toque distinto] No hay ninguna diferencia. [Y toques de agonía] Tampoco.

Había otros toques, aparte del de fuego. Conocemos el de Rosario, por comparación con el de tormentas. Este Último toque era interpretado por cualquier vecino, y a veces tenía efecto y otras veces no lo tenía:

Sí, era imitao a tocar el Rosario, digamos. Otras veces se tocaba más deprisa, "Pim, pam, pim, pam", pero no; había veces que marchaba la tormenta, decían que era por éso. Otras veces entraba, segÚn. [Dice otro vecino, asistente a la entrevista: "No, porque había así, pues si a lo mejor nos quedábamos nosotros o cosas de éstas, pues ya sabíamos donde estaba la llave; entraban en casa, la cogían cualquier vecino del pueblo, tocaba como si tocara al Rosario, tocaba un poco y luego ya se marchaba. Si valía, valía, pero luego ya se había visto la voluntad.]

En las procesiones se repicaba o se bandeaba, segÚn la gente que había, tocando todo el tiempo del recorrido. El grupo de gente que sube a tocar parece ser el condicionante que marca la forma de los toques, pero no su duración:

Para una procesión pues se repicaba o se bandeaban las campanas, segÚn. Eso dependía de la fuerza que había: si había gente joven, pues subían tres o cuatro y se bandeaba y si no, si iba uno solo, pues cogías y repicabas las campanas. [¿Y repicando todo el tiempo de la procesión, o bandeando?] Sí, sí, desde que saliera hasta que volviera, que a lo mejor bajaba allá, llegaba aquí, aquí daba la vuelta y volvía otra vez.

No hay pago por este trabajo, que no es considerado como tal aunque le llamen, como vimos antes, cada vez que hay un muerto, para que toque una o dos veces, segÚn sea la muerte reciente o recordada un año más tarde. Se supone que la gente aprecia los toques, porque en caso contrario lo dirían:

Unos dicen que está bien; otros a lo mejor dicen que no lo sabrían hacer, depende la cosa. [¿Y qué piensa la gente de las campanas aquí?] Bueno, pues que se tocan bien, lo digo yo que interesarán, porque si las tocara mal también lo dirían.

Supone JOSÉ BERGUA que la gente, al oír a muerto, se enteraba y sabía si se trataba de un muerto o de un cabo de año, del mismo modo que le controlaban de algÚn modo si tocaba mal, cuando estaba aprendiendo:

Y entonces se toca a muerto y ya se entera todo el pueblo... Entonces distinguía la gente: "Tocan a muerto, a ver quien se habrá muerto... Ha sido un toque solo, ha sido un cabo de año; si es dos es que alguno ha fallecido." No pero primeramente cuando uno lo hace mal, pues le dicen: "Oye, mira a ver si lo haces mejor, porque éso no es tocar, éso parece que es para echar a cualquiera del pueblo."

Hay cierta noción de tocar distinto, con respecto a otros lados, así como cierta idea de relativismo cultural:

Sí, en otros sitios parece que no tocan así como aquí. Les dices que no tocan tan bién y a lo mejor para ellos es mejor eso.

No hay conciencia de hacer mÚsica con las campanas:

Pues a lo mejor, pero un poco de... [Se ríe]

El esquema de los toques, francamente en desuso, es el tradicional: repique - bandeo - repique, para los días de fiesta; repique solamente para los domingos, aunque parece que esta distinción era una innovaciOn, afirmación que repetimos con ciertas dudas, y luego bandeo o repique como alternativa ante la poca asistencia de gente, para las procesiones.

El futuro de las campanas es dudoso, sobre todo porque no hay juventud que se acerque a tocar, en un pueblo casi vacío, aunque su participación sería precisamente garantía de continuidad, sobre todo cuando nuestro informante es soltero:

O seguirá tocando mejor o peor o a lo mejor no las tocan; no lo sé, depende. Yo lo digo, digo porque hoy pues tocamos todo lo que hace falta, pero no se acerca ningÚn joven para decir, aprender. De que, sí, un interés para... Porque es una cosa que está bien para todos, creo yo... [O sea, no hay ningÚn mozo joven que sepa] No, no, que no se ha probado, en una palabra. Y estaría bien lo supieran hacer, que lo quisieran hacer, si puede ser mejor, mejor: pero que no se perdiera esta tradición.

Los toques han disminuido drásticamente: no se toca a la oración cada día, pero tampoco se toca a misa los domingos porque ya no vienen los curas como antes:

O sea, anteriormente, hace veintitantos años, digamos veintidós o veinticuatro años, pues se tocaba la oración... por la mañana. Ahora menos... [¿Cada cuanto vienen los curas?] Cada quince días, cada veinte, cada mes, cuando pueden.

De cualquier modo nuestro informante considera interesante esta recogida, para mantener viva la tradición:

Por seguir la tradición antigua, digamos, creo yo... Y estaría bien que lo supieran hacer, que lo quisieran hacer, si puede ser mejor, mejor. Pero que no se perdiera esta tradición.

Dr. Francesc LLOP i BAYO
Las campanas en Aragón: un medio de comunicación tradicional
Tesis de doctorado - Universidad Complutense - Madrid - 1988
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